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La presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, ha sufrido un duro revés judicial. El juez federal Marcelo Martínez de Giorgi decidió procesarla junto con su exapoderado en la fundación de las Madres, Sergio Schoklender, por el presunto desvió de 200 millones de pesos (unos 13 millones de dólares al cambio actual) por Sueños Compartidos, un programa de construcción de viviendas sociales que se financió con fondos públicos. El procesamiento implica que el juez encontró pruebas suficientes para juzgar a ambos, una camino que puede terminar en un juicio oral.
La causa se remonta a 2011 y Hebe de Bonafini, de 88 años, delegó siempre la responsabilidad del manejo de los fondos de la fundación en Schoklender. "Las Madres decidimos jugarnos la vida por la libertad de la misma manera que se la jugaron nuestros hijos. El precio es este, que el Poder Judicial, no la Justicia, me procese. Estoy honradísima de ser procesada por este Poder y por este Gobierno. Gracias Macri por darme este honor de ser procesada", ironizó Bonafini en un descargo de cinco minutos que hizo a través de un vídeo publicado en redes sociales.

En agosto del año pasado, el juez Di Giorgi intentó tomarle declaración a Bonafini en esta causa, pero la mujer resistió la orden de detención rodeada de cientos de seguidores. Fiel a su estilo confrontativo, la titular de Madres decidió no considerar al magistrado digno de atención, clamó siempre por su inocencia y desoyó una a una todas las citaciones judiciales. Pero el procesamiento ha demostrado que el juez, en cambio, sí tomó en serio las denuncias.