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Mauricio Macri completó su segunda y última aparición en cumbre de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que finaliza este miércoles en Buenos Aires.
La máxima obsesión del mandatario es la negociación paralelapara cerrar un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre el Mercosur y la Unión Europea, que supervisa al mismo tiempo que la marcha del paquete de leyes que el Ejecutivo envió al Congreso para tratar en extraordinarias.

El Presidente llegó temprano -pasadas las 8.30- a la Ballena Azul del Centro Cultural Kirchner para inaugurar el primer foro de negocios que se organiza en el marco de la reunión de la OMC, una iniciativa que empujó el Gobierno en su carácter de anfitrión. Antes, el domingo había inaugurado la cumbre en el centro de exposiciones. El lunes, en cambio, prefirió recluirse en Olivos donde recibió al empresario chino Jack Ma y al ministro de Comercio chino.

El imponente auditorio no estaba completo, a pesar de que habían confirmado su presencia 1.500 invitados para una sala con capacidad para 1.300 personas. No abundaban funcionarios argentinos. Apenas se distinguía al ministro de Hacienda Nicolás Dujovne; al de Agroindustria, Luis Miguel Etchevere; al canciller Jorge Faurie y al anfitrión, el titular del Sistema federal de Medios, Hernán Lombardi. El resto del público eran empresarios y enviados de los 164 países que participan de esta cumbre.
 
En la primera fila podía verse al CEO de Alibaba, el magnate chino Jack Ma que el lunes fue recibido por tercera vez en el año por el Presidente, y su análogo argentino, Marcos Galperín, propietario de Mercado Libre y objeto de una interna dentro del Gobierno. Es que algunos lo ven como el empresarios a imagen y semejanza del emprendedurismo que predica Macri y otros, como Alberto Abad, reclaman una sideral deuda impositiva.