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Ante el fogonazo inflacionario en el arranque del año, el Gobierno “achicó” el ritmo de devaluación del “dólar oficial”. Pasó de subir un 4% mensual en enero a solo 1,2% en mayo. El efecto de la inflación, que se mantiene muy alta -4% mensual promedio- va “atrasando” al dólar. La pregunta es qué margen tiene el Gobierno para mantener este esquema hasta las elecciones, de septiembre y noviembre. Todo indica que el contexto internacional, con elevados precios de los commodities y los países vecinos (con los que comerciamos) apreciando sus monedas, da un margen extra para “estirar” la estrategia al BCRA hasta fin de año. Veamos los números.

Atrasar al “dólar oficial” como medida antinflacionaria es un clásico de los años con electorales en Argentina. La lógica detrás de esta medida es que contener las presiones inflacionarias en los meses previos a las elecciones. Así, generar un “veranito” en el consumo interno que potencie los votos del oficialismo.

Es clave para encarar esa estrategia tener un “colchón” de competitividad (precio) previo o un  stock importante de reservas internacionales en el BCRA para soportar las presiones devaluatorias.

Para tener una referencia si el dólar esta caro o barato y si está en un nivel competitivo o no, debemos calcular el  llamado “dólar real”: tomamos la cotización del dólar en distintos puntos del pasado y lo traemos al presente adicionándole la inflación en Argentina y ajustándolo con los precios (tipo de cambio e inflación) durante el período de los principales “socios comerciales” (Estados Unidos, Europa, Brasil y China).

Veamos en una perspectiva más histórica en qué nivel se encuentra el dólar (mayorista) de hoy de casi 95 pesos:

El dólar de pico de crisis de 2002, tras el estallido de la Convertibilidad, cuando el dólar alcanzó un máximo de 4 pesos, en junio de 2002, equivaldría a unos 159,7 pesos a valor actual.

Es decir, un 68% por encima de la cotización del dólar oficial .Prácticamente, al nivel del “dólar bolsa”, contado con liquidación, y “dólar blue” .

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-El actual nivel de dólar oficial real está todavía lejos del dólar “recontra alto“ de la presidencia de Néstor Kirchner, entre 2003 y 2007. Aquel dólar nominal de 3 pesos en promedio, ajustado por inflación a los valores de hoy equivaldría en la actualidad a un dólar de 128,2 pesos.

-El dólar de Cristina Fernández al inicio de su primer mandato (diciembre de 2007)  era de 127,8 pesos actuales, un dólar también muy competitivo. Pero en diciembre de 2011 cuando impuso el cepo tras ganar su reelección, el dólar ya se había atrasado fuertemente: a valores de hoy equivaldría a un dólar de 87,4 pesos.

— Sin embargo, hubo momentos de dólar “híper-atrasado”. En diciembre de 2015, cuando Cristina dejó el poder, el atraso era mucho mayor: el dólar oficial de entonces (9,80 pesos) equivaldría a un dólar real a valores de hoy de 60,6 pesos.

— Tras la devaluación al inicio de su mandato (que llevó el dólar a unos 82,3 pesos a valores de hoy), Mauricio Macri volvió a exagerar el atraso cambiario y en diciembre de 2017 (tras la elección legislativa de medio término) el dólar real a valores de hoy cotizaba en 70 pesos y no había cepo cambiario.

Analicemos la evolución del “dólar” en los años electorales, cuando se intentó el “truco” del atraso cambiario.

En el gráfico siguiente se refleja la cotización “dólar real” en los meses de enero y octubre –a precios de mayo de 2021- en las elecciones de los años 2011 , 2013, 2015 y proyectamos como sería el año 2021.

Claramente, se observa que el “atajo” de atrasar el dólar oficial (respecto de la inflación local y del tipo de cambio e inflación de los socios comerciales) es una constante en la previa electoral.

En 2011 -con elección presidencial- el dólar partió de un nivel de 100,1 pesos. Al mes de octubre de ese año, cuando ocurrieron las elecciones, se había “atrasado” 8,4% en relación a la inflación.

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En el caso de las elecciones presidenciales de 2015 el nivel del “dólar real” a enero de ese año estaba muy por debajo del dólar oficial actual (73,3 pesos actuales) . En el mes de octubre (mes de la elección general) se ubicaba en 61,1 pesos. Es decir, se atrasó un 16,6% en la previa electoral. 

 En 2013, año de elecciones legislativas, el nivel de “dólar real” estaba barato. Equivalente a 82,3 pesos actuales al mes de enero de 2013. En el momento de la elección legislativa era de 80,7 pesos. En este caso el atraso fue marginal: sólo un 1,9%.

Para 2021 suponemos que el “dólar oficial” –nominal-  a partir de junio se incrementará a un ritmo de 1,5  mensual – promedio-.Es decir, 2,5 puntos porcentual por debajo de enero pasado. Y se mantendrá en ese ritmo hasta agosto. Y luego iría descendiendo el ritmo de depreciación a solo 1% mensual entre septiembre y octubre.

Este nuevo esquema de micro-devaluaciones nos lleva a un aumento nominal de 19% en los primeros 10 meses del año ($ 101 a octubre). Mientras que el “dólar real” (a precios de mayo de 2021) pasaría de 99,4 pesos en enero a 87,7 pesos a octubre.

Es decir, sufriría un “atraso” de 11,7% .Un aspecto importante a resaltar es que se parte de un nivel de “dólar real” – a mayo/21 – que en la serie histórica está 17,5% por encima de la salida del cepo de 2015. Es decir, tiene cierto “colchón” de competitividad precio si miramos el “dólar real” histórico.

Bajo otro escenario, con la misma estrategia cambiaria del BCRA y una inflación mensual que se mantiene aún más elevada (4% en junio, 3,8% en julio, 3% en agosto y septiembre y 2,5% en octubre), el atraso del “dólar real” en 2021 sería de un 14,2%. De un nivel de 99,4 pesos en enero iría a 85,2 pesos a octubre.

Hay factores externos que permiten dar “oxígeno” a esta estrategia. Primero, la “súper soja” con un precio internacional que supera los 560 dólares por tonelada, que le ha permitido al BCRA recomponer las reservas netas.

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Las reservas netas en el BCRA (sin incluir Swap de monedas con China, encajes bancarios, depósitos del Gobierno y préstamos con organismo internacionales) alcanzaron los u$s 7.478 millones (último dato al 31/05), ver gráfico. En noviembre de 2020, las reservas netas habían tocado un “piso” mínimo de u$S 2.241 millones y venían con un ritmo de caída insostenible en el tiempo.

El BCRA debe contar con suficientes reservas netas para contener una posible corrida contra el peso. El atraso del dólar oficial frente a la inflación (apreciación real del tipo de cambio) incrementa la demanda de divisas y más en un contexto de incertidumbre política (en medio de las elecciones legislativas).

La otra noticia que le permite al BCRA “estirar “esta estrategia cambiaria es la apreciación de las monedas de “países vecinos”.

La debilidad del dólar a escala global, se reflejó en los elevados precios de los commodities  y en las monedas en países emergentes comenzaron a apreciarse (nominalmente). Salvo en Argentina, el dólar caen en la mayoría de los países de la región.

Esta tendencia impacta directamente en Argentina. Especialmente por lo que sucede con Brasil, nuestro mayor socio comercial.

El dólar en Brasil llegó a cotizar casi 5,9 reales a mitad de marzo. Y a partir de ese momento, potenciado por el super-ciclo de commodities, el real empezó apreciarse mes a mes.  Al cierre de abril, el dólar había caido a 5,34 reales. Actualmente cotiza a 5,15 reales por dólares y la tendencia es bajista.

Algo similar ocurrió con el Peso Chileno, Peso Mexicano , Peso Peruano y el Peso Colombiano. Esta apreciación de monedas de países vecinos permite al BCRA no perder tanta competitividad- precio. Pese a que internamente el efecto de la elevada inflación y el atraso del dólar oficial están consumiéndose el “colchón” de competitividad.

Amílcar Collante