El Banco Central de la República Argentina (BCRA) anunció en diciembre una nueva fase del programa monetario–cambiario con un objetivo explícito: priorizar la acumulación de reservas en 2026. En las proyecciones oficiales, la autoridad monetaria planteó una remonetización vía compras de divisas del orden de U$S10.000 millones. En ese momento, el mercado recibió el anuncio con escepticismo. El antecedente de lo ocurrido en 2025 (la promesa de comprar reservas) y, sobre todo, por la distancia muy ajustada entre el tipo de cambio oficial y el techo de la banda, que limitaba el margen operativo para comprar sin generar presión alcista. Sin embargo, varios factores se alinearon y permitieron una acumulación significativa en un tramo del año que, en teoría, jugaba en contra: estacionalmente baja demanda de pesos y mayor salida por turismo emisivo. La clave es entender qué cambió en el flujo. Hay 3 factores que explican por qué la acumulación fue posible y un riesgo que conviene no perder de vista.
Tres factores que contribuyeron a la acumulación de reservas
1.Dólar débil a escala global
El punto de partida estuvo afuera, el 2026 arrancó con un dólar más débil a escala global. El DXY, que mide el valor del dólar frente a una canasta de monedas, cayó desde niveles cercanos a 110 a comienzos de 2025 —antes de la asunción de Donald Trump— hasta la zona de 97 actualmente. – ver grafico- No es un movimiento menor: implica un cambio en el precio relativo más importante del sistema financiero global.
Un dólar más débil mejora los términos de intercambio de los países exportadores de commodities, alivia la carga de la deuda en dólares e impulsa flujos de capital hacia economías emergentes. Pero no es sólo dinámica de mercado. También hay señal política. Trump ha sido explícito en su preferencia por un dólar menos fuerte como herramienta para sostener la competitividad industrial de Estados Unidos. Ese sesgo refuerza un entorno internacional donde los commodities suben y las monedas emergentes tienden a apreciarse.
En los países de la región se reflejó con claridad: las monedas latinoamericanas se apreciaron en bloque. En todos los países de la region el dólar bajó fuerte. Brasil, Chile y Colombia con divisas más apreciadas, benefician al esquema de acumulación de reservas del BCRA.
2.Colocación récord de ON y deuda provincial
Las colocaciones de ONs en dólares permitieron una fuente de divisas en el arranque del año. En el mes de enero se registraron colocaciones por casi U$S 2.000 millones de dólares de corporativos. Y a este flujo hay que sumar que la provincia de Córdoba colocó 800 millones de dólares al 9,6% anual . Es decir, sumaron cerca de U$S 2.700 millones de dólares. Ese flujo permitió que el BCRA pudiera comprar en el mercado sin que el tipo de cambio subiera.
3.Expansión del crédito en dólares
Entre comienzos de enero y los primeros días de febrero, el stock de crédito bancario en dólares al sector privado (excluyendo tarjetas) aumentó más de USD 1.270 millones, en magnitudes muy similares a las compras acumuladas del BCRA en el mismo período. Estos créditos principalmente son prefinanciación de exportaciones, capital de trabajo en cadenas transables, que se liquidan en pesos y la contraparte es el propio BCRA. Según nuestras estimaciones, hay margen para que el crédito en dólares siga aumentando al menos en U$S 3.000 millones extra.
Con la colocaciones de ONs y deuda de provincias, sumado a la expansión del crédito en dólares al sector privado, se pudo mantener un ritmo de compras de divisas por parte del BCRA inesperado, en un período en el que siguió firme la demanda de dólares para atesoramiento de las personas y el turismo emisivo .
Un riesgo latente
Si se mantiene elevada dolarización de portafolio de las personas, puede complicar el objetivo de acumulación de reservas en la segunda parte del año, pasada la temporada alta de oferta de dólares de la cosecha gruesa en el segundo trimestre.
El frente minorista es el punto sensible del esquema. En diciembre, las personas humanas compraron USD 2.186 millones brutos en billetes y vendieron sólo USD 477 millones, con un saldo neto fuertemente comprador USD 1.709 millones. Además, no fue un movimiento de pocos jugadores: 1,5 millones de personas compraron dólares, contra unas 670 mil que vendieron.
Esto muestra que la dolarización de portafolio sigue extendida, no concentrada. En términos macro, implica que parte de los dólares que ingresan por ON, deuda provincial o crédito en moneda extranjera en parte pueden terminar abasteciendo a la demanda por atesoramiento. Mientras los flujos financieros acompañen, el BCRA puede sostener compras; pero si esta demanda minorista no afloja, el objetivo de acumulación de reservas quedaría cada vez más dependiente al endeudamiento y menos a una oferta genuina de divisas, dejando latente presión sobre el dólar oficial cuando el ingreso de capitales se modere.



