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Sindicalistas están llegando a Roma para participar de la conferencia internacional que lleva un nombre pomposo e interminable: “De la Populorum Progressio a la Laudato Sí. El trabajo y el movimiento de los trabajadores en el centro del desarrollo humano integral, sostenible y solidario. Porqué el mundo del trabajo sigue siendo la clave del mundo global”.
Las sesiones comienzan este jueves y el viernes por la tarde cerrará la asamblea el Papa Francisco con un discurso naturalmente lleno de expectativas previas. Allí, los gremialistas argentinos esperan poder ver al Papa Francisco.

La mayoría de los sindicalistas argentinos que llegan al Vaticano hablarán contra el acuerdo de reforma laboral firmado entre el Gobierno nacional y la CGT que el Parlamento comienza a tratar, junto con la reforma previsional y la fiscal; buscan contrastar al gobierno “agarrándose a la sotana del Papa”, como escribió el columnista Julio Blanck en “Clarín”.
La intervención más esperada es la del miembro del triunvirato de la CGT, Héctor Daer, que encabeza la delegación de la principal central obrera argentina, acompañado por otro triunviro, Juan Carlos Schmidt, y por Andrés Rodríguez, Gerardo Martínez y Julio Piumato. Finalmente, Pablo Micheli, líder de la CTA autónoma, Hugo Yasky, jefe de la otra CTA -alineada con el kirchnerismo- finalmente no serán de la partida.
El aula del Sínodo, situado sobre la gigantesca aula de las audiencias generales en el Vaticano, tiene capacidad al máximo para 400 personas, que según dijeron algunos sindicalistas es la cantidad de argentinos que podrían tratar de entrar a las 8 de la mañana, cuando iniciará la sesión inaugural. Pero hay que agregar a los representantes de más de un centenar de otras naciones.
 
Los opositores están armando una resistencia a la reforma fuera del Parlamento argentino. Hugo Godoy, secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), miembro de la CTA autónoma, quien dijo a “Clarín” en la plaza San Pedro, tras presenciar la audiencia general del Papa Francisco de este miércoles, que “hemos hecho una convocatoria popular para el 6 de diciembre en nuestro país”. Acompañado por Julio Fuentes, de la Confederación Latinoamericana de Trabajadores del Estado, y Ricardo Peidro, secretario adjunto de la CTA autónoma, Godoy explicó que “es una vergüenza” el acuerdo firmado con el gobierno por sindicalistas de la CGT.