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Según la Oficina de Presupuesto del Congreso de la Nación (OPC), el gasto vinculado a amortiguar la pandemia del coronavirus – “Gasto Covid”- fue de $160.860 millones en mayo. Mientras que el gasto público total fue de $545.000 millones (el “Gasto Covid” es equivalente a 29,3% del gasto corriente).

La pandemia y las medidas de aislamiento han significado un derrumbe en la recaudación impositiva y una disparada en el gasto público. El Gobierno, al no tener acceso al crédito, esta cubriendo el agujero fiscal con emisión monetaria. Solo en mayo el BCRA emitió $430.000 millones para asistir al Tesoro Nacional y no es sostenible este ritmo de expansión monetaria.

El déficit fiscal primario (antes del pago de intereses) estimado por la Oficina de Presupuesto del Congreso para el mes de  mayo alcanzaría los  $256.000 millones (versus un superavit primario de $41.620 millones en mayo/19).

Por ello, el Gobierno a partir de julio podría empezar a focalizar el “Gasto covid”: condicionarlo por provincias  de acuerdo al nivel de aislamiento o al sector económico, dependiendo de la caida en la facturación. También se estudia modificar la implementación, una alternativa es que subsidios pasen a ser créditos.

Del informe de la OPC,  se desprende que, sin el “Gasto Covid”, el gasto público crecería 4,8% anual en términos reales (descontando la inflación). Es decir, no estaría tan desbordado. Se observan distintas “velocidades” en los rubros del gasto público.

Las prestaciones sociales (jubilaciones y gasto social) -que explican el 60% del gasto operativo total-  crecen al 79,9% interanual nominal (comparando enero-mayo de 2020 respecto del mismo periodo de 2019) .

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 Es probable que tengan una moderación en su evolución (sin bonos extras), ya que el Gobierno fijó por decreto (para el trimestre junio-agosto)  una actualización de los beneficios y haberes por debajo de la fórmula de la ley de movilidad suspendida (6,12% vs 10,9%).

En tanto, los subsidios económicos -a las empresas de servicios públicos-  crecieron al 71% interanual (en los primeros 5 meses de 2020 respecto a mismo periodo de 2019), un ritmo similar a las “prestaciones sociales”. Esto se debe a la extensión del “congelamiento de tarifas” .

En cambio, los gastos de capital (obra pública) cayeron en términos reales 7,5%, siempre comparando el período enero-mayo de 2020 vs enero-mayo 2019.  Vale recordar que la obra pública venía con un ajuste importante en términos reales ya desde mediados de 2018.

Los “intereses de la deuda” es el rubro que refleja el mayor recorte . Cayeron un 35,7% interanual (términos reales) comparando el mismo período, debido  al “reperfilamiento” de deuda pública bajo ley local  (incluyendo Letras del Tesoro) y por la disminución de las tasa de interés (BADLAR).

Las tranfererncias a las provincias es el rubro del gasto que crece más aceleradamente. Las ergaciones subieron 170% -interanual- en términos reales (descontando la inflación) en los primeros 5 meses del año comparados con mismo período de 2019.

El Gobierno sabe que la dinámica de ingresos y gasto público no es sostenible. La emisión del BCRA para cubrir el deficit fiscal ya alcanza 1 billón, 52 mil millones de pesos. Seguir con este ritmo de emisión podría desestabilizar todavía más la macroeconomía. 

Por eso están evaluando limitar y/o condicionar los 2 planes que explican la mayor parte del “Gasto Covid”: el IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) y el ATP (Asistencia al Trabajo y la Producción) . Empezaría una etapa de “sintonía fina” del Gasto Covid.

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El IFE (ingreso familiar de emergencia) tiene un costo de 80.200 millones de pesos por mes. Por ejemplo, si solo se condiciona este gasto a las 3 provincias mas comprometidas (Buenos Aires, CABA y Chaco) en lo sanitario y al aislamiento, se podría reducir a $35.650 millones por mes. Otra alternativa es otorgar un porcentaje menor al 100% del IFE dependiendo a la fase del aislamiento que tiene su provincias (o ciudad).

También se estaría evaluando modificaciones para el pago por tercera vez del salario complementario. Se estudia que sólo obtengan el beneficio aquellas empresas que puedan demostrar una caída interanual de la facturación real del 30%.  Para los sectores que no pueden volver a la actividad, como turismo, entretenimiento (teatro, cine, etc), restaurantes y hoteles, continuarían con la asistencia al 100%.

En resumen, en el segundo semestre del año para que la brecha fiscal no se dispare es muy probable que comience una “sintonía fina” del Gasto Covid. La ayuda sería más focalizada y condicionada según la fase de la pandemia , nivel de aislamiento y nivel de facturación en el caso del ATP.

Amílcar Collante