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Según lo informado por el Ministerio de Hacienda, el déficit fiscal en diciembre llegó a $ 307.628 millones. El resultado financiero -contabilizando intereses de la deuda- alcanzó a un déficit de $318.900 millones. En el acumulado de 2020,  el déficit primario llegó a $1.750.000 millones (equivalente a 6,5% del PBI) y el déficit total alcanzó un récord de 8,5% del PBI ($2.292.830 millones).

En diciembre, el gasto primario se aceleró y creció al 54,8%  interanual  -en términos nominales-  del 40,5% registrado en noviembre pasado. El mes de diciembre estacionalmente tiene mayores erogaciones para el fisco producto del pago de medio aguinaldo.

Los ingresos totales recibieron el impacto de la incertidumbre cambiaria y disparada de los “dólares alternativos” en el último trimestre del año. Los ingresos pasaron de crecer al 34,3% interanual en septiembre a solo 20,8% interanual el mes pasado. (ver gráfico).

En 2020 la pandemia y la cuarentena extensa derrumbó los ingresos tributarios y disparó el gasto público para amortiguar los efectos adversos en empresas y familias.

 Así, el déficit fiscal total (déficit primario más intereses de la deuda)  alcanzó al 8,5% del PBI  (casi $2,3 billones). Al tener cerrado el acceso a los mercados internacionales de deuda (por haber estado en default) y al escaso mercado de deuda local, el déficit fiscal fue principalmente financiado vía emisión monetaria del BCRA ($2 billones entre “Adelantos transitorios” y “Transferencias de utilidades”).

El gasto público para amortiguar el efecto de la pandemia, el llamado “Gasto Covid-19” (cuyas principales erogaciones son el programa ATP y el IFE –Ingreso Familiar de Emergencia) en diciembre fue mínimo y totalizó $11.043 millones. En 2020 el “Gasto Covid” representó el 2,7% del PBI.

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Para el año 2021 el Gobierno ya se adelantó que no habrá IFE y que “desarmará” la mayor parte del “Gasto Covid”.

Las velocidades de aumento de las partidas del gasto público fueron muy dispares a lo largo de 2020.

Las prestaciones sociales (jubilaciones y gasto social), que explican el 60% del gasto operativo total, crecieron al 34,9% interanual en términos nominales. Por debajo de la inflación acumulada en los últimos 12 meses -36,1% interanual -.

Las jubilaciones y pensiones contributivas subieron 29,1% interanual. Es decir, que cayeron en términos reales 5,1% en diciembre. Este cálculo incluye el “bonos extra” de 5000 pesos de diciembre 2019 en la base de comparación, que no se pagó en diciembre 2020.

Claramente, la suspensión de la ley de movilidad previsional durante 2020 y los ajustes discrecionales de jubilaciones y pensiones – vía decreto del Poder Ejecutivo- funcionó como una “válvula de ajuste” del gasto público durante el año pasado.

En el acumulado de 2020, las erogaciones en jubilaciones y pensiones subieron 40,6% (aumentó 3,3% en términos reales), incluidos los bonos de suma fija de enero 2020 (5000 pesos) y marzo 2020 (3000 pesos).

En diciembre, las “Transferencias a las provincias” se dispararon 405,1% respecto de igual mes de 2019. En el acumulado de 2020 aumentaron 173% interanual, respecto del mismo período de 2019.

En tanto, en diciembre, los “subsidios económicos” a las empresas de servicios públicos subieron 144,3% interanual debido al “congelamiento” tarifario. Específicamente, los subsidios energéticos se explican por la asistencia financiera a CAMMESA y al programa Plan Gas por $41.418 millones.

Así, en el acumulado de 2020 el gasto en subsidios económicos crecieron 106% interanual. En 2019 se habían gastado $338.409 millones en subsidios económicos. En 2020 la suma alcanzó $696.806 millones (2,6% del PBI).

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La carga de subsidios económicos seguirá abultándose hasta el primer trimestre de 2021, ya que el Gobierno anuncio  que las tarifas de servicios públicos- luz, gas y agua- se revisarán recién depués de marzo.

Los “gastos de funcionamiento“ registraron una suba de 32,5% interanual en diciembre, 3,6 puntos porcentuales por debajo de la inflación acumulada en los últimos 12 meses (36,1%). Especialmente, la partida de “salarios públicos” (gastos en personal) registró una suba de solo 17,6% interanual. Es decir, cayo en términos reales 13,6% -interanual- .

Asimismo, en el acumulado del 2020 los “salarios públicos” subieron 29,6% en términos nominales. Es decir, cayeron 4,7% en términos reales.

Por su parte, los “gastos de capital” (obra pública) en 2020 subieron solo 18,3% en términos nominales, respecto a 2019. Es decir, cayeron  13,1% en términos reales.

Por último, los pagos por intereses de la deuda en diciembre cayeron 89,3% interanual (nominal) debido al “reperfilamiento” de deuda. Y acumularon una caída de 25% nominal en 2020.

La “brecha fiscal” – diferencia entre ingresos y el gasto público primario- sigue siendo elevada. Para el 2021 el Gobierno proyectó un 4,5% del PBI de déficit fiscal primario. Es un objetivo cumplible si hay un rebote económico y se “desarma” el “Gasto Covid”.

Sin embargo, existen dudas sobre el cumplimiento las metas fiscales en un año electoral. El Gobierno probablemente “estire” el “congelamiento” de tarifas – aumentando el gasto en “subsidios económicos”- , impulsará la obra pública y también intente recomponer parte de la pérdida de los salarios públicos para tener un buen resultado en las elecciones de 2021. Bajo ese escenario la “brecha fiscal” difícilmente se achique más allá de los pautado en el Presupuesto y existe el riesgo que la “monetización” del “agujero fiscal” desequilibre la macroeconomía.