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“Escribo estas líneas desde mi casa, donde he sido confinado por los tribunales desde hace más de una semana. Soy un preso político”.
Con esas palabras el excanciller Héctor Timerman (2010-2015) abre una columna de opinión publicada en inglés en el periódicoNew York Times. Allí, el exministro de Cristina Kirchner se defiende de la situación judicial en la que se encuentra: privado de su libertad, bajo prisión domiciliaria, por su delicado estado de salud.

Timerman, quien también fue embajador argentino en Washington (2008-2010), habla de “un proceso kafkiano”. “La defensa de los derechos humanos ha sido vitalmente importante en mi vida personal. Considero a mi diplomacia en este caso una parte de ese ideal. Me encuentro inmerso en un proceso kafkiano que agrava mi cáncer y me roba el tiempo que me queda”.El juez federal Claudio Bonadio lo investiga por “traición a la patria” y “encubrimiento agravado”. En la misma causa está procesada Cristina Kirchner.
“Pedí ser juzgado lo más rápido posible. Impedirme conseguir atención médica a tiempo es como condenarme a muerteLa Constitución argentina no permite la pena de muerte. Pero con un juez como este, eso es poca garantía”, dice en referencia a su situación.

Luego explica su versión de los hechos. “Un juez argentino me acusó de traición y de encubrir a los oficiales iraníes acusados de ser los autores intelectuales del ataque terrorista contra la AMIA […]. 23 años después del ataque, nadie fue condenado y unos pocos hechos han sido esclarecidos desde que ocurrió”, sigue Timerman.
 
En el artículo, el excanciller da su versión de la investigación del ataque en el que murieron 85 personas en 1994, defiende a la gestión de Cristina frente a la causa y al Memorándum de entendimiento firmado el 27 de enero de 2013.
Y carga contra todo el proceso judicial: “La investigación sobre el ataque estuvo tan viciada corrupta que en 2004 todo el juicio fue anulado y el juez que la dirigía fue puesto bajo investigación”.

Timerman cuestiona la figura de la acusación. Algo que Cristina Kirchner, procesada en la misma causa, también hizo en la conferencia de prensa de hace dos semanas. “Traición es una acusación sin precedentes relevantes modernos en nuestro país. Para cometer traición, el país debe estar en un estado de guerra. Argentina e Irán no lo están y nunca lo estuvieron. Hasta el día de hoy, mantienen relaciones diplomáticas. Sin embargo, el señor Bonadio justifica esta acusación sosteniendo que el ataque terrorista es un acto de guerra. Y argumenta que el país estuvo en guerra por 23 años, sin ningún tipo de reconocimiento formal y en contradicción con toda jurisprudencia”, sostiene.En este contexto, Timerman recuerda que Bonadio, quien ahora lo acusa de “traición a la patria”, fue removido de la investigación en 2005. Y carga contra el procedimiento legal del magistrado.