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Según el INDEC, la economía volvió a contraerse en el tercer trimestre del año y reflejó una caída de 10,2%, respecto a mismo período de 2019. El levantamiento de las medidas de aislamiento permitieron que el desplome en la actividad económica sea menor al la del segundo trimestre, cuando se derrumbó un 19,1%.

Según los números del INDEC, el PBI cayó en el tercer trimestre un 10,2%, respecto a mismo trimestre de 2019. Entre abril y junio la economía argentina había tenido el derrumbe más pronunciado registrado por el Indec: cayó 19,1% respecto al mismo período de 2019 .

Producto de  la reapertura de la economía, el PBI “rebotó” en el tercer trimestre un 12,8% -en la serie desestacionalizada- (contra el trimestre anterior). Sin embargo, en el acumulado de los primeros 3 trimestres del año el PBI cayó 11,8%, respecto a mismo período de 2019.

Dentro de los componentes de la demanda, el consumo privado cayó 14,7% interanual muy afectado por la caída en el ingreso de las familias por el efecto de suspensiones y despidos, la caída del poder adquisitivo por el “enfriamiento” de las negociaciones salariales y el efecto de la inflación.

En tanto el consumo público descendió 6,5% en el tercer trimestre de 2020, respecto a mismo período del año pasado.

Mientras que las exportaciones de bienes y servicios reales registraron un descenso de 17%. Es decir, profundizaron aun más la caida del segundo trimestre del año – de 13,6%- . En parte por la contracción del comercio mundial y también se vieron afectadas por la disparada en la “brecha cambiaria” y el endurecimiento del cepo cambiario.

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En tanto, la inversión privada que se había derrumbado 38,4% en el segundo trimestre de 2020, contra mismo trimestre de 2019, en el tercer trimestre se redujo 10,3%, respecto del mismo periodo de 2019. Así “se recuperó” 42,9% en la serie desestacionalizada contra el segundo trimestre, fondo del pozo de la pandemia y la cuarentena.

Asimismo las importaciones cayeron 22% por el derrumbe económico y el deterioro del salario medido en dólares.

Los 16 sectores económicos relevados por el INDEC 14 mostraron caídas interanuales en el tercer trimestre 2020.

Los sectores con mayores caídas interanuales fueron:  “Hoteles y restaurantes”, que registró una baja de 61,5% interanual ;”Otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales” se contrajo un 53,8%;  “Construcción” que cayó 27%  ( venía de caer 50% en el segundo trimestre)  y “Transporte y comunicaciones” registró una baja de 21,7% interanual.

Mientras que los sectores que tuvieron números en terreno postivo fueron: “Intermediación Financiera” que subió 4,6% y “Electricidad, gas y agua” se expandoó 2,3% – ambo en términos interanuales-.

Claramente, la actual recuperación esta asociada a un rebote técnico, por el levantamiento de “cuarentena estricta”, más que a un proceso de crecimiento sustentable en el mediano plazo. El punto clave es si habrá una segunda “ola” de contagios de coronavirus (sin avances significativos en la vacunación) y se tuvieran que volver a imponer medidas de restricción a la movilidad en 2021. Ese escenario pondría en riesgo la recuperación que, de otra manera, inexorablemente continuará el año próximo, cuando todos los indicadores se comparen -interanual- contra los peores números de 2020.

Según las proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado de noviembre, elaborado por el BCRA sobre las respuestas de consultoras y bancos privados,  se espera que el cuarto trimestre tenga una leve recuperación de 2,8%, respecto al tercer trimestre. Mientras que proyectan que en 2020 la economía cerrará el año con una retracción de 10,9%, similar la caida de 2002, post estallido de la convertibilidad.

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Para 2021 las proyecciones del REM del Banco Central esperan que el PBI “rebote” un 4,8%, por debajo del 5,5% establecido en el Presupuesto Nacional 2021. Pero en el equipo económico estiman que, de no haber una nuevo salto cambiario y cerrarse un acuerdo con el Fondo Monetario en marzo/abril, el rebote podría ser mayor y la economía podría crecer en 2021 arriba del 6%, recuperando más de la mitad de lo perdido este año.

Sea como fuera, el desafío de la Argentina es salir del “serrucho” de estancamiento de la última década (ver gráfico), que culmina con la recesión de los últimos 3 años, y retomar un sendero de crecimiento sostenido en el tiempo.