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Según el Indec, el índice de salarios del total de trabajadores formales creció 3,3 % en noviembre de 2020 (respecto al mes anterior) apenas por encima de 3,2% de la inflación (IPC-INDEC) de ese mes.  Sin embargo, en el acumulado de los últimos 12 meses los salarios de sector privado subieron  27,4% por detrás de la inflación acumulada para del mismo período (35,8% interanual ).

El Ministro Guzmán sabe que sin un repunte de los salarios reales (descontando la inflación) en 2021 solo habrá un “rebote estadístico” y no una recuperación genuina y sustentable del PBI.

Hace unos días afirmó que “los salarios tienen que crecer más que los precios”. Y agregó que “la recuperación del poder adquisitivo es condición necesaria para la recuperación de la economía”.

En 2020 el impacto de la pandemia y la cuarentena profundizaron la recesión. Y también generaron un freno en la “puja salarial”, los sindicatos priorizaron garantizar los puestos de trabajo a costa de recortes salariales. Además, las empresas de muchos sectores muy afectados por las medidas de aislamiento no tuvieron capacidad de recomponer salarios.

Según lo relevado por el INDEC, en los primeros 11 meses del año, los sueldos de los trabajadores del sector privado (registrados) subieron 32,2% entre enero y noviembre de 2020. Esto significó una suba de 1% en términos reales del salario para ese período. Sin embargo,en el acumulado de los últimos 8 meses que el indice de salarios del sector privado corre por detrás de la inflación mensual.

Desde que comenzó la cuarentena los salarios privados crecieron solo 16,5% (hasta el mes de noviembre). Mientras que la inflación de ese período fue de 25,4%. Es decir, cayeron en términos reales 7%.

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Si analizamos la dinámica de salarios, especialmente privados registrados, se observa el impacto de la pandemia y la cuarentena, que llevaron a una negociación de paritarias con recortes nominales. El índice de salarios privados registrados cayó por 2 meses consecutivos -abril y mayo- al 0,2% en términos nominales.

Estos registros fueron la primera baja nominal de salarios computada por el INDEC en los últimos 18 años. La anterior caída del índice de salarios privados registrados había sido en enero de 2002, justo el mes en el que estalló la Convertibilidad, con una baja de 0,3%, en medio de la devaluación y la disparada de la inflación y el desempleo.

En tanto, los incrementos más fuertes se observaron en los salarios de los trabajadores informales, que experimentaron una suba del 37,3%, por encima de la inflación acumulada en los 12 meses previos que fue de 30,8%.

El dato es muy llamativo teniendo en cuenta que la mayor parte de los 3,7 millones de puestos de trabajo que se perdieron en el segundo trimestre del año corresponde justamente a empleos informales. De hecho, el propio INDEC aclara que para la estimación de los salarios no registrados la metología suponone un rezago de 5 meses en el índice mensual, por lo que los datos de la primera parte de 2020 corresponden en realidad al período previo al impacto de la pandemia.

Por su parte, entre enero y noviembre de 2020, los ingresos de los empleados públicos subieron solo 23,8%. Es decir, se derrumbaron un 5,4% en términos reales. A nivel nacional y provincial uno de los rubros del gasto público que se “congeló” durante la cuarentena fueron los salarios .

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En noviembre de 2020, la variación de los salarios totales (registrados públicos y privados) fue de 3,3% mientras que la inflación fue de 3,2% mensual.

En noviembre de 2020, el índice de salarios públicos subió 1,8% mensual y el índice de salarios privados creció 2,6% mensual  -en términos nominales-. Una caída de 1,3% y 0,6% en términos reales (descontando la inflación), respectivamente.

Consecuentemente, el índice total de salarios del INDEC ( que incluye sector público, privado e informales) arrojó en noviembre una suba nominal de 3,3%, por arriba del 3,2% que había aumentado el IPC -INDEC.

Ahora, si tomamos como referencia la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE)  – que es un índice que se utiliza para actualizar la fórmula de ajuste  de las jubilaciones y pensiones-  para el período 2012 a 2020, se observa un deterioro en el poder de compra del salario de los trabajadores impactante.

A valor de los pesos de diciembre pasado, el RIPTE de diciembre del año 2012 era de 84.337 pesos. Mientras que en la actualidad  – 8 años despues- es de sólo 66.870 pesos (dic-2020). Es decir, el poder adquisitivo del salario RIPTE cayó en 20% (ver gráfico).

Si tomamos el período de gestión de Mauricio Macri, el salario real -RIPTE – (descontando la inflación) cayó 21,5%. Pasó de 86.000 pesos a valor de hoy a fines de 2015 (dic/15) a sólo 67.490 pesos en diciembre de 2019.

En tanto, en comparación con febrero de 2020, desde que estalló la pandemia, el salario –RIPTE- sufrió otra fuerte baja: 9,1% en términos reales en sólo 11 meses. Pasó de una remuneración de 73.591 pesos actuales en febrero/20 a 66.869 pesos en diciembre pasado.

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Para los próximos meses será clave la dinámica cambiaria para saber como quedará el salario real en los distintos sectores.

Si el Gobierno puede evitar un salto en la cotización del dólar oficial con un anclaje de expectativas (vía el acuerdo con el FMI ) .Y diseña e implementa un plan integral macroeconómico y consistente, la dinámica salarial podría comenzar a recuperar el terreno perdido.

Sin embargo, en un escenario de devaluación o disparada en la “brecha cambiaria”, que acelere la dinámica inflacionaria, el “bolsillo” de los trabajadores recibirá un nuevo impacto en niveles históricos muy bajos. Este escenario frenaría el consumo interno y la actividad económica tendría apenas un “rebote estadistico” en 2021.

Amílcar Collante