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El presidente Alberto Fernández adelantó en su discurso de inicio de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional que habrá una negociación larga con el FMI y además que hará una “querella criminal” por el préstamo tomado durante la administración de Mauricio Macri. La pregunta es ¿cuál fue el destino del los U$S 44.800 millones de dólares del FMI que ingresaron al país de ese mega préstamo, entre junio de 2018 y 2019? 

El presidente, Alberto Fernández, afirmó que iniciará investigaciones por administración fraudulenta y malversación de caudales públicos al macrismo. Especialmente, se focalizará la denuncia en el mega-préstamo que recibió el país por u$S 44.800 millones con el Fondo Monetario Internacional.  

Vale señalar que el Gobierno de Macri contó con el aval de Estados Unidos ( con el 16,5% de los votos en el directorio del FMI) para lograr la autorización del crédito. Los vínculos del Macri con la administración Trump le sirvieron para obtener el préstamo más grande en la historia con el organismo internacional (era por u$S 55.000 millones pero se suspendieron los últimos desembolsos después de la derrota de Macri en las PASO de agosto de 2019).  

Hay que remarcar que cerca del 90% de los desembolsos del FMI se concentraban entre junio de 2018 y los meses previos a la elección presidencial de octubre de 2019.  

Ciertamente, en la utilización de parte del préstamo se violó el estatuto del FMI. El artículo Vl del estatuto del FMI en su inciso a) establece que “ningún país miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital”, y destaca que “el Fondo podrá pedir al país miembro que adopte medidas de control para evitar que los recursos generales del Fondo se destinen a tal fin”.  

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El mismo artículo se dice también que “si después de haber sido requerido a ese efecto el país miembro no aplicara las medidas de control pertinentes (léase cepo o controles de la cuenta capital del mercado cambiario), el Fondo podrá declararlo inhabilitado para usar los recursos generales del Fondo”

Es decir, los países que reciben desembolsos no pueden utilizar esos fondos para vender en el mercado de cambios para que no se dispare la cotización del dólar (lo que comunmente se menciona como “financiar la fuga de capitales”). Las alternativas que ofrece el FMI en esos casos son simples: aplicar un cepo (controles en el mercado cambiario) o dejar que el dólar flote libremente, produciendo una fuerte devaluación de la moneda. Todas alternativas polílticamente muy costosas para cualquier Gobierno.

Si analizamos lo que ocurrió entre junio de 2018 y octubre de 2019 el Gobierno de Mauricio Macri recibió desembolsos por u$s 44.868 millones. De ellos, aproximadamente u$s 28.375 millones se usaron para cancelar deuda pública. Es decir, el 63,2% se destinó a cumplir con vencimientos de deuda pública. 

Sin embargo, en ese período, hubo otros u$S 16.493 millones que no tuvieron como finalidad la cancelación de deuda. 

 Por un lado, el BCRA vendió en el mercado de cambios u$S 11.160 millones de dólares . Es decir, el equivalente al  24,8% del préstamo con el FMI. Asi, parte de los desembolsos terminó financiando la “fuga de capitales”, justamente lo que prohibe el estatuto del Fondo. 

Además, el Tesoro Nacional vendía mediante una subasta diaria 60 millones de dólares. Entre marzo de 2019 hasta Agosto de 2019. En el acumulado el Tesoro vendió un total de u$S 5.333 millones (11,8% del total del préstamo al FMI) .

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Esta operatoria puede no interpretarse directamente como “fuga” de capitales porque esos dólares con esos dólares que vendía el Tesoro conseguía pesos para cubir el déficit fiscal o los vencimientos de deuda en pesos. Aunque obviamente la intención era “tranquilizar el mercado cambiario” en los meses previos de la elección primaria y se utilizaban los dólares del préstamo para cancelar obligaciones en pesos.

Amílcar Collante