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Dirigentes de la Unión Industrial Argentina (UIA) admitieron que la reactivación no sólo se nota en el campo y la construcción, sino que también en la producción de acero y la petroquímica, al tiempo que reclamaron la necesidad de adaptar la política laboral para mejorar la competividad y la adecuación a los nuevos empleos.
Luis Betnaza, vicepresidente primero de la entidad fabril y director del grupo Techint, aseguró a DyN que "la producción siderúrgica, especialmente de aceros planos, se incrementará un 20 por ciento en el segundo semestre respecto a la primera parte del año".
Al visitar la 131ª Exposición Rural, señaló que la situación actual que exhibe el sector siderúrgico ofrece "un incremento en la demanda de insumos, para el sector automotriz, el de maquinaria agrícola, el campo, el petróleo y la línea blanca, hecho que lleva a la planta de Siderca en Campana a tomar a 500 nuevos trabajadores, que se suman a los 3.000 ya existentes". 

"Vemos incremento en la demanda de acero de todas las líneas” industriales", reconoció Betnaza a esta agencia.
Por su parte, el presidente de la COPAL, Daniel Funes de Rioja, explicó a DyN que "hay sectores que están en reactivación y en una línea de crecimiento, que como asegura el gobierno, sería del tres por ciento" anualizado.
"Esto ya se vio en el campo y se ve en la agroindustria, también en la construcción, ahora también en el sector privado, en el sector automotriz y en el petroquímico. En las empresas alimenticias, están estables o bien han dejado de caer, aunque el tema exportaciones es complejo", comentó el directivo de la COPAL.
"Hay que seguir trabajando con el gobierno para construir un paradigma productivo y competitivo: no hay discrepancias en el qué sino en el cuándo", expresó.
Consultado sobre las modificaciones que reclama el sector fabril en materia laboral, el vicepresidente segundo de la UIA ponderó la necesidad de promover lo que define como una estratégia de "adaptación del empleo, con protección social: acá no se puede abulonar un trabajador al empleo sino que hay que protegerlo cuando no tenga empleo para que vuelva a tenerlo".
Allí, consideró que un ejemplo a seguir es la política de "Flexi-security" que se promueve el mercado laboral europeo, que a juicio de Funes de Rioja plantea un concepto de "mayor racionalidad" para estimular también el desarrollo que requiere el sector fabril en la Argentina.
Respecto a la posición que fijaría el sector sindical ante las pretensiones industriales, el directivo de la UIA consignó que en la economía argentina "hay problemas estructurales que resolver, principalmente de productividad e ingreso y egreso en el mercado de trabajo, en una economía donde va a haber autoempleo".
"Es un mundo distinto, donde vamos a tener nuevos oficios, y al que vamos a tener que adaptarnos. Allí hay que tener un modelo de contratación fácil.
Allí los sindicatos van a sentarse (a negociar) y van a comprender, así pasó en el sector automotriz que debió enfrentar la crisis y también la robotización, que es fenomenal", explicó.
"Ese proceso -dijo- hay que entenderlo sino nos vamos a quedar sin plantas y sin trabajadores: es un desafío que debe encarar el sector productivo y del empleo".