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El presidente Mauricio Macri acusó a la CGT de querer "disparar el año electoral" con la movilización convocada para el 7 de marzo contra de las políticas económicas del gobierno, y aseguró que el país "hace cuatro meses que todos los días está un poco mejor". "Todas las cosas que estamos viendo lo que muestran es que hay una ansiedad por disparar el año electoral que va en contra de lo que necesitan los argentinos que es armonía, tranquilidad, resolver los temas. Ese es el camino del progreso", enfatizó el primer mandatario. En tanto, el triunviro de la CGT Héctor Daer consideró que suponer que la marcha es "desestabilizadora" es "banalizar la democracia", ya que el objetivo es pedir una "rectificación de políticas". En dialogo con Maxi Montenegro para Telenueve y Radio Continental Macri advirtió que la marcha del 7 de marzo forma parte de la campaña electoral, y sostuvo que "el camino es dialogar, sentarse en una mesa y no ponerse a hacer política porque comienza el año electoral".

"Cuál es la lógica" de que la CGT haga una movilización y que amenace con un paro nacional en "un país que hace cuatro meses que todos los días está un poco mejor y que hay varios sectores que se están reactivando". Sostuvo el Presidente "El país está arrancando", resaltó Macri, y pidió a los dirigentes de la CGT que emulen a los representantes del sindicato de petroleros que llegaron a un acuerdo por Vaca Muerta con empresarios y el Gobierno para "crear condiciones para crecer más rápido y mejor". "Acá lo que hay que garantizar es que el Estado tenga una visión mucho más amplia de la vida", insistió y desechó que la postura de la CGT sea para perjudicar la estabilidad del Gobierno porque, dijo, "si nosotros no podemos manifestarnos, no podemos peticionar, banalizamos la democracia". Días atrás, la central obrera realizó una serie de encuentros con distintos sectores políticos con el objetivo de sumar apoyos para la protesta del 7 de marzo y el paro nacional que se convocaría a fines del próximo mes. En ese marco, la central obrera obtuvo el apoyo del Partido Justicialista, de los intendentes bonaerenses del Grupo Esmeralda, del Partido Socialista y del Frente Renovador de cara a la protesta contra el gobierno, en tanto el radicalismo, que forma parte de la coalición gobernante, "no va a acompañar" la movilización sindical.