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Según el Indec, el índice de salarios del total de trabajadores formales creció 1,6 % en agosto de 2020 (respecto al mes anterior) por debajo del 2,7% de la inflación (IPC-INDEC) de ese mes.  Los salarios de sector privado subieron  2,1 % y los salarios del sector público sólo 0,8 %.

El impacto de la pandemia y la cuarentena profundizaron la recesión. Y también generaron un freno en la “puja salarial”, los sindicatos priorizaron garantizar los puestos de trabajo a costa de recortes salariales. Además, las empresas de muchos sectores muy afectados por las medidas de aislamiento no tuvieron capacidad de recomponer salarios.

Según lo relevado por el INDEC, en los primeros 8 meses del año, los incrementos más fuertes se observaron en los salarios de los trabajadores informales, que experimentaron una suba del 22,3%, por encima de la inflación acumulada en el mismo periodo que fue de 18,9%. El dato es muy llamativo teniendo en cuenta que la mayor parte de los 3,7 millones de puestos de trabajo que se perdieron en el segundo trimestre del año corresponde justamente a empleos informales. De hecho, el propio INDEC aclara que para la estimación de los salarios no registrados la metología suponone un rezago de 5 meses en el índice mensual, por lo que los datos de la primera parte de 2020 corresponden en realidad al período previo al impacto de la pandemia.

Los sueldos de los trabajadores del sector privado (registrados) subieron 19,7% entre enero y agosto de 2020. Esto significó una suba de 0,6% en términos reales del salario para ese período. Sin embargo, hace 6 meses que el indice de salarios del sector privado corre por detrás de la inflación mensual.

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Desde que comenzó la cuarentena los salarios privados crecieron solo 5,4%. Mientras que la inflación de ese período fue de 14%. Es decir, cayeron en términos reales 7,8%.

Si analizamos la dinámica de salarios, especialmente privados registrados, se observa el impacto de la pandemia y la cuarentena que llevaron a una negociación de paritarias con recortes nominales. Consecuentemente, el índice de salarios privados registrados cayó por 2 meses consecutivos -abril y mayo- al 0,2% en términos nominales.

Estos registros fueron la primera baja nominal de salarios computada por el INDEC en los últimos 18 años. La anterior caída del índice de salarios privados registrados había sido en enero de 2002, justo el mes en el que estalló la Convertibilidad, con una baja de 0,3%, en medio de la devaluación y la disparada de la inflación y el desempleo.

Asimismo, entre 2018 y 2019 los salarios reales acumularon una caída del 19,5%. Es decir, ya venían muy golpeados previo a la pandemia.

Por su parte, entre enero y agosto de 2020, los ingresos de los empleados públicos subieron solo 14,3%. Es decir, se derrumbaron un 4,5% en términos reales.

A nivel nacional y provincial uno de los rubros del gasto público que se “congeló” durante la cuarentena fueron los salarios. Recién en los meses de septiembre y octubre se podrá observarse una recomposición de los ingresos de los trabajadores del sector público. Sin embargo, difícilmente puedan “empatarle” a la inflación de 2020.

En agosto de 2020, la variación de los salarios totales (registrados públicos y privados) fue de 1,6% mientras que la inflación fue de 2,7% mensual.

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En tanto, el índice de salarios públicos subió un 0,8% mensual y el índice de salarios privados creció 2,1% mensual  -en términos nominales-. Una caída de 1,8% y  0,6% en términos reales (descontando la inflación), respectivamente.

Consecuentemente, el índice total de salarios del INDEC ( que incluye sector público, privado e informales) arrojó en agosto una suba nominal de 2%, por debajo de 2,7% que había aumentado el IPC -INDEC.

Para los próximos meses será clave la dinámica cambiaria para saber como quedará el salario real en los distintos sectores.

Si el Gobierno puede evitar un salto en la cotización del dólar oficial con un anclaje de expectativas en un plan integral y consistente, la dinámica salarial podría comenzar a recuperar el terreno perdido.

Sin embargo, en un escenario de devaluación y aceleración inflacionaria, el “bolsillo” de los trabajadores recibirá el tercer impacto en poco más de 2 años y medio : devaluaciones de la gestión Macri -2018 y 2019-, cuarentena y pandemia y ahora una aceleración de precios por una eventual devaluación 2020.