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Al cumplirse tres años de la muerte de Alberto Nisman, familiares y amigos realizaron un homenaje en el cementerio israelita de La Tablada donde yacen sus restos.
Las hijas Iara y Kala, su hermana Sandra y su madre Sara Garfunkel, junto al presidente de la AMIA, Agustín Zbar, el de la DAIA, Ariel Cohen Sabba, el fiscal Ricardo Sáez, Luis Czyzewsky, el rabino Sergio Bergman, Alejandro Fargosi y el ex fiscal Lanusse participaron del tributo al fallecido fiscal. Los rezos del solemne encuentro estuvieron a cargo del rabino Marcelo Polakoff, quien también lo hizo en aquel 2015 cuando Nisman fue enterrado allí. Y como entonces, tampoco hoy se permitieron tomar imágenes del encuentro.

La ceremonia fue muy íntima, privada y comenzó con esa oración a cargo de Polakoff "frente a la tumba donde Nisman fue enterrado tres años atrás", comunicaron desde la entidad que administra el cementerio.

Además, se realizó "un minuto de silencio en su memoria, se colocará una flor y se dará lectura a una plegaria".
Luis Czyzewsky, padre de Paola una joven víctima del atentado a la mutual judía en 1994, estuvo a cargo de la lectura de un texto en homenaje a la labor del fiscal en la investigación de la AMIA pero también a su calidad humana. Siempre muy crítico con el gobierno K por el manejo de la situación, y por la firma del memorándum de entendimiento con Irán, Czyzewsky dijo hoy que se vio un "grotesco espectáculo" por parte de "quienes tenían que investigar lo que había pasado" (por la aparición del fiscal muerto) cuando "hicieron todo lo posible para contaminar el lugar del hecho en vez de preservarlo".
El hombre, que mantuvo contacto con el fiscal poco después de realizar su denuncia de encubrimiento a la entonces presidenta Cristina Kirchner y funcionarios de su gobierno, le dedicó en sus palabras un emotivo mensaje a las hijas de Nisman.
 
"Chicas: su papá les dejó un legado muy grande porque dio la vida por lo que estaba investigando y eso debe llenarlas de orgullo a pesar de la tragedia. Ustedes pusieron en la tumba de su papá una placa que habla de su valentía y eso es una gran verdad, nadie dudó nunca de su valentía. Iara y Kala, lleven orgullosas el apellido que tienen, aunque todos sabemos que la herida nunca va a cicatriza", expresó Czyzewsky.