El empresario y expresidente de Fiat Argentina, Cristiano Rattazzi, pasó por el piso de Plan M para un mano a mano a fondo con Maximiliano Montenegro y su equipo. Durante el intercambio, dejó definiciones de alto voltaje sobre la marcha del plan económico de Javier Milei, exigió acelerar la eliminación de las restricciones cambiarias y advirtió sobre la incertidumbre política que frena a parte del empresariado local.
“Hay una mejoría extraordinaria, pero hay que ir a la dolarización”
Al abrir la conversación sobre el panorama macroeconómico, Montenegro fue directo al grano: “Contame qué estás viendo en la macro, cómo estás viendo el plan económico de Milei”.
Rattazzi no escatimó elogios iniciales para el Gobierno, señalando que el país atraviesa una “mejoría extraordinaria” tras arrastrar “100 años de desastres en la macroeconomía desde 1925”. Sin embargo, planteó de inmediato su discrepancia respecto a los tiempos para cambiar de régimen monetario: “Yo sinceramente creo que dentro de cuatro, cinco, máximo diez años en el mundo va a haber dos o tres monedas: el euro, el dólar y capaz una moneda india. ¿Por qué hacer sufrir a la gente, especialmente de menores recursos, no yendo lo más rápido posible a una dolarización?”.
Para el empresario, mantener la moneda local perjudica a los sectores más vulnerables: “La gente pobre, en vez de tener una moneda basura, una moneda falopa que se tira por el aire y no la querés tener en el bolsillo, tendría algo que es un dólar”.
Frente a esta postura, Montenegro lo interrumpió para marcar las limitaciones técnicas del Banco Central: “Me descolocaste… ¿Cómo harías una dolarización hoy? No tenemos reservas propias del Banco Central para canjearlas por la base monetaria”.
Rattazzi respondió tomando distancia de las recetas tradicionales: “En Ecuador dolarizaron sin base monetaria y les fue bien; creció mucho más de lo normal y soportó a Correa sin que pudiera voltear el proyecto”.
El reclamo por el cepo: “Hay que sacarlo para todos”
El debate escaló cuando Montenegro le consultó: “A ver si entiendo: ¿vos le darías curso legal al dólar inmediatamente hoy? Una ley para curso legal y liberar todas las trabas”.
Rattazzi fue categórico: “Hay que liberarlo. Yo no sé por qué… ¿Por qué tenemos que tener 4, 5, 6 dólares raros? En todo el mundo que funciona nadie tiene 4, 5, 6”. Además, se mostró plenamente alineado con la visión de Domingo Cavallo respecto a la libre circulación de divisas: “Soy un enorme admirador de Cavallo… Estoy totalmente de acuerdo con su teoría: denle curso legal al dólar, saquen todos los controles cambiarios y dejen que el mercado ubique el valor”.
Ante la repregunta de Montenegro sobre por qué el Ejecutivo no toma ese paso —“¿Y por qué crees que el gobierno no lo hace si fuera tan fácil?”—, Rattazzi deslizó una crítica constructiva: “A veces uno se enamora del éxito. Al principio fue exitoso y uno se enamora del éxito. Mi sensación es que falta avanzar, falta hacer cosas más exitosas aún”. Consultado sobre el valor de conversión, consideró que debería dolarizarse a una paridad “abajo de 2.000 pesos”.
La cautela inversora

Uno de los momentos más tensos de la entrevista se dio cuando Rattazzi abordó las dudas que persisten en el sector privado. Pese a destacar que en lo personal decidió invertir fuerte en su empresa de helicópteros —con bases en Vaca Muerta, Buenos Aires y proyectos en Uruguay—, reconoció que existe un freno latente.
“Tengo miedo del 2001. Lo que hicieron Alfonsín y Duhalde en el 2001 fue tremendo; pesificaciones asimétricas, cosas horribles. Si hay un cambio político, acá pasa cualquier cosa”, confesó el empresario.
Allí intervino el periodista Juan Pablo Marino, quien lo consultó puntualmente sobre la conducta de sus pares:
“Cristiano, esto que decís vos respecto a la economía, que ves que hay mucho empresario paralizado, ¿tiene que ver con algo que el gobierno no le está encontrando la vuelta según su forma de ver la economía donde es bastante quizás reducido para aplicar algún cambio drástico de la dinámica que tenemos hoy? Si esos empresarios siguen resistiéndose a invertir, ¿qué responsabilidad tiene el gobierno?”.
Rattazzi relativizó la responsabilidad oficial y apuntó al clima político: “Uno creía estar convencido de que no había un riesgo acá, y ahora la gente te dice: ‘Pará, acá hay un riesgo’. En algunas encuestas no está tan mal el kirchnerismo. Lo fuerte de Javier es ir adelante con sus ideas, aunque a veces no avanza con la velocidad que a mí me gustaría”. No obstante, ratificó su apuesta personal: “Yo decidí que vamos a full adelante, me la juego. Pero veo que hay muchos que están esperando un año más a ver si no vuelve la Argentina de antes”.
Asimismo, criticó con dureza la estructura impositiva argentina, señalando que Ingresos Brutos es “el peor impuesto en absoluto” y que las retenciones agropecuarias representan un gravamen distorsivo que castiga la producción.
El desembarco de los autos chinos y la transformación global
En el último tramo de la charla, Montenegro llevó la discusión al terreno automotriz, consultándole sobre la apertura importadora y la competitividad: “¿Cómo ves el tema de los autos chinos?… ¿Qué queda de la industria automotriz radicada en Argentina en este esquema?”.
Rattazzi no dudó sobre el impacto global de la potencia asiática: “La cadena de productividad china por ahora nos está matando a todos en el mundo. Tienen adelantos tecnológicos continuos tan impresionantes que son más baratos y más deseados por los clientes”.
Para la Argentina, el histórico referente empresarial vislumbró un futuro de fábricas volcadas al ensamblaje y a la especialización regional en pickups e híbridos, donde terminales como Toyota, Renault y Volkswagen continúan apostando con inversiones estratégicas para abastecer a los mercados externos.
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