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El Ministerio de Hacienda difundió los datos fiscales correspondientes a febrero, los cuales volvieron a arrojar un resultado primario superavitario (el segundo consecutivo), en esta oportunidad de $6.726 millones. A pesar del incremento en los pagos por intereses, el resultado financiero presentó también una importante mejora en relación a febrero de 2018, registrando un déficit de $4.906 millones (82,3% inferior al de un año atrás).
   La mayor consolidación que muestran los números fiscales se vio favorecida por ingresos que volvieron a mostrar un alza superior a la de las erogaciones, con una diferencia cercana a los 20 puntos porcentuales (+48,3% vs +29,3%). Como resultado, en el primer bimestre del año se alcanzó un superávit primario de $23.384 millones (en comparación con un déficit de $16.299 millones en 2018), siendo esta la primera vez en siete años que el sector público nacional comienza el año con dos meses consecutivos de superávit primario. Con este resultado, que equivale a 0,1% del PIB, el gobierno se encuentra encaminado para cumplir con la meta pautada para el primer cuarto del año, fijada en un superávit de $6.000 millones.
   En lo que hace a la evolución de los ingresos, en febrero se siguió observando un crecimiento de los recursos tributarios, destacándose el aporte de los derechos de exportación, a lo que se sumó también un incremento importante en las rentas de la propiedad. Los ingresos tributarios registraron un alza de 40,6% (11 puntos superior a la del gasto primario), con un incremento de 41,8% en la recaudación del IVA, y de 359,4% en los derechos de exportación, ambos con un aporte del orden de los 9 puntos porcentuales que, sumados, representan cerca de la mitad del crecimiento total de los ingresos tributarios.   
   Por otro lado, las “rentas de la propiedad” experimentaron un incremento de 162%, como resultado del incremento en los depósitos a plazo del sector público nacional y las mayores tasas de interés.
   Más allá de un comportamiento favorable por el lado de los ingresos, la contención del gasto primario (antes del pago de intereses) sigue siendo clave en el proceso de consolidación de las cuentas públicas acordado con el FMI. En febrero, tanto los gastos de capital como los de funcionamiento presentaron una suba acotada (13,6% y 28% respectivamente). Las prestaciones sociales, por su parte, también se incrementaron en forma moderada (27,5%), aunque su crecimiento se aceleraría en marzo en respuesta al aumento trimestral de las jubilaciones pautado para dicho mes (11,8%).
   Al contrario, los subsidios económicos subieron 77,8%, con un alza de 247% en aquellos vinculados a la energía, producto del impacto de la devaluación del año pasado en los costos del sector energético. Pero estas variaciones tenderían a disminuir en los próximos meses acompañando los incrementos en las tarifas de los servicios públicos concentrados en esta primera parte del año.
   En conjunto, el alza de 29,3% del gasto primario en febrero resultó equivalente a una contracción en términos reales de 14,5%, por lo que en el primer bimestre del año la caída ajustada por inflación ascendió a 12,7%. De esta forma, para dicho período, el gasto primario acumula un descenso de 20% respecto a los máximos de 2015, situándose en los niveles más bajos desde el año 2011.