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El ministro de Economía, Sergio Massa, presentó el proyecto de Ley de Presupuesto 2023 alineado con las metas acordadas con el FMI: el déficit fiscal primario (antes del pago de intereses) se reduce de 2,5% en 2022 a 1,9% del PBI – reducción de 0,6 puntos porcentuales- en 2023. Y la “maquinita” del BCRA prácticamente “se apaga” y pasará a financiar sólo 0,6% del PBI para el 2023 ($ 880.000 millones). El ajuste fiscal más fuerte pasará por el incremento de las tarifas de servicios públicos y recortes en los subsidios económicos (especialmente en subsidios a la energía) en 0,5 puntos porcentuales del PBI.

PUNTOS CLAVES DEL PRESUPUESTO 2023           

Los números del Presupuesto 2022 “blanquean” la disparada inflacionaria de 2022 y el atraso cambiario acumulado. Se proyecta una inflación de  95% interanual a diciembre de 2022 con un “dólar oficial”,  que cerraría el año  cotizando $166,5 por dólar, así acumularía un incremento del 63,4% interanual a fin de 2022. Es decir, 21,6 puntos porcentuales por debajo del incremento interanual del IPC-INDEC  .

Una de las proyecciones más difíciles de cumplir es el derrumbe de la inflación en 2023 a solo 60% anual, partiendo de una inflación que rozará los 3 dígitos en el escenario base.

Las proyecciones del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) –en base a los pronósticos de bancos y consultoras privadas– proyecta para el año 2023 una inflación de 84,1% anual (y aun no se conocía el dato del IPC de agosto al momento de presentar las proyecciones) . Es decir que las expectativas de inflación para el próximo año están al menos 24 puntos por encima de las proyecciones del Presupuesto 2022 (60% anual).

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Una inflación de 60% anual implica una tasa de inflación “viajando” a un ritmo del 4% mensual. Actualmente, estamos en una velocidad entre 6% y 7% mensual por lo cual la desaceleración debería ser muy fuerte. Algo que sería viable sólo con un plan de estabilización.

Además, esta desaceleración inflacionaria no es consistente con un esquema de quita de subsidios y ajustes de tarifas de servicios públicos en 2023.

Por último, el presupuesto de 2023 proyecta que no habrá “atraso cambiario”, ya que los precios y el “dólar oficial” se proyectan con un incremento del 60% interanual para 2023.

El Presupuesto 2023 muestra que el PBI cerraría con un incremento del 4% para 2022, que básicamente se da por el efecto de “arrastre estadístico”. Y pasaría a un crecimiento de solo 2% para el año 2023. Este  crecimiento “raquítico” del 2% se mantiene hasta el año 2025.

En este punto hay que tener en cuenta que con esa baja tasa de crecimiento es muy difícil que el empleo privado crezca.

¿AJUSTE FISCAL EN AÑO ELECTORAL?

El ajuste fiscal de 2023 sería el segundo año electoral consecutivo con reducción del déficit fiscal primario (en 2021 Guzmán bajó el déficit fiscal primario de 6,5% del PBI en 2020 a 3% del PBI en 2021). Y ahora, Sergio Massa lo llevaría de 2,5% del PBI en 2022 a 1,9% del PBI el año próximo.

El grueso del ajuste fiscal pasaría por los subsidios económicos. El recorte de “subsidios energéticos” es de 0,6 puntos del PBI y la reducción de subsidios al transporte es de 0,1 puntos porcentuales. Es decir, 0,7 puntos se explican por estos 2 ítems.

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Según los números del Ministerio de Economía, los subsidios a la energía pasarían de pesar 2,2 puntos del PBI a 1,6 puntos. Mientras que los del transporte, se reducirían de 0,5% a 0,4% del PBI.

Acá hay que tener en cuenta es que si tomamos los datos del resultado fiscal acumulado hasta julio de 2022 (último dato oficial)  la dinámica de las partidas de subsidios energéticos va por encima del 2,2 % del PBI estimado para 2022. Es más probable que termine en 2,4% del PBI. En ese caso el ajuste tarifario debería ser mayor para alcanzar ese número en el año 2023.

El proyecto de Presupuesto 2023 contiene una “Separata” con el detalle del Gasto Tributario para 2023 – por el equivalente a  2,49 % del PBI-  dejando la “puerta abierta” para reducir beneficios y exenciones a contribuyentes con tratamiento especial.

OBRA PÚBLICA SUBE, PERO SIGUE EN MINIMOS HISTORICOS

Por último, el gasto en obra pública aumentará en 0,1% del PBI, alcanzando el 1,6% del PBI en 2023 .Sin embargo, seguirá lejos de los registros de la gestión de Cristina Fernández (segundo mandato). En 2014, el gasto de capital (obra pública) era equivalente a 2,9 del PBI y en 2015 alcanzó el 2,7% del PBI. Durante la gestión de Alberto Fernández el promedio de gasto de capital será de 1,3% del PBI (menos de la mitad del fin del segundo mandato de Cristina Fernández).