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En sentido figurado -se preocupó en aclararlo más de una vez- algún dirigente sindical hizo un juego de palabras con términos que están de moda ahora si de negociaciones paritarias hablamos: "Necesitamos gatillar para romper el techo que quiere imponer el Gobierno". Traducido: el ministro Jorge Triaca dijo a viva voz el fin de semana lo que venía diciendo en voz baja: el Gobierno quiere acuerdos salariales en torno al 15 por ciento y sin cláusula gatillo.

"Es tiempo de mirar hacia adelante y no hacia atrás; lo que se tenía que ajustar ya se ajustó y ahora hay que mirar para adelante y la meta es 15 por ciento", dicen funcionarios de Trabajo a la hora de justificar la posición del Gobierno. Claro está la premisa no le cierra a ninguno de los dirigentes sindicales consultados 

Por ejemplo al bancario Sergio Palazzo. En estos momentos está en plena negociación: recordar que este lunes la cartera laboral extendió hasta el martes que viene la conciliación obligatoria. Las cámaras ofrecen 9% y el sindicato lo rechaza por "obsceno"


Para Palazzo el tablero de discusión es mucho más amplio que esa herramienta: "Es uno de los instrumentos de la negociación, pero no exclusivo". Explica: "También hay que analizar el proceso inflacionario, el impacto impositivo del impuesto a las Ganancias y la rentabilidad del sector. Una vez determinados estos números se define el incremento salarial y recién a partir de ahí entra a jugar la cláusula gatillo".
Otra paritaria que está en ciernes es la de los docentes: distintos dirigentes se expresaron en favor de usarla. Roberto Baradel, de Suteba, expresó que "todavía no hubo ningún ofrecimiento, pero si fuera del 15 o 16% lo rechazaríamos de plano", y recordó que en noviembre el gobierno bonaerense "dijo que estaban de acuerdo con mantener la cláusula gatillo".

Lo mismo exigió UDA Capital, que dirige Sergio Romero a nivel nacional, y Mirta Petrocini, de la FEB: "¿Por qué no dejarla para garantizar que ningún trabajador vaya a perder en esta negociación salarial?".

En tanto, Armando Cavalieri, que representa a un millón de personas a través de su Sindicato de Empleados de Comercio, también avaló su uso: "El Gobierno habida cuenta de lo que viene sucediendo con la pauta inflacionaria creó desconfianza por lo que considero que no habrá dirigente que se anime a firmar por el 15 por ciento; por lo que entiendo que la herramienta de la cláusula gatillo es un buen mecanismo". Consideró que "ojalá que los funcionarios alcancen las metas que se proponen para que no haya que accionar la cláusula".