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El Gobierno los transitó los últimos meses de 2020 con disparadas en la cotización de los “dólares alternativos”, brecha cambiaria récord de 150% y escasas reservas netas en el BCRA. Decidió reforzar más el “cepo cambiario” al ahorro y en el arranque de 2021 ajustó muy fuerte el “cepo a los importadores”. Bajo este esquema el BCRA no logra recomponer sus reservas . Sin embargo, hay dos factores que juegan a favor y podrían atribuirse a la “suerte”. El precio internacional de la soja está en u$S 520 por tonelada (subió 48% en 6 meses). Esta semana, se confirmó además  la decisión del FMI ampliar una asignación de DEGs (Derechos especiales de Giro, la moneda del FMI) a los países miembros, que implicaría el ingreso de u$s 4.350 millones directos a las reservas del BCRA.

En el mes de septiembre de 2020, el Poder Ejecutivo envió el Proyecto del Presupuesto Nacional al Congreso. Por esos días, la cotización internacional de la soja  -principal exportación de Argentina- se ubicaba cerca de u$s 350 por tonelada. Las estimaciones de la campaña 2020/21 apuntaban a una cosecha de soja de 50 millones de toneladas –similar al año previo- .  Es decir, el complejo sojero aportaría a esos valores de mercado unos 17.500 millones de dólares.

Seis meses después y tras un mes de octubre crítico con el salto de la “brecha cambiaria” y un nivel de reservas netas mínimo en el BCRA, que obligó a ajustar el “cepo a importadores”, el precio de la soja se disparó y se mantiene firme sobre los u$s  520 por tonelada. Subió 48% en solo 180 días.

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Las estimaciones de producción sojera han tenido un recorte importante por falta de precipitaciones. Según las estimaciones de la Bolsa de Rosario,  se esperan ahora 45 millones de toneladas de soja para la campaña 2020/21.

Si hacemos el cálculo en los últimos 6 meses, la valorización de la cosecha sojera 2020/21 pasó entonces de u$s 17.500 millones a u$s 23.400 millones (ver cuadro mas abajo).

Es decir, que el complejo sojero aportaría 5.900 millones de dólares “extra” al escenario de septiembre de 2020, aún con el recorte en la producción por la sequía en algunas zonas.

El Fondo Monetario Internacional está discutiendo una nueva asignación de derechos especiales de giro (DEG – la moneda del FMI-) para reforzar las reservas de los Bancos Centrales y ayudar a la recuperación económica frente a la pandemia del Covid-19.

En 2009 el FMI había realizado una ampliación de DEGs similar a la actual por u$S 204.100 millones para paliar los efectos de la crisis internacional. Entonces, desde el inicio de la gestión hasta su efectivo desembolso pasaron 5 meses .

Según informó la titular del organismo, Kristalina Georgieva, el FMI asignaría entre los 190 países miembros unos USD 650.000 millones en DEGs.

Así, a la Argentina – que tiene una participación de 0,67% en el capital accionario del Fondo- le corresponderían unos u$s 4.355 millones, que servirían para fortalecer las reservas del BCRA.

La noticia es positiva en contexto de stress que sufre el balance del BCRA.Con una mega emisión de pesos por un lado (después de haber emitido 2 billones de pesos en 2020 para asistir al Tesoro Nacional)  y muy pocas reservas netas por el otro, el aporte de DEGs equivalente al 115% de las actuales reservas netas del BCRA (u$s 3.760 millones al 15/03, último dato oficial).

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Además, si lo comparamos con los vencimientos de deuda que tiene Argentina con Organismos Internacionales – el propio FMI y con el Club de París-, el monto desembolsado via DEGs casi alcanza para cubrir los vencimientos de deuda  -incluyendo capital e intereses – con el FMI hasta fin de año ( u$s 4.767 millones).  Si lo comparamos con el total de vencimientos con ambos organismos (u$S 7.968 millones), logra cubrir el 54% de los mismos. Igualmente, todo indica que el Gobierno buscará encuadrar la negociación con el Club de París y con el FMI para no tener que desembolsar en mayo los 2.400 millones con el Club de París y en todo caso pagará los vencimientos más pequeños con el FMI para llegar a septiembre con la negociación con el Fondo encausada para tampoco desembolsar los U$S 1.800 millones de vencimientos ese mes con el organismo, que además tienen un período de gracia de varios meses tras esa fecha.

“CONTABILIDAD CREATIVA” Y DEG

 Los DEGs podrían utilizarse también para “achicar” contablemente el déficit fiscal. En el año 2009, cuando el FMI reasignó DEGs de forma global tras la crisis internacional, a la Argentina le correspondió un desembolso equivalente a 0,9% del PBI (en ese momento $ 10.000 millones en pesos de 2009) .

El punto es que ese desembolso del FMI no solo sirvió para el fortalecimiento de reservas del BCRA. También se contabilizó en las cuentas fiscales como un “ingreso extraordinario”, reduciendo el déficit fiscal, que si no fuera por la “contabilidad creativa” hubiese cerrado en rojo ese año.

Asi, en caso de los DEGs reasignados en 2021, que equivalen a casi 1,2% del PBI, el Gobierno podría realizar la misma operatoria -incluyendo los DEGs como un ingreso extraordinario – que reduce el déficit fiscal total. Podría mostraría asi un déficit fiscal bastante menor al que figura para este año en el presupuesto (4,5% del PBI) e incluso inferior al que prometió Martín Guzmán a inversores en conversaciones privadas (3,5% del PBI).

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En resumen, en 2021, el precio de la soja récord y ampliación de DEGs para fortalecer las reservas plantea un escenario con u$S 10.200 millones “extra” a los estimados hace sólo 6 meses. Si Argentina sigue sin un plan económico creíble y consistente para el mediano plazo es probable podría desaprovecharse esta oportunidad. Las rachas de suerte tampoco duran para siempre.