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El jefe de Gabinete, Marcos Peña, insistió hoy en que "no hay razones objetivas" para un paro nacional como el que va a llevar a cabo la CGT el próximo 6 de abril, en tanto sostuvo que no hay una "solución mágica" para controlar los piquetes, sobre todo en la Ciudad de Buenos Aires.
El jefe de ministros reconoció que "es importante que haya sindicatos fuertes, ojalá tuviéramos entidades empresariales fuertes, ahí se fortalecería un diálogo", evaluó en diálogo con LN+ y, en ese sentido, marcó que "por definición no vamos a estar siempre de acuerdo, no hay que tener miedo a las diferencias en el conflicto, pero hoy no hay razones objetivas para un paro nacional".
Peña recordó que "más allá de la herencia, la Argentina en el 2016 tenía como desafío central evitar una crisis económica y todas las variables sobre las que estábamos parados el 10 de diciembre del 2015 indicaban un camino similar al de 2001 u otras crisis estructurales de Argentina". 

"A partir de la confianza que generó este gobierno y el trabajo que se hizo en cada uno de los rubros, se pudo ir evitando esa caída", destacó el jefe de Gabinete, que reconoció que "la ansiedad a todos nos juega permanentemente particularmente a los que más necesitan, a los que no llegan a fin de mes". Es por eso que afirmó que "ellos y nosotros querríamos estar en ese camino de expansión más acelerado" y confió en que "este año vamos a crecer, lo que nos va permitiendo un crecimiento más sustentable", dijo.
Sobre los piquetes en la Ciudad de Buenos Aires, Peña ratificó que "estamos trabajando con el jefe de Gobierno" Horacio Rodríguez Larreta para intentar controlar las protestas pero aclaró: "No hay que pensar que hay una solución mágica".