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Los bonos indexados por CER tuvieron un boom durante los primeros 5 meses del año. La demanda por la deuda que ajusta por inflación se disparó tras el “fogonazo” inflacionario y fue la “garantía” del refinanciamiento y colocación de “nueva deuda” en pesos del Tesoro Nacional. Los inversores en CER tuvieron una rentabilidad medida en dólares muy importante (los dólares alternativos estuvieron “cuasi-congelados”) hasta el inicio de la semana pasada. En las últimas jornadas se vio el efecto inverso, los fondos de inversión “salieron” rápidamente de los bonos CER, desplomando sus precios. A punto tal que tuvo que intervenir el BCRA. El jueves y viernes pasado se disparó la cotización de los “dólares alternativos” hasta $227 (subió 8,3% en 2 días ) y hay muchas dudas sobre como seguirá el programa financiamiento del Tesoro.

La deuda emitida por el Gobierno en bonos CER – ajustan por inflación- fue y es vital para cumplir el programa financiero y evitar acudir a la “maquinita” de pesos del BCRA. Para el año 2022,  el Gobierno tiene necesidades de financiamiento que cubrirá emitiendo “nueva” deuda en pesos por más de 2% del PBI (y otro 1% del PBI se financiará con la “maquinita” del BCRA). En los primeros 5 meses del año el Gobierno obtuvo financiamiento neto por casi $650.000 millones de pesos (0,9% del PBI), en su mayor parte colocando bonos ajustables por CER.

En abril pasado, el Tesoro Nacional no pudo renovar el 100% de los vencimientos en pesos y generó las primeras señales de alarma de la deuda en pesos. Ya que sin un roll- over de los vencimientos el BCRA se ve obligado a emitir pesos. Con el “riesgo doble” de acelerar la inflación e incumplir las metas fijadas con el FMI.

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¿QUÉ PASO EN LOS ÚLTIMOS DÍAS?

Existen varias versiones sobre cuál fue el fondo de inversión que hizo el “puntapié inicial” del “desarme” de bonos CER el miércoles pasado. Muchos apuntan al fondo de inversión del Banco Nación  llamado “Fondo Pellegrini” que, por orden de la empresa estatal Energía Argentina, rescató cerca de $10.000 millones para con esos pesos comprarle dólares al Banco Central para pagar importaciones de gas. Pero la descordinación con el resto de las áreas económicas fue total, ya que el BCRA no operó como contraparte “interviniendo” para mantener el precio de los bonos que ajustan por inflación.

Posteriormente, ante la baja en los precios de bonos CER y la disparada en el rendimiento de los en las “pantallas del mercado”, otros inversiones -especialmente fondos de inversión y empresas- comenzaron a “salirse” de los bonos que ajustan por inflación en forma masiva, tomaron “ganancias” y se pasaron primero a fondos “money market” (fondos de liquidez inmediata con bajo rendimiento). Las “salidas” del día viernes en parte se “dolarizaron” y eso presionó fuerte sobre la cotización de los “dólares alternativos” en blanco (MEP y Contado con Liquidación)

 Vale señalar que hay distintos motivos por las cuales las empresas desarmaron sus posiciones en pesos ajustados por inflación. Primero, por la necesidad de pesos para el pago de obligaciones en esta época del año, tanto impositivos como el medio aguinaldo. Segundo, las expectativas de una posible merma en la tasa de inflación para los meses de mayo, junio y julio motivan un desarme de estas posiciones. Tercero, la incertidumbre respecto del cumplimiento de las metas con el FMI. Por último, “rumores” del mercado sobre un nuevo “reperfilamiento” de la deuda en pesos (como ocurrió al fin del mandato de Mauricio Macri) que podría implementar el próximo Gobierno, algo que tuvo que salir a desmentir Hernán Lacunza, ex ministro de Economía de Macri que “reperfiló” la deuda en pesos y actual coordinador de los equipos económicos de Larreta. Esto último generaría una mayor “dolarización” de carteras. En ese combo, es esperable que el pasaje de Bonos CER al mercado de los “dólares alternativos” continúe. La pregunta es en qué magnitud.

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El “sacudón” en el mercado de bonos CER fue tan fuerte que perdieron la semana pasada entre 4% y 17% dependiendo del plazo de vencimiento. Aún con el BCRA interviniendo, comprando bonos para poner un “piso” a la cotización”.

El jueves y viernes de la semana pasada los “dólares alternativos” se dispararon un 8,3% alcanzando $227 por dólar. Vale señalar, que entre el 01/01 y el 7/6 el “contado con liquidación” subió solo 4%. Es decir, la suba de los 2 días posteriores duplicó a la suba en los primeros 5 meses del año y “pulverizo” el “carry trade” que hacían los inversores colocados en deuda CER.

Asimismo, el riesgo país rompió el techo de los 2.000 puntos básicos. Los bonos soberanos en dólares, emitidos tras la última reestructuración, cotizaron con paridades por debajo de 24 dólares.

Este martes el Tesoro Nacional logró refinanciar un vencimiento reducido, de sólo $ 11.000 millones de deuda en pesos, y consiguió otros $ 10.000 millones de financiamiento neto. La prueba de fuego será a fin de mes cuando vencen $550.000 millones de la deuda en pesos. El Gobierno transitar un mes con una “tormenta perfecta”: el mercado de deuda en pesos bajo stress, incertidumbre política en la coalición de Gobierno y un escenario internacional el anuncio de la Reserva Federal de una fuerte suba de la tasa de interés (0,75% ahora, y probablemente otro tanto en julio) para tratar de frenar la inflación récord en Estados Unidos, que en mayo marcó 8,6% anual.

Es esperable que el BCRA se muestre activo en el mercado de bonos CER , comprando títulos para ponerle un piso a la cotización de los bonos. Pero además el BCRA subirá este jueves nuevamente la tasa de interés de referencia (de 49 a 52%) y el piso de la tasa para depósitos de hasta $ 10 millones (de 48 a 53%) para evitar una mayor dolarización y disparada en la “brecha cambiaria” que daría un nuevo impulso a la inflación. Ahora la tasa efectiva anual de las Leliqs se ubicará en 65,7%, mientras que la Tasa efectiva anual de los plazos fijos (en caso que se renueve durante un año capitalizando intereses) llegaría a casi 68%. Todavía por debajo de la inflación proyectada.

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Mientras tanto, con la llegada de Daniel Scioli al ministerio de Desarrollo Productivo, Guzmán y Pesce piensan coordinar un nuevo esquema de administración de las importaciones, para “cuidar los dólares”, que pese al ingreso récord del campo se le escurren al Banco Central como agua entre los dedos. El objetivo es ponerle un techo a las importaciones en U$S 6000 millones como máximo, después del pico de U$S 7.700 millones que alcanzaron en mayo, y los U$S 7.000 millones que promediaron en marzo y abril. El encargado de decidir, en base a ese tope, quiénes accederan a los dólares oficiales y quienes no será el Ministerio de Scioli, que recién en las últimas horas, tras su jura en Casa Rosada, pudo ingresar a su nuevo despacho.