“La verdadera revolución no empezó”: Por qué el “momento Henry Ford” de la IA transformará empleos, empresas y el capitalismo

En una profunda charla con Maxi Montenegro en “Maxi al Mediodía”, el economista, académico y hacedor de políticas públicas, Eduardo Levy Yeyati, desmitifico el impacto actual de la Inteligencia Artificial (IA) en la economía mundial y advirtió sobre los desafíos inminentes para el mercado laboral, la regulación corporativa y la supervivencia del propio sistema capitalista.

Para Levy Yeyati, el mercado y la sociedad están confundiendo el avance tecnológico con la adopción real. “Todavía no hemos visto nada en términos de sustitución, casi nada”, sentenció, explicando que la verdadera revolución se dará cuando las empresas rediseñen sus operaciones desde cero.

La reingeniería corporativa: el “momento Henry Ford” de la IA

Actualmente, la mayoría de las empresas incorporan la IA como una herramienta complementaria y accesoria a los procesos existentes. Sin embargo, el economista señala que el cambio sísmico ocurrirá cuando las compañías cierren y vuelvan a abrir estructuradas íntegramente alrededor de la nueva tecnología, un proceso que comparó con la revolución de la línea de ensamblaje de Henry Ford.

Levy Yeyati ilustró este fenómeno citando las recientes decisiones de figuras como Jack Dorsey en su empresa, y la creación de fondos por parte de Jeff Bezos destinados a comprar compañías hackeadas por la IA para hacerles una “reingeniería desde cero”. Cuando esta ola de adopción se acelere, advierte el experto, el impacto en el empleo será drástico: “Vas a tener un flujo de gente que pierde su trabajo y va al desempleo y va al reentrenamiento de manera acelerada y ese flujo genera congestión”. Lamentablemente, las empresas que salgan del otro lado de este tsunami operarán “con menos empleados”.

La regulación no es un obstáculo, es un escudo corporativo

En tiempos donde proliferan las narrativas de desregulación extrema, Levy Yeyati aportó una visión pragmática: las propias empresas necesitan la regulación de la IA para protegerse del “riesgo probabilístico”.

Al igual que en la industria farmacéutica o la aerocomercial, donde un error puede costar vidas, la aplicación de IA en áreas de alto riesgo (como diagnósticos de salud, otorgamiento de créditos o vehículos autónomos) conlleva un riesgo legal inmenso. “Si no el costo, el riesgo legal sin tope que te pone la regulación es tan alto que te desincentiva a sacar productos”, explicó. La regulación opera como un respaldo que le permite a la compañía demostrar que cumplió con las pautas mínimas de seguridad, evitando así la quiebra ante eventuales demandas.

El mito del CEO artificial y el “problema de alineamiento”

Ante la provocadora hipótesis de si una IA podría reemplazar a un CEO o incluso a un Presidente de la Nación por no estar sujeta a presiones emocionales, Levy Yeyati fue categórico: “La inteligencia artificial simplemente no tiene discernimiento y juicio… no puede tenerla por diseño”.

El economista recordó que estos modelos son puramente predictivos y toman decisiones en base al algoritmo y los datos con los que fueron entrenados por un humano. Delegar la toma de decisiones al 100% es una “fantasía”, ya que siempre habrá un problema de alineamiento de objetivos (como evitar que la máquina cometa delitos o daños colaterales para maximizar ganancias) y, sobre todo, una necesidad de responsabilidad legal. “Al final alguien va a tener que ser responsable… la última decisión, el discernimiento, la decisión moral… esa la va a tomar un ser humano”, afirmó.

Los desafíos del capitalismo ¿Quien comprara los productos?

El punto más alarmante de sus reflexiones gira en torno a la viabilidad macroeconómica si se cumple la premisa de una producción hiper-eficiente con escasa mano de obra. ¿Quién consumirá esos bienes si las masas pierden sus ingresos asalariados?.

Levy Yeyati señala que no es casualidad que magnates tecnológicos como Sam Altman, Elon Musk o Bill Gates, al igual que economistas galardonados con el Nobel, estén debatiendo seriamente el ingreso universal y nuevos mecanismos de distribución. “El capitalismo te fuerza a redistribuir para mantener la rueda del consumo funcionando”, resumió magistralmente.

Si no se generan sujetos de consumo mediante un sistema tributario progresivo u otros mecanismos, la economía podría enfrentarse a un escenario distópico de sobreproducción y depresión. “La inversión la hacés porque probablemente la recuperás vendiendo cosas, y si no tenés a quién venderle… no sé para qué estoy invirtiendo”, concluyó Levy Yeyati, dejando una advertencia clara para los hacedores de política que aún hoy miran esta disrupción en “estado de negación”