Contact Information

El Gobierno suspendió en diciembre la fórmula de ajuste de la ley de movilidad sancionada en la gestión de Macri (en 2017). Y autorizó por decreto un incremento (discrecional) para el trimestre marzo-mayo de 2,3% más un adicional de 1500 pesos para todos los haberes de jubilados y pensionados.

   Esta cifra representa un aumento de 13% para el haber mínimo jubilatorio (14.068 pesos). Este porcentaje es mayor al 11,56% que hubiesen obtenido en base a fórmula de movilidad (que se fija un 70% en base a inflación pasada y un 30% en base salarios de trabajadores formales -RIPTE-). Sin embargo, el resto de los jubilados –más exactamente los que percibieron más de $16.200 el mes pasado- cobrarán menos que con la ley de movilidad vigente en diciembre.

   Así, quienes cobran el equivalente a 2 haberes mínimos tendrán un suba de 7,6%. Los que cobraban un monto equivalente a 3 haberes mínimos tendrán un ajuste de 5,9% .Y en el caso extremo, los jubilados con la máxima jubilación del régimen general de Anses (103.000 pesos mensuales) tendrán un incremento de sólo 3,75% (ver gráfico).

   El aumento en el bolsillo de los jubilados de la mínima será de 198 pesos más por mes, sobre lo que les hubiese correspondido por la ley de movilidad. En tanto, los beneficiarios de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), cuya suba también fue del 13%, recibirán $162 mensuales más que con la fórmula anterior.
El aumento con la “nueva fórmula” impactará también en la asignación universal por hijo( AUH) cuyos beneficiarios obtendrán una suba adicional que no llega a los 40 pesos al mes, siempre en comparacion con la fórmula de movilidad.

Te puede interesar:   Crédito al consumo (tarjetas y prendarios) crece por tercer mes consecutivo, pero cae a empresas

    Evidentemente, como en la etapa del primer kirchnerismo, entre 2003 y 2006, el Gobierno de Alberto Fernández vuelve a la estrategia de redistribución ingresos dentro del propio sistema previsional: mejora levemente los ingresos de quienes están abajo en la pirámide con los recursos de quienes cobran por encima de la jubilación mínima.

    La diferencia con el pasado, cuando no había ley de movilidad previsional, es que ahora se busca ademas desindexar las jubilaciones y en el camino lograr al mismo tiempo un ahorro fiscal permanente en el tiempo. Vale recordar que 6 de cada 10 pesos que las erogaciones del Estado son gastos de la seguridad social, que hasta ahora estaban indexados por la ley de movilidad previsional.

   Según nuestra estimación, si se mantuviera el criterio de marzo de ajuste de las jubilaciones, el fisco se ahorraría 3.600 millones mensuales, en relación al aumento por movilidad. Con la siguiente dinámica: se le sacan unos 4.500 millones mensuales a los jubilados que ganan poco más de 16.000 mensuales, mientras que se le otorga unos 900 millones extra a los que ganan la mínima, siempre en relación a lo que le correspondería con la ley de movilidad vigente.

   Pese a este ajuste, por ahora el gasto previsional no se contrajo respecto de lo que establecía la movibilidad previsional. Esto es así debido a los aumentos otorgados discresionalmente, adicionales, en diciembre y enero para que quienes cobran la mínima y la AUH.

   Veamos los números:

—  En el trimestre marzo-mayo de 2020, en el agregado de las jubilaciones se generará un ahorro fiscal de 10.800 millones de pesos. (Esos fondos que, según la ley de movilidad deberían ir al bolsillo de los jubilados, se los quedará el fisco).

Te puede interesar:   Mega déficit fiscal, freno al gasto en jubilaciones con la baja de la movilidad y "gasto Covid"

— En cambio, en el caso de la AUH el efecto será levemente expansivo: recibirán $ 474 millones más que lo que correspondería por la fórmula.

— Lo mismo ocurrirá con las Pensiones No Contributivas y con la Pensión Universal para Adulto Mayor: incrementarán el gasto en $ 666 millones respecto de la fórmula de movilidad.

— Así, el ahorro fiscal neto del sistema previsional será entre marzo y mayo de 2020 de $9.660 millones.

— Sin embargo, en diciembre y enero el Gobierno otorgó un bono de fin de año (en dos cuotas) para jubilados y pensionados de hasta $ 19.000, AUH, pensiones no contributivas y PUAM con un costo fiscal de $ 53.400 millones.

— Por lo tanto, hasta mayo, el saldo del sistema previsional marcará una expansión del gasto –por encima de lo previsto en la movilidad– de unos unos 43.740 millones (el gasto extra de 53.400 millones menos el ahorro de $ 9.660 millones). Siempre con la salvedad de que un sector de los jubilados serán fuertemente perjudicados: unos 2 millones de jubilados que cobran poco más de la mínima y que probablemente desatarán una ola de juicios contra la Anses, como ocurrió en el período 2003 y 2006.

— Ahora bien, si se consolidara el mismo patrón de aumento de los jubilados para junio y el segundo semestre del año, el Gobierno “ahorraría” hasta fin de año otros $ 29.000 millones en el gasto de seguridad social. Pero aún así, dado el impacto de las sumas fijas de principios de año por abajo de la pirámide, el saldo anual (diciembre 2019/diciembre 2020) seguría siendo levemente expansivo en unos $ 14.000 millones.

Te puede interesar:   Gasto público: jubilaciones, salarios públicos y obra pública con ajuste real ante suba de gasto Covid

— De nuevo, con la aclaración que todo el “ahorro fiscal” saldría de los jubilados que cobran poco más de la mínima, con lo cual profundizarían la pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación.

   En síntesis, con la suspensión de la movilidad el Gobierno vuelve al esquema de recomposición de ingresos de los jubilados de la mínima (AUH, etc) con los recursos que aportan “solidariamente” los jubilados que ganan más de la mínima. Dicho de otro modo: los aumentos de jubilaciones que tanto promocionó Alberto Fernández en la campaña electoral no sólo son mucho más moderados de lo prometido sino que además no se financian ni con “los intereses de la Leliqs” ni con emisión monetaria, como se sugería previo a las elecciones. El dinero sale del propio sistema previsional, del bolsillo de los que ganan más de la mínima.

   Pero además, el Gobierno envía la señal (¿al FMI y los acreedores?) que ahora controla discrecionalmente
el 60% del gasto público, lo cual amplía el margen de maniobra para la presentacion de cualquier plan fiscal para los próximos años.