Contact Information

El martes Moscú arrancó con folclore argentino. Una rusa de unos 30 años tomando un amargo mientras Mauricio Macri inauguraba la Plaza Argentina con casi diez grados bajo cero. Y otro con la camiseta de Boca observando al Presidente depositar una ofrenda floral ante el Monumento al Soldado Desconocido.
Unas horas más tarde, después del mediodía, el folclore quedó de lado y todo fue para la economía-política. Macri pidió a su par ruso Vladimir Putin asegurar el ingreso de productos agrícolas a Rusia. Y que inviertan en Argentina. "Venimos con la firme intención de convencerlos de aumentar la presencia de firmas en nuestro país".
Esto ocurrió en una reunión en el Kremlin el martes por el mediodía-tarde de Moscú. Los presidentes se vieron en el Salón de Gabinete rodeados de cuatro estatuas de zares: Catalina La Grande, Pedro El Grande, Alejandro II y Nicolás I. Dentro de una agenda abierta y temas que fueron más allá de lo económico, lo comercial fue el protagonista: el Gobierno solicitó a Moscú eliminar trabas para exportar como aranceles y medidas burocráticas que encarecen los precios de productos argentinos en Rusia y pierden competitividad. Primero lo había hecho el ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, a su par ruso. Y luego el mismo Macri a Putin.
En el encuentro hubo una figura clave: el titular del Senasa ruso que se llama Sergei Dankvert, el poderoso jefe del Servicio Federal de Control Veterinario y Fitosanitario quién tendría una de las llaves para agilizar un ingreso más rápido de productos como peras, manzanas y harina de soja a Rusia. En la primera semana de enero habrá una cita al respecto y los argentinos apuestan a obtener avances allí. Putin y Dankvert mencionaron ese encuentro.
“Esto tiene que ser un punto de aceleración en nuestras relaciones futuras”, dijo Macri en la declaración conjunta que dieron ante la prensa. “Reconfirmamos nuestro deseo de desarrollar una cooperación estratégica", agregó Putin, quién respaldó además las reformas de Macri.
“El Presidente manifestó relevancia por el ingreso de productos argentinos”, ratificó el canciller, Jorge Faurie, a Clarín, poco antes de subirse a la van que trasladó a Macri y su comitiva al aeropuerto Sheremetyevo. El martes a la noche volaron a Zurich donde durmieron para desembarcar el miércoles en Davos donde participarán del Foro Económico Mundial.
"Venimos con la firme intención de convencerlos de aumentar la presencia de firmas en nuestro país", le dijo Macri a Putin ayer. Por la mañana, antes, los empresarios rusos le habían manifestado al presidente argentino interés por proveer infraestructura (puertos y ferrocarriles), además de energía nuclear. Anton Zubikhin, vicepresidente de CTM, y partícipe del desayuno, contó a Clarín que su firma tiene planes de radicar una fábrica para reparar locomotoras en Argentina.
El gobierno argentino, dentro del Kremlin, ofreció dos argumentos para que Rusia destrabe el ingreso de productos argentinos y concrete inversiones. Primero, recordó que se bajó a cero un arancel para la importación de fosfato, uno de los insumos que utiliza el campo y que la empresa rusa PhosAgro busca proveer al país. Ayer su CEO estuvo en el desayuno con Macri.
El segundo argumento fue de carácter político. El presidente argentino resaltó el "cambio político profundo" que según él, Argentina encaró en los últimos dos años cuando llegó al poder. Habló de la región latinoamericana como una zona de paz y democracia “salvo Venezuela”. Putin no acotó.
Un informe de abeceb.com relevó que las exportaciones argentinas a Rusia prácticamente se redujeron a la mitad desde 2009. Hasta noviembre de 2017 las ventas a ese país habían sido US$ 478 millones.
Más de dos terceras partes del comercio bilateral son productos agrícolas. Ayer, el gobernador de Entre Ríos, Gustavo Bordet, contaba que más del 60% de su producción de cítricos dulces llegan a Rusia. Rusia tiene el territorio pero no el clima como para alimentar a su población y por eso es un importador neto de estos productos. Encima, atraviesa un bloqueo por parte de la UE.
Macri y Putin también hicieron referencia al ARA San Juan. El argentino agradeció y el ruso manifestó su ‘comprensión’.
La visita de Macri a Rusia fue oficial. Hubo guardia de honor, ofrenda y otras atenciones incluyendo el hotel para él y su comitiva, autos y seguridad. La próxima visita no tendrá esos beneficios. El Presidente vendrá con su hija Antonia a ver el Mundial.