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El stock de préstamos al consumo (préstamos personales, prendarios y tarjetas de crédito) se estancó después de 3 meses consecutivos de crecimiento en términos reales (descontando la inflación). En el mes de septiembre el stock de crédito al consumo (promedio) subió 2,7%, respecto de agosto, por debajo de la inflación esperada (2,8% en septiembre). El consumo con tarjetas de crédito subió 3% -apenas por encima de la inflación-  los préstamos personales 1,8% y los préstamos prendarios 6,2%  (tomando promedio mensual), todo expresado en términos nominales .

Según la información del BCRA, los préstamos en pesos al sector privado acumularon en septiembre un crecimiento de 2,8% nominal (empataron contra la inflación esperada de 2,8% mensual). El mayor dinamismo del crédito estuvo explicado fundamentalmente por la recuperación de los créditos prendarios  (+6,2%), tarjetas de créditos (+3%) y líneas comercial de documentos a las empresas (+4,1%).  Las líneas de crédito que registraron menores subas en septiembre fueron: créditos hipotecarios (+0,2%); préstamos personales (+1,8%) y adelantos en cuenta corriente a empresas (1,9%).

Los adelantos a empresas, en septiembre, subieron sólo 1,9% nominal (tomando promedio mensual) por debajo de la inflación. Tras el pico de abril/mayo, impulsados por los préstamos garantizados por el Estado a las empresas en los dos primeros meses de la cuarentena, los bancos volvieron a ajustar el crédito a las empresas. El stock total de adelantos llegó a $309.651 millones en mayo, actualmente es de solo $272.512 millones (ambos promedio mensual). Es decir, tuvieron una caída de 12% desde el pico de mayo.

Vale señalar que en abril hubo un “boom” de los adelantos a empresas por la línea especial  impulsada por el Gobierno (al 24% anual) para poder afrontar sus obligaciones en medio de la pandemia. El stock –promedio- de adelantos a empresas en cuenta corriente se disparó 25,2% nominal en abril pasado.

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A partir de junio, las líneas de ayuda del Gobierno se focalizaron en préstamos a trabajadores (monotributistas y autónomos), vía tarjeta de crédito hasta un tope de $150.000 a una tasa de interés 0% anual.

En septiembre, el stock de préstamos al consumo con tarjetas de crédito subió 3% (nominal) . Esto marca una desaceleración respecto a los meses previos que estuvieron apuntalados por los programas de ayuda del Gobierno. En agosto los consumos con tarjeta crecieron 8%  y en julio habían subido un 6,6% (tomando el promedio mensual) .

Sin embargo,  en septiembre ya sin ayuda del Gobierno los consumos con tarjeta perdieron dinamismo. Y tuvieron una suba en términos reales  -descontando la inflación- de solo 0,2%  mensual .

Según el informe sobre bancos del BCRA, la financiación vía créditos a tasa cero -destinados a las personas monotributistas y autónomos – llegó  a un total de 543.700 préstamos otorgados por un monto total de $64.490 millones. Al mes de septiembre había sido acreditado a los beneficiarios el 94%. El mes pasado se acreditaron  sólo $4.000 millones de los préstamos otorgados.

En tanto, los préstamos prendarios subieron 7,5% (tomando el promedio mensual) en septiembre, respecto del mes de agosto. Es la tercer suba mensual consecutiva – por encima de la inflación- . Este aumento en la demanda de créditos prendarios está vinculada a la evolución de las ventas de automóviles y las promociones que ofrecen las propias automotrices.

Según ADEFA (Asociación de Fabricas de Automotores) en septiembre hubo repunte de la venta de vehículos (en unidades): subieron un 23,7% en comparación al mes de agosto. El nivel de ventas a concesionarias se ubicó 30,5% por encima de las ventas de septiembre de 2019 (ver gráfico). Esa recuperación no sólo estuvo motorizada por el crédito sino también por el atractivo que genera para quienes poseen ahorros en dólares la brecha cambiaria: al dólar blue, el valor en dólares de los autos está en un piso histórico.

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Por otro lado, el stock de créditos personales subió un 1,8% (tomando el promedio mensual), pero cayeron 1% en términos reales (descontando la inflación). La combinación de una alta tasa de interés para préstamos personales (el costo financiero total supera el 75%), sumado al deterioro de los ingresos reales de los trabajadores por la pandemia y las medidas de aislamiento hace que la demanda por créditos personales aún sea muy baja .

Para los próximos meses la evolución del crédito al consumo dependerá de la apertura económica. Es decir, del levantamiento de las medidas de aislamiento. Pero también de la política del BCRA  respecto de la tasa de interés.

En este punto serán claves las medidas que tenga que tomar el BCRA para contener a las expectativas de devaluación y  la “dolarización” creciente de los últimos meses. Si el BCRA endurece la política monetaria y sube las tasa de interés de referencia como viene haciendo los últimos 10 días, se encarecerá el crédito no sólo para las empresas sino también para los consumidores. Hasta ahora el Banco Central optó por encarecer la tasa de pases pasivos (colocaciones a 1 día que los bancos hacen al BCRA del 18 al 27%), con la intención de que los bancos encarezcan el crédito de corto plazo a las empresas y desaliente el financiamiento barato de la corrida a los dólares alternativos (dólar bolsa y contado con liquidación) por parte de las compañías.

Pero si esa suba de tasa se impone también a las colocaciones de plazo fijos (actualmente en 33% para los depósitos de menos de 1 millón de pesos y 30% a más de 1 millón), como todo parece indicar para intentar frenar la corrida cambiaria, entonces se generalizará el encarecimiento del crédito para todos los segmentos.

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