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El hoy ex presidente del Instituto Nacional de Cines y Artes Audiovisuales (INCAA), Alejandro Cacetta, dio su versión sobre los motivos y otros detalles de su desplazamiento por parte del Gobierno y sugirió que detrás de la decisión se esconde una ola de intereses políticos.

Cacetta, que asumió en el cargo hace poco más de un año y medio, fue separado del cargo por parte del ministro de Cultura, Pablo Avelluto, debido a "manejos poco claros en relación a muchos rubros de gastos".

El hombre, que cuenta con el respaldo de la gran mayoría de la industria cinematográfica nacional y de personalidades
emblemáticas como el director Juan José Campanella, reconoció haber tenido conocimiento sobre los puntos que condujeron a su salida pero criticó con dureza que se haya puesto en duda su honorabilidad. "Hay cuestiones en las que uno ya empieza a salir de un lugar.

Es un poco más complejo y se mueven otros intereses, que no son los que yo acepté para tomar esta responsabilidad", aseguró Cacetta, en declaraciones a Radio Con Vos. "Tal vez yo no acepté algún manejo espurio que me proponían y pagué las consecuencias. Yo no acepto manejos espurios.

Hablar de corrupción, con mi trayectoria y con lo que he hecho, me cuesta estar hablando de corrupción. Pero también estoy viendo de dónde viene y cómo lo han tratado", agregó.

Los motivos de la salida de Cacetta surgieron a raíz de denuncias anónimas sobre irregularidades en gastos de alojamientos, reformas o mobiliarios del Instituto y sus escuelas. Sin embargo, el propio directivo desplazado afirmó que, una vez que se enteró de dónde venían, entendió el proceder voraz en su contra. "Los hechos de corrupción aparecen con denuncias que, cuando las empezás a ver y empezás a investigar quién las hizo, notás que ya están todas contestadas por la Unidad de Auditoría", afirmó Cacetta. Y agregó: "Yo hice mi aporte a la industria dando este paso, exponiéndome, y terminando como muchos preveían, que fue como terminó, como me lo decía gente que sabe más de política, yo creía que no iba a suceder".

Sin nombrarlo, el ex presidente del INCAA apuntó como responsable de las denuncias al abogado y productor Oscar Azar, un hombre de mucho peso en el Instituto a lo largo de los últimos años y que en su momento estuvo involucrado en denuncias penales por supuestos desvíos de fondos junto a anteriores presidentes del INCAA.

Cacetta reconoció haberse reunido hasta dos veces por semana con miembros del Ministerio de Cultura para resolver los temas en cuestión y ayudar a que se los investigue a fondo. Asimismo advirtió que su adiós del INCAA es definitivo e hizo referencia al pedido que el propio ministro había recomendado sobre "el desplazamiento de funcionarios que no dieran respuestas convincentes". "Mi salida es definitiva porque no tiene que ver con esto (las denuncias).

Hay cuestiones que evidentemente, como dicen ustedes, los periodistas… el ministro Avelluto comentó otro tipo de situaciones, como utilizar la palabra "purga", "el cuchillo al fondo", como he escuchado. Es definitiva, evidentemente". Y sentenció: "Hay que ver qué hice yo durante todo el año y medio de gestión, donde se auditaron los concursos, donde sí hubo gente que no siguió trabajando en el INCAA, la que creíamos que no era la mejor opción para estar.

No por pensar distinto sino porque sus desempeños no habían sido los correctos". La salida de Cacetta disparó así una ola de feroces críticas por parte de diferentes gremios y personales de la industria cinematográfica, como la Academia de Cine y de las Artes Cinematográficas de la Argentina y las cámaras CAIC, UIC, ASOPROD, APIMA y CADICINE. Cacetta había sido elegido a mediados de 2015 a partir de una intervención en la recomendación de candidatos de Juan José Campanella, entonces presidente de la Academia de las Artes y Ciencias Audiovisuales de la Argentina, y su elección tuvo el consenso de numerosas entidades de cine, marcando un hecho inédito en la historia del INCAA. Fuente:Infobae