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Según la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), durante el primer semestre del año la Administración Pública Nacional registró un déficit primario de $ 911.124 millones (superior al 3% del PBI), debido a la suba de los gastos y la caída de los ingresos, generados por la pandemia y las medidas de aislamiento obligatorio.

En el primer semestre, los gastos primarios se incrementaron 22,3% interanual en términos reales (descontando la inflación).  El gasto público para amortiguar el efecto de la pandemia, llamado “Gasto Covid-19” (cuyas principales erogaciones son el programa ATP y el IFE –Ingreso Familiar de Emergencia) llegó a 449.739 millones de pesos. Equivale al 16% del gasto primario total del primer semestre de 2020.

Según lo detallado en el informe de OPC, si se netea el “Gasto Covid-19”,  el gasto primario hubiera crecido sólo un 3,2% real  (descontando la inflación) en comparación con el primer semestre del año anterior. Este porcentaje de suba “luce” marginal, si se considera la magnitud de la crisis económica.

También muestra que si el “Gasto Covid” es transitorio y se “desarma” post-cuarentena, el deficit fiscal se podría achicar rápidamente en 2021.

De hecho, en abril y mayo se alcanzó la máxima expansión del gasto público, por el Gasto Covid, con un aumento nominal en el bimestre que casi duplicó el gasto de igual período del año pasado (ver gráfico). Mientras que en mayo la recaudación había tocado un piso, con apenas 2,4% nominal de suba respecto de igual mes del año anterior. Pero en el junio, la expansión del gasto se desaceleró (al 61% anual nominal) en tanto los ingresos fiscales se incrementaron 21%, siempre en términos nominales.

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El rubro clave para que el gasto primario no sea más explosivo es el item “Jubilaciones y pensiones”. Según la OPC, en junio -por la suspensión de la ley de movilidad- se produjo una caída 1,4% interanual en términos reales del gasto en jubilaciones y pensiones . Es la primera baja tras 5 meses consecutivos de suba.

 Sin embargo, si se consideran los pagos de los bonos a beneficiarios del haber mínimo aumentaron 11,7% por encima de la inflación. Es decir, la segmentación de los aumentos hizo que los jubilados con haberes por encima de la mínima le ganaron al inflación, mientras que el resto hayan  sufrido un deterioro en su poder adquisitivo.

Un rubro que se disparó por el “congelamiento tarifario” fue “subsidios económicos”  a la empresas de servicios públicos: subió un 28,4% -en términos reales-, totalizando 217.800 millones de pesos en el primer semestre del año. El Gobierno ya anunció una extensión hasta fin de año del “congelamiento”  de tarifas, lo cual implicará un gasto en subsidios económicos cercano a 2,2% del PBI en 2020.

En tanto, las transferencias a las provincias se dispararon un 158% (descontando inflación) y sumaron en el primer semestre del año 177.300 millones de pesos.

Por su parte,  los ingresos totales en el primer semestre del año alcanzaron los $ 2.915.000 millones, un 68,4% más que en mismo periodo de 2019.

Sin embargo, el rubro “Rentas de la propiedad” alcanzó los $ 1.050.000 millones. De los cuales ,$ 940.000 millones fueron “giro de utilidades” del BCRA. Es decir, la asistencia monetaria explicó 1 de cada 3 pesos de los ingresos totales.

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Tras un primer semestre con un déficit primario de $911.000 millones. Nuestras proyeciones de deficit fiscal primario para 2020, producto de la caída de ingresos  y salto del “Gasto Covid-19”, apunta en entorno a 6% del PBI .