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Jaque mate en el mensaje externo al mundo sindical e interno a la CGT: Pablo Moyano se reunirá con Hugo Yasky, titular de la CTA de los trabajadores, y con Roberto Baradel, el titular de Suteba y quien aspira a suceder al docente en la central. Será en la sede de Camioneros y tiene como único objetivo sumar apoyos a la movilización del 22 de febrero.
Sergio Palazzo, de la Corriente Federal, que negocia una paritaria muy complicada, ya salió a sumar su adhesión. Lo mismo hicieron los movimientos sociales.
De esta manera, Moyano primerea la reunión del Consejo Directivo hoy a las 14, marca un horizonte de conflicto y deja en descubierto aún más la grieta (y acaso el clima de fractura) intracegetista. Es que hoy habrá ausencias clave en el mitin de Azopardo: no irán Los Gordos, ni los Independientes ni otros gremios de peso, como la UTA (ayer, de hecho, su titular, Roberto Fernández salió a pedir que la CGT esté unida).

Atrás habrán quedado las viejas disputas cuando los Moyano estaban al frente de la CGT y ejercían su poder de lobby ante el entonces presidente Néstor Kirchner para evitar que la CTA de Yasky consiguiera la personería gremial, un anhelo que aún persiguen.En un breve comunicado, desde la Federación de Camioneros hicieron saber que “el objeto de esta reunión es el apoyo de la CTA a la Federación Nacional de Trabajadores Camioneros en defensa del convenio colectivo de trabajo del sector y por la "preservación del empleo y mejoras salariales".
“Si el movimiento se une detrás de este norte sin desviaciones seremos imparables. En la construcción de esta perspectiva estamos embarcados. No podemos dejar pasar esta reforma. Salgamos a defender nuestras conquistas, coordinemos la lucha y participemos de reuniones, y asambleas en cada unidad para informarnos y debatir las acciones a desarrollar. Seamos nosotros los que damos batalla a esta ofensiva. Como primer paso, junto al resto de los trabajadores, manifestemos contra la reforma laboral”, concluye el texto

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