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El recurso extremo del DNU y el "bono" de Elisa Carrió tejieron el relato público para que, en las últimas cien horas, los gobernadores peronistas se pongan en línea con Mauricio Macri y le prometan diputados pero, sobre todo, soporte político para aprobar la Reforma Previsional.
El "bono compensatorio", que en el mejor de los casos será de 750 pesos -por única vez- se convirtió en la pieza central del argumento de los jefes provinciales y de los legisladores peronistas para salir a bancar el proyecto de Cambiemos.

Las negociaciones, que el domingo todavía continuaban y seguirán hoy hasta el borde de la sesión, combinaron "beneficios" para cada provincia -el equipo de Marcos Peña redactó informes sobre lo que consigue cada distrito- y un componente más duro sobre los riesgos de que fracase el paquete legislativo de Macri.Pero cuando, el jueves a media tarde, Carrió levantó la sesión mientras la calle ardía se apuró la negociación más fina y concreta entre la Casa Rosada y las provincias. Los resultados de esas conversaciones no figurarán en el texto que hoy tiene en agenda tratar Diputados.