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En lo que va de septiembre (hasta el 8/9)  el BCRA vendió u$S 609 millones  para contener al dólar oficial y abastecer a la demanda del “dólar solidario”. Según datos extraoficiales, el número de compradores  de “dólar solidario” superaron los 3.700.000  (hasta el 08/09) de personas que demandaron más de u$S 700 millones.

 El Central está vendiendo a un ritmo de 101,5 millones por día hábil en septiembre. En agosto el ritmo de ventas era de u$s 63,9 millones y en julio fue de u$s 27,1 millones (ambos promedio diarios)   – ver gráfico-

Entre el 18/06 y el 08/09 el BCRA acumuló ventas de dólares por  u$S 2.556 millones en el mercado de cambios. Es decir, a un ritmo de 46 millones diarios.

 En tanto, las reservas netas en el BCRA (sin incluir Swap de monedas con China, encajes bancarios, depósitos del Gobierno y préstamos con organismo internacionales) son apenas U$S 7.044  millones (al 4/9). Es decir, u$S 4500 millones menos que cuando asumió Alberto Fernández. – ver gráfico-

Claramente, este nivel de “drenaje” de reservas no es sostenible. A este ritmo de ventas de divisas el BCRA solo tiene  “municiones” para 70 días de intervención en el mercado de cambios, unos 2 meses y medio. Pero aún si el promedio de ventas en septiembre se estabilizara apenas por arriba de agosto (alrededor de U$S 70 millones diarios), el Banco Central estaría casi sin reservas netas durante el verano.

 A menos que el BCRA comience a vender los bonos en tenencia que fueron canjeados en la restructuración de la deuda para “hacerse” de dólares “cash”. O convierta parte del Swap de monedas con China (denominado en yuanes) en dólares “constantes y sonantes” para intervenir en el mercado de cambios.

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Otra opción es que se “achique”  el cupo de 200 dólares mensuales de “dólar solidario” o que la operatoria de compra de divsas incorpore una autorización previa de AFIP (mediante una declaración jurada ) que límite el cupo a quienes no tienen ingresos declarados “en blanco”. Esto permitiría, en el corto plazo, evitar que sigan cayendo las reservas disponibles del BCRA. Pero con estos niveles de “dolarización” de ahorros, se ampliaría la brecha cambiaria entre el dólar oficial y los dólares alternativos.

Otra alternativa , que tomó fuerza las últimas semanas ,es “desdoblar” el tipo de cambio (eliminado el “dólar solidario”): esto implicaría la existencia de un “dólar comercial” (para importaciones y exportaciones) y otro “dólar financiero” (para el atesoramiento y el ingreso de dólares de empresas).

Sin embargo, si analizamos la historia del “cepo cambiario” vigente entre 2011-2015 ,durante la presidencia de Cristina Fernández. Siempre se evitó el desdoblamiento cambiario (legal). Por lo cual, la probabilidad de que se “desdoble” el tipo de cambio es baja.

Además, bajo ese esquema existe un riesgo que el “dólar comercial” (actual oficial)  deje de ser referencia para los agentes económicos  y los precios internos se actualicen con el dólar financiero, acelerando la tasa de inflación.

Sea como fuere, todas las alternativas enumeradas lucen “cortoplacistas” y sólo sirven para “ganar algo de tiempo”.

En el fondo para que el Gobierno logre contener las expectativas de devaluación de los agentes económicos. Deberá acelerar la negociación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (por u$S 44.000 millones). Además de aprobar el Presupuesto 2021 en el Congreso de la Nación para dar mayor previsibilidad a mediano plazo.

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Asimismo, deberá dar previsibilidad respecto a las metas fiscales para los próximos años 2022-2024. Y definir como será financiado, si será con más emisión del BCRA o si tomará deuda en el mercado financiero local o en el mercado financiero internacional .

Esto le dará más certidumbre a los agentes económicos sobre el rumbo económico. Si el Gobierno recuperara algo de confianza “balizando el camino” de los próximos meses, se acotaría el riesgo cambiario e inflacionario que existe por delante. 

Amílcar Collante