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La necesidad del BCRA de ir “desatrasando” a la cotización del “dólar oficial” (actualmente en $101,5 por dólar) para ganar competitividad del tipo de cambio, achicar la “brecha cambiaria” (actualmente en 100%), y así, evitar que continúe la “sangría” en las reservas del BCRA,  nos lleva a la pregunta clave ¿cómo se dará este proceso de ajuste del dólar oficial? . En el cierre del año 2021, al igual que a fines del año 2013, se inició una corrección acelerando el “crawling peg” (las “micro- devaluaciones” diarias) .En diciembre apunta a un ritmo de ajuste del dólar oficial de 2% mensual (desde 1% promedio mensual en los últimos 6 meses). El punto clave es si esta vez se terminará nuevamente con una devaluación abrupta el dólar oficial, como en enero 2014.

Durante la previa electoral (6 meses), el “dólar oficial” subió a un ritmo del 1% mensual, con una inflación que promedió el 3,2% (entre junio y octubre). El “dólar oficial” quedó atrasado respecto a los precios.

Días atrás, el Presidente del BCRA, Miguel Pesce, anunció que va a comenzar a acelerar las micro-devaluaciones. Es decir, empezar subir el dólar oficial a un ritmo más cercano a la dinámica de la inflación. La demora en el cierre del acuerdo con el FMI, demora también esa decisión, por temor a que también se profundice la dolarización y la aceleración inflacionaria.

Hasta noviembre, la inflación interanual (acumulada últimos 12 meses) sumaba 51,2 %. Mientras que la cotización del “dólar oficial” acumulaba en los 12 meses previos un incremento de solo 25,5%, la mitad de la suba de precios (ver gráfico). 

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Hay varios factores comunes entre el año 2013 y 2021. Desde lo político, el oficialismo tuvo un revés en las elecciones legislativas.

 En el económico, las similitudes pasan por la inflación, cuentas fiscales “en rojo”, elevados subsidios económicos, el “cepo cambiario” y la “brecha cambiaria”. Esto último planteaba antes y ahora la necesidad de realizar una corrección del “dólar oficial”.

Sin embargo, aunque algunos de los problemas son similares, la gran diferencia respecto a 2013 , es en la magnitud de los desequilibrios de la economía 2021.

INFLACIÓN

La inflación (punta a punta) en 2013 cerró en 26,6% – según IPC-CABA-. En noviembre pasado, el INDEC informó que la variación interanual del IPC (Índice de Precios al Consumidor) fue de 51,2% interanual.

BRECHA CAMBIARIA Y “CEPO”

 La “brecha cambiaria” en diciembre de 2013 era de 53% (el dólar oficial cotizaba $6,2 y el “dólar blue” $9,5). Actualmente, la brecha cambiaria está entre 90% y 100%.

Asimismo, el cepo cambiario de 2013 no tenía tantas restricciones como el “súper cepo” actual.

Por ejemplo, el “dólar ahorro” actual sÓlo se pueden comprar 200 dólares mensuales. El cepo 2011-2015 era más flexible para el atesoramiento de dólares (“dólar ahorro”), ya que se podía comprar el equivalente al 20% del salario con el tope de U$S 2.000 mensuales.

DEFICIT FISCAL

El “rojo fiscal” en 2013 era de 2,7% del PBI contra el déficit fiscal primario de 3% del PBI que se estima para 2021.

RESERVAS NETAS DEL BCRA

Una gran diferencia que muestra el grado de vulnerabilidad de la economía de 2021, es el nivel de reservas netas del BCRA. A fines del año 2013, los stocks de reservas netas eran de U$S 17.000 millones. Y según nuestras estimaciones, en base a la información del BCRA, las reservas “contantes y sonantes” suman sólo unos u$s 2.200 millones (sin contar lo que queda de DEG que se usarán para cancelar vencimientos de deuda con el FMI estos días y en enero).

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Es evidente que los desequilibrios macroeconómicos en 2021 son mayores que en 2013. El punto a analizar es si la estrategia de acelerar el ritmo de las “micro-devaluaciones “se puede mantener sin terminar en una salto discreto del dólar oficial.

En el gráfico se observa que el ritmo de devaluación era mayor en 2013 que en 2021. Ya en noviembre de 2013, la tasa de depreciación mensual fue de 2,9%. Y en diciembre se aceleró a 5,1% (mensual). Pese a tener una inflación menor el ajuste fue más rápido.

Es muy compleja la tarea de ajustar el dólar oficial gradualmente, sin que en algún momento el mercado fuerce un salto devaluatorio con este nivel de reservas netas o sin un acuerdo cerrado con el FMI que permita “anclar” las expectativas de devaluación.

ERROR NO FORZADO

Además, hay un error del 2013 que podría volver a repetirse en 2021. En el momento en que se aceleraron las “micro- devaluaciones”, el BCRA no acompañó con un incremento en la tasa de interés en pesos. No ofreció suficientes incentivos para mantenerse en pesos.

Por eso, cuando se produjo la devaluación abrupta el BCRA tuvo que sobre reaccionar con la tasa de interés (Lebacs a 3 meses). En diciembre de 2013, la tasa de interés de las Letras del BCRA era de solo 15,5% anual, y paso a 28,7% anual en enero de 2014.

Actualmente, la tasa de interés de la Leliqs (Letras de Liquidez de BCRA) está en 38% anual mientras que la inflación en 52% interanual. Si no hay suba en las tasas de interés es probable que no haya atractivo a mantener ahorro en pesos. Además, el crédito barato posibilita que un apalancamiento en pesos para consumir bienes con un porcentaje elevado de componentes importados que terminan impactando en el balance del BCRA y la escasez de divisas.