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El nivel de reservas netas del BCRA está en un punto crítico. Solo quedan 7.840 millones de dólares en las arcas del Central. Las escasez de divisas con una dinámica de ventas del BCRA cercana a u$s90 millones diarios obligaron al Gobierno a extremar medidas para frenar la “dolarización” de ahorros y cerrar más el cepo cambiario a empresas.

La dinámica de reservas no es sostenible en el tiempo. Por ello, el Banco Central aplica medidas sobre la demanda de dólares, “reprimiendo” la demanda o regulando más el acceso al mercado oficial.

Sin embargo, las señales que necesita el mercado son sobre el rumbo económico, resolver el tema deuda (evitar el deafault ) y tener lineamientos concretos de la politica economica, al menos, para lo que resta del 2020.

Para contrarrestar la dolarización y evitar el sistemático drenaje de dólares de las reservas internacionales, el BCRA ajustó más el cepo cambiario para las empresas. Emitió una norma por la cual las empresas que cuenten con dolares líquidos en el exterior deberán utilizarlos  (primeramente) para el pago de obligaciones con el exterior y no solicitarle los dólares (al tipo de cambio oficial) al BCRA.

Además, las empresas importadoras de bienes deberán solicitar autorización previa al BCRA para acceder al mercado de cambios para el pago de obligaciones comerciales con el exterior si redujeron el monto vigente al 1 de enero de 2020.

Por ultimo, BCRA extendió además a 90 días previos y 90 días posteriores la restricción para realizar operaciones de contado con liquidación con títulos públicos para las empresas que requieran acceder al mercado oficial de cambios.

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Básicamente, el BCRA no quiere que los importadores anticipen la cancelación de deudas comerciales. El mes pasado el pago de importaciones se disparó 45% interanual. Los importadores demandaron u$s 1.100 millones más que en mismo mes de 2019 , pese a la pandemia y la caída abrupta de la economía.

En el caso de deudas en dólares en el exterior, el BCRA solicita que las empresas usen sus propios dólares para cancelar las deudas.

Los riesgos de imponer restricciones a los importadores para acceder al mecado de cambios es que podrian empezar a trasladar al precio final de sus productos esa carga adicional, lo cual podría impactar más rápido en la tasa de inflación.

Por otra parte, para evitar la “dolarización” de ahorros el Central subió la tasa de interés mínima para depósitos a plazo fijo en pesos .

Pasó de 26,6% a 30,02% anual. Ahora fijó que la tasa de interés mínima sea equivalente al 79% de la tasa de referencia de politica monetaria, la tasas de interés de las Leliqs, que actualmente es del 38% anual.

En la letra chica de la normativa excluye de esta tasa mínima para plazo fijos a aquellas empresas que haya obtenido créditos a tasa subsidiada del 24% anual –MiPyme- para paliar los efectos de la pandemia.

En pocas palabras, el titular del Banco Central, Miguel Pesce, no quiere que usen los pesos del crédito a una tasa de 24% anual –subsidiada- para invertir en un plazo fijo al 30% anual.

Además, la autoridad monetaria les permitirá a los bancos invertir una mayor proporción de su fondeo en Letras de Liquidez del BCRA. Vale señalar que en marzo pasado el propio BCRA impulsó el desarme del stock de Leliqs para que los bancos presten esos pesos a las empresas con problemas para enfrentar la crisis del coronavirus. Ahora busca lo contrario: absorber los pesos excedentes en la economía para que no corran al dólar.

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En resumen, el BCRA esta intentando desalentar la dolarización de los ahorristas y cerrar más el cepo para empresas en medio de una gran incertidumbre.

Teme que la desconfianza que ya se observa en el mercado de cambios con su consecuente efecto en las reservas, se traslade a los ahorristas en plazo fijos, lo cual potenciaría la corrida al dolar.

La incertidumbre y la desconfianza generalizada también se refleja en la evolucion de los depósitos en dólares, que cayeron más de u$s 1.350 millones desde mediados de abril, cuando se reabrió la ventanilla para el retiro de dólares de los bancos.

Por eso, más allá de las medidas puntuales o los parches de corto plazo, el Gobierno necesita urgente cerrar el capítulo de la renegociación de la deuda y presentar un plan fiscal y monetario para cuando se empiece a salir gradualmente de la cuarentena.