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El jefe de la Armada, almirante Marcelo Srur, suspendió a un alto oficial debido a una "falta de disciplina", en una medida relacionada con la lucha interna que se desató en la fuerza por la tragedia del submarino ARA San Juan, desaparecido hace 27 días.
Se trata del comandante de Adiestramiento y Alistamiento, contraalmirante Luis López Mazzeo, que tiene base en Puerto Belgrano y antes de esta crisis era quien mejor había salido calificado por la Junta de Calificaciones entre los candidatos a suceder a Srur.
En solidaridad con Lopez Mazzeo, los tres comandantes de la Aviación Naval, la Infantería de Marina y la Flota y el Jefe de Mantenimiento pidieron su pase a retiro
Estos cuatro altos oficiales fueron citados ayer en forma urgente para hablar con Srur al edificio Libertad.
La interna tiene que ver con qué altos oficiales se harán cargo de la tragedia del ARA San Juan con sus 44 tripulantes.
El ministro de Defensa, Oscar Aguad, apoya al jefe de la Armada, almirante Marcelo Srur, quien iba a pasar a retiro antes de la tragedia del submarino según los cambios programados para el fin de año. Aguad iba a cambiarlo junto a los jefes del Ejército y la Fuerza Aérea, según fuentes oficiales. “Si bien Aguad y Srur se conocieron hace tres meses, construyeron una muy buena relación y se tienen confianza”, afirmó una fuente del Gobierno a Clarín. Srur había sido impulsado a la comandancia por el ex secretario de Defensa, Angel Tello, de la gestión del ex ministro del área y actual senador de Cambiemos Julio Martínez.
La interna tiene que ver con el avance del sumario interno que ordenó Aguad y la entrega de documentación a la jueza de Caleta Olivia, Marta Yáñez sobre el mantenimiento y derrotero de la nave antes de la tragedia.
En fuentes militares había molestia porque dos de los tres altos oficiales que estaban calificados para reemplazar a Srur están siendo salpicados por la investigación de la tragedia. Por lo pronto, Aguad había aceptado hace un par de semanas atrás el pedido de pase a retiro del comandante del Área Naval Atlántica, Gabriel González, quien fue el primero en dar la cara a los familiares en Mar del Plata. “González habló con Srur y adujo razones personales”, explicaron las fuentes.
El otro que estaba en carrera por sus altas calificaciones y es considerado también un oficial prestigioso por sus camaradas es precisamente López Mazzeo.
Según las fuentes, el sumario apunta primero al comandante de la fuerza de submarinos capitán de navío Claudio Villamide, quien era el jefe directo del comandante del submarino San Juan, capitán Pedro Martín Fernández, y también indaga sobre el rol de López Mazzeo, lo que sectores de la Armada consideran “infundado e injusto”.
En el sumario se está reconstruyendo paso a paso que sucedió entre el 14 y el 15 de noviembre, cuando el ARA San Juan se reportó por última vez. En dos fuentes oficiales se le trató de restar importancia, en concordancia con lo que dijo el vocero de la Armada, capitán Enrique Balbi, a las ocho llamadas satelitales.
“Cada vez que el submarino sale a superficie y se conecta con el satélite. Algunas pueden ser conexiones automáticas, otras de voz y otras de datos”, explicó la fuente. Un problema es que “las llamadas no se graban porque son secretas”.
A criterio de las fuentes oficiales, lo más importante de las llamadas es que demuestran que el submarino “estuvo a nivel de periscopio” desde las 23 horas del día 14, hasta las 8 del 15, es decir que estaba a 17 o 18 metros de la superficie, mientras arriba capeaba un fuerte temporal. “Estaba a nivel de periscopio porque se activaron las llamadas al satélite, de lo contrario era imposible”, agregaron. No se sabe si, simultáneamente, había sacado el snorkel antes de que anunciara por ya radiofrecuencia que iba bajar a mayor profundidad para hacer las reparaciones.
Para Defensa, la clave está en los chequeos que se tienen que hacer al submarino -al igual que a los aviones- antes de partir. El San Juan tuvo un chequeo de 48 horas en la base de Mar del Plata el 25 de octubre, antes de salir a su última misión y, cuando volvió del ejercicio de tiro en la islas de los Estados, tuvo otro chequeo de 48 horas -como establece el protocolo- en Ushuaia en manos del capitán Fernández y de los tripulantes. “No reportó novedades, excepto pequeñas averías”, afirmó la fuente.
Para comprobar este dato, Aguad habló en persona con el suboficial Humberto René Vilte, quien se bajó en Ushuaia para volver a Jujuy por una grave enfermedad de su madre. Aguad conversó con "el tripulante 45", quien le aseguró que “participó de las primeras venticuatro horas del chequeo y no hubo novedades, salvo pequeñas averías. Ninguna referida al snorkel. El submarino estaba en perfectas condiciones”. Estos y otros indicios llevan a Defensa a abonar la teoría de la "crisis súbita e incontrolable".