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La defensa de Diego Lagomarsino a cargo de Gabriel Palmeiro, no apeló el procesamiento del juez Julián Ercolini, donde lo encontró partícipe necesario del homicidio de Alberto Nisman después de indagarlo el 14 de noviembre. Así, la acusación contra el técnico informático quedó firme. Sí apelaron dos de los policías procesados por encubrimiento y hasta que la Cámara federal porteña defina sobre su situación, la causa no podrá ser elevada a juicio oral y público.
El técnico informático embargado por 15 millones de pesos y con sus cuentas bancarias inmovilizadas, espera la próxima instancia en la causa, que será la elevación a juicio de la misma. Con la tobillera electrónica como medida restrictiva y sin poder alejarse de su casa por más de 24 horas, la defensa de Lagomarsino decidió no apelar el procesamiento en la causa que investiga la muerte del fiscal Alberto Nisman

Lagomarsino también fue procesado por la tenencia "ilegítima"del arma Bersa calibre 22 que entregó al ex fiscal y de donde salió el disparo que lo mató. Tanto el fiscal Eduardo Taiano como el juez Ercolini avalaron el informe de Gendarmería que concluyó que la muerte del ex fiscal de UFI AMIA, se trató de un homicidio, "ocurrido en el interior del baño y en el que participaron dos victimarios, uno de ellos manipuló el arma, mientras que el restante lo asistió y manipuló el cuerpo de la víctima". Todo habría ocurrido a las 2.46 del domingo 18 de enero de 2015.

La justicia determinó que el informático, dejó de ser "facilitador" del arma con la que, según la junta interdisciplinaria de Gendarmería, fue "asesinado Alberto Nisman", para ser una "pieza clave" en el hecho investigado. Entregó el arma calibre 22 con "pleno conocimiento de lo que ocurriría"; es decir, la muerte del entonces fiscal, lo que ocurriría el 18 de enero de 2015. Por ello, el juez Ercolini lo encontró responsable del delito y lo procesó sin prisión preventiva.   Algo quedó descartado para la Justicia y es que el técnico informático no fue el autor material del homicidio de Nisman. No se pudo acreditar su intervención en el momento en el que se consumó el asesinato. Los responsables del hecho son aún "autores desconocidos".

Pese a ello, el informático sí brindó “un auxilio o cooperación” sin el cual el delito investigado no se habría podido cometer. En otros términos, fue un "cooperador necesario" para que lleve adelante el "plan criminal" de terminar con la vida del ex titular de la UFI AMIA.   Para sostener dicha acusación, se planteó que Lagomarsino prestó una colaboración trascendental, ya que fue quien llevó la pistola “Bersa” que posteriormente se usó para "cometer el homicidio", desechando la hipótesis inicial del expediente donde se habló de una "muerte dudosa".
Para el juez Ercolini no hay dudas de que Lagomarsino fue parte del plan que se pergeñó para terminar con la vida de Nisman. Según la justicia-, colaboró en la etapa preparatoria del asesinato de quien fuera fiscal de AMIA, esto es, antes del comienzo de ejecución. Al analizar este escenario, se tuvo en cuenta que dentro del "plan criminal" era necesario que en el departamento de Nisman haya "una arma amiga" que permita "simular la escena de un suicidio".