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José Luis Sureda renunció a su cargo de secretario de Recursos Hidrocarburíferos, el cual había asumido en el comienzo de la gestión de Cambiemos. Desde el ministerio de Energía no precisaron los motivos e indicaron que no iban a hacer comentarios al respecto. Sin embargo en la carta de renuncia Sureda acusa al ministro de Energía de "autoritario" y de no tolerar la "diversidad de opiniones". Además fuentes del sector dijeron a la agencia de noticias DyN que Sureda (ex PAE) y Aranguren (ex Shell) venían teniendo "visiones distintas acerca de cómo encarar políticas públicas en el sector", particularmente en lo referido al desarrollo de la actividad de exploración y desarrollo (upstream) de hidrocarburos tanto en yacimientos convencionales como no convencionales. En noviembre del año pasado la diputada nacional Elisa Carrió denunció penalmente a dos secretarios y a un director del Ministerio de Energía por supuestas "negociaciones incompatibles con la función pública". Dicha denuncia alcanzó a Sureda; al subsecretario de Refinación y Comercialización, Pablo Popik; y al director nacional de Gas Licuado de Petróleo, Luis Barile. Además, según informa hoy Revista Crisis, Sureda estaría relacionado con el accionar de tres grandes compañías petroleras que decidieron no vender garrafas a los pobres consumidores, para exportar el gas y ganar rentabilidad. Los funcionarios de la cartera de Energía, provenientes de las empresas beneficiadas, habrían hecho la vista gorda e importaron el combustible faltante a precios más elevados. Según una investigación del periodista Alejandro Bercovich, la decisión de no multar a las petroleras ni obligarlas a suministrar el gas licuado de petróleo (GLP) que debían entregar a las fraccionadoras les permitió disponer de un mayor excedente para exportar. Los informes técnicos que lo avalaron y los actos administrativos que lo ordenaron fueron suscriptos por Sureda. El caso salió a la luz por una pelea interna entre Sureda y el subsecretario de Refinación y Comercialización, Pablo Popik, antiguo gerente de Repsol YPF, Esso y luego Axion. Ambos se trenzaron tres semanas atrás en una pelea que incluyó gritos e insultos y que terminó con siete técnicos despedidos y sumariados, acusados de corrupción. Ninguno de los dos funcionarios quería hacerse responsable de una cadena de decisiones que expone el conflicto de intereses que cruza íntegra a la cartera de Energía.