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El paro nacional docente afectará entre hoy y mañana a casi 5 millones de alumnos de todo el país. Las negociaciones se extendieron hasta última hora del sábado y, sin avances, las autoridades decidieron postergar la continuidad de la paritaria hasta que la huelga haya terminado.
Sólo en Santiago del Estero, San Luis, Tucumán y Salta llegaron a un acuerdo salarial, por lo que se podría esperar que la repercusión de la medida de fuerza nacional sea menor allí que en otras provincias. La magnitud del conflicto hizo que hasta la Iglesia interviniera ayer para intentar que las partes lleguen a un entendimiento en favor de los alumnos, que deberán esperar hasta el miércoles para ponerse sus guardapolvos blancos. La comisión de Educación del Episcopado pidió a las autoridades “dar lo más que se pueda” y a los gremios, “ceder un poco en sus reclamos”. Aunque el gremio de los docentes privados, SADOP, se plegó a la medida, se espera que en estos colegios la ausencia de maestros sea casi nula.

El mayor impacto se lo llevará la provincia de Buenos Aires, donde unos 2 millones de chicos y jóvenes asisten a primarias públicas. La secundaria arrancará el lunes 13. Allí, los sindicalistas amenazan además con nuevas medidas de fuerza si no reciben una oferta que desactive el conflicto.

Los gremios marcharán hoy desde las 10. Se concentrarán en el Congreso e irán rumbo al Palacio Pizzurno, donde se estima que arribarán al mediodía. Tanto la Ciudad como la Provincia adelantaron que les descontarán los días a los que no trabajen. En la Capital habían evaluado sacar a la calle una gran cantidad de auditores para controlar la asistencia. Pero luego se descartó: “No va a haber ningún operativo especial, sino el control de ausentismo normal”, dijeron. El impacto de la medida recién se podrá medir hoy. Ayer había escuelas con carteles que avisaban qué grados iban a tener clases y cuáles no.