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Dirigentes de la CGT protagonizaron hoy un contrapunto ante la posibilidad de que los gremios denominados "Gordos" no participen de la movilización que la central anunció para el 22 de agosto, después del apoyo que el Gobierno obtuvo en las PASO del fin de semana último.
El debate será abordado mañana en la reunión que el Consejo Directivo de la organización realizará a las 14 en la sede de Azopardo, donde se discutirá además la "coordinación" de la marcha del 22, indicaron a DyN fuentes sindicales.
Juan Carlos Schmid, integrante del triunvirato, aseguró a esta agencia que "la probabilidad de que se haga la movilización es total, de un 100 por ciento", en tanto advirtió que los gremios que declinen concurrir estarán "vulnerando la decisión que tomaron en el último plenario nacional". 

En tanto, el secretario de Comunicación de la CGT, Jorge Sola, señaló a DyN que hay "consenso en un importante sector" de la central para llevar a cabo la protesta, aunque aclaró que se trata de "una discusión que debe darse".
Al respecto, Sola recordó que "en el último plenario de secretarios generales se decidió la movilización del 22, que debe cumplirse, y llamar después al Comité Central Confederal".
"Son los pasos necesarios para ver si luego establecemos el plan de lucha, en cuyo diagnóstico todos estamos de acuerdo", completó.
El dirigente encargado de sembrar la duda sobre la movilización fue el jefe de UPCN, Andrés Rodríguez, quien anticipó que la CGT analizará mañana la posibilidad de suspender la protesta, aunque aclaró que esa convocatoria "no es un problema político".
"La marcha no es un problema político, nunca fue enfocado así, sino como una exteriorización de una realidad bastante acuciante en vastos sectores de la población", afirmó.
El sindicalista admitió que existen "opiniones divergentes" dentro de la central luego de las PASO, por lo que explicó que se intentará "unificar a través de una síntesis que contenga a todos".
Por su parte, el jefe del Sindicato de Judiciales, Julio Piumato, planteó que "este escenario electoral no modifica en nada las condiciones que generaron la marcha".
En declaraciones a radio Led, Piumato señaló que la movilización fue impulsada ante la "falta de respuesta" del Gobierno a "necesidades básicas", por lo que "no debe cambiar nada".
En la misma línea, el jefe del gremio de los Canillitas, Omar Plaini, sostuvo que "si se tomó un compromiso, habría que cumplirlo", aunque pidió también "escuchar al resto".
Plaini evaluó que pese a que la administración de Mauricio Macri recibió un respaldo en las urnas, "hay caída de consumo y el poder adquisitivo, una situación de conflictividad importante y más pobreza".
Si bien consideró "evidente que un tercio de la población le ha dado respuesta" favorable al Gobierno en las PASO, la ex presidenta Cristina Fernández "sigue siendo un actor político más que importante en la Argentina y es la cabeza de la oposición en la provincia de Buenos Aires".
Algunos de los jefes sindicales evalúan que las PASO dejaron mejor parado al Gobierno de lo que pronosticaban las encuestas, por lo que avanzar con la marcha de protesta del 22 sería ir a contramano del pronunciamiento de las urnas.
A eso se suma el agravante de que la CGT atravesó al menos dos episodios de reprobación en actos recientes.
En julio último, el triunvirato de la CGT anunció una movilización para el martes 22 de agosto en repudio a la "política económica" de Cambiemos y como reacción al desalojo de trabajadores de la planta de Pepsico.