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Entre el 17 marzo  y el primero de abril – último registro disponible- el stock de plazo fijo del sector privado cayó 8,6%. Pasó de $ 1.452.764 millones a $ 1.332.803 millones.

La baja fue mucho más fuerte entre los ahorristas minoristas (depósitos menores a 1 millón de pesos) que registraron una caída de 10,1% (de $531.666 millones a $477.777 millones) entre el 17/03 y 01/04.

Mientras que los depósitos de más de un millón de pesos (llamados “mayoristas”, principalmente de empresas) disminuyeron un 7,2%, en el mismo período. De $ 921.000 millones a $855.026 millones.

El “aislamiento obligatorio” tuvo impacto en los depósitos a plazo. Primero, por el  cierre de los bancos .Hay muchas personas físicas que hacen el trámite de renovación de plazo fijo personalmente. Imposibilitados de esa opción al vencimiento, los saldos quedaron en la cajas de ahorro. Otros no renovaron sus posiciones en pesos por un aumento de la preferencia por la liquidez en un momento de mucha incertidumbre. Existen otros individuos que quedaron con ingresos en cero  por la cuarentena y recurrieron al ahorro en pesos para cubrir gastos corrientes.

Asimismo , las empresas en esta primera parte del mes de abril tuvieron que hacerse de liquidez para poder afrontar gastos y pagos de sueldos en medio del cierre de los establecimientos. Hay una necesidad de efectivo para poder hacer frente a las obligaciones.

La caída en los depósitos se produce junto con la caída de las tasas de interés de los plazo fijo. La tasa BADLAR (para depósitos de 1 millón de pesos o más) está en 26% anual, por la fuerte emisión monetaria del BCRA (casi $600.000 millones en marzo). El rendimiento en pesos deja de lucir atractivo comparado con la inflación esperada o la reacción que puede tener el “dólar paralelo” en los próximos 30 o 45 días.