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La economía termina el año en una “calma financiera” precaria. Quedó atrás el “clima de octubre”, cuando la crisis amenazó con espiralizarse, pero el Gobierno no tiene margen para relajarse. Los depósitos a plazo fijo en pesos se estabilizaron, los depósitos en dólares subieron u$s 838 millones desde mediados de noviembre y el BCRA compró en diciembre unos u$s 600 millones (el 14% de los U$S 4300 millones que había vendido entre agosto y noviembre para evitar una devaluación). Las preocupaciones pasan ahora por la “brecha cambiaria” que volvió a dispararse (con el blue) y el riesgo país que se mantiene sobre los 1300 puntos básicos.

En octubre pasado se encendieron todas las señales de alarma del tablero de crisis del Gobierno.El dólar blue tocó los $195, la brecha cambiaria saltó a 150%, el BCRA vendía reservas para evitar una devaluación del dólar oficial, los depósitos a plazo fijo  en pesos buscaban cobertura en los “dolares alternativos” y el “dólar libre”. Los depósitos en dólares acumulaban una caída de 2745 millones desde la imposición del “super- cepo” (15/9).

Este panorama muy riesgoso que reflejaban las variables financieras y monetarias para la economía real, se fue diluyendo con el correr de las semanas y el Gobierno llegó a diciembre mejor de lo esperado.

Entre los puntos positivos de diciembre podemos remarcar los siguientes:

1) Compra de reservas del BCRA

Entre agosto y octubre, el BCRA vendió reservas en el mercado de cambios, para evitar una devaluación del “dólar oficial”, por un total de u$s 3.987 millones. Es decir, un ritmo de venta insostenible en el tiempo.

A partir de noviembre pudo morigerar el ritmo de ventas. Cerró ese mes con ventas netas por un total de u$S 327 millones . A razón de u$s 17 millones por día. En diciembre,  con el inicio de la “cosecha fina” del agro, el BCRA logró comprar u$S 356 millones (hasta el 22/12, último dato oficial disponible) .Y según datos extra-oficiales, el acumulado hasta el 30/12 llega a los u$s 600 millones. Vale señalar que desde junio que el BCRA no terminaba un mes con saldo positivo (ver gráfico).

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2) Depósitos en dólares

La incertidumbre generada por las restricciones cambiarias a medidos de septiembre, sumadas a la incertidumbre macroeconómica, dispararon la desconfianza y aceleraron el retiro de depósitos en dólares de los bancos.

Entre el 15/09 y el 11/11, los depósitos en dólares del sector privado cayeron en u$s 2.769 millones. A un ritmo de u$s 70 millones diarios. Pasaron de u$S 17.379 millones (al 15/09) a u$s 14.610 millones (al 11/11).

Sin embargo, el “giro”  en la política económica, el inicio de las negociaciones con el FMI y la reducción de la “brecha cambiaria” permitieron evitar que la “corrida cambiaria” se transforme en “corrida bancaria”. Así, entre 11/11 y 23/12 (último dato oficial disponible), se registró un aumento del stock de depósitos en dólares de u$S 838 millones.

3) Depósitos a plazo fijo en pesos

El stock de depósitos a plazo fijo – del sector privado- comenzó a estancarse -en términos nominales- a mediados de septiembre con la aplicación del “super cepo”. Esta situación se agravó a fin de octubre con la disparada del “dólar blue” a $195 .

Especialmente, en los depósitos a plazo fijo mayoristas (de más de un millón de pesos) que pasaron de $1.332.925 millones (al 23/10)  a 1.265.794 millones (al 30/11). Una caída de $ 67.131 millones. En tanto, los depósitos minoristas (menores a un millón de pesos) se mantuvieron estables.

A partir de diciembre, la estabilización de las variables financieras y de la “brecha cambiaria” permitió un “rebote” en el stock los depósitos a plazo fijo en pesos de $95.560 millones (hasta el 23/12, último dato oficial).

Las variables que muestran que aún la “batalla” contra las expectativas no está ganada son dos: la brecha cambiaria  y el riesgo país. 

Dólar “Blue” y “brecha cambiaria”

En el inicio del mes de diciembre se mantuvo la “pax cambiaria” producto del aumento estacional en la demanda de pesos. Empresas “pesificaron” sus ahorros para poder afrontar el pago del medio aguinaldo y otras obligaciones en moneda local.

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Algo similar ocurrió con las familias: vendieron dólares para “hacerse” de pesos, y poder afrontar los gastos de las fiestas y vacaciones . Así, la brecha cambiaria – entre el “dólar blue” y el “dólar oficial” bajó a un mínimo de 77%

Tras el pago de aguinaldos, comenzó a darse el comportamiento inverso. Las empresas con ingresos en “blanco” ya no aportan a la oferta de dólares al mercado de los “dólares alternativos”.

A su vez, los comercios y empresas – con elevada informalidad – que pudieron tener una mejora en la facturación de fin de año, volcaron el “excedente” de pesos, en parte a la reposición de mercadería y otra parte se destina a “dolarizarse” en el mercado del “dólar blue”.

 Después de Navidad, se observó una mayor demanda en el “dólar libre” que llevó la cotización a $166. Es decir, 20 pesos por encima del registro del 10/12 de $146 por dólar. Mientras que los “dólares alternativos”, en los que interviene el Gobierno –vía ANSES y BCRA-,  se mantuvieron estables entorno a $140/$142 por dólar.

 Riesgo país

 El índice de riesgo-país, que elabora el banco JP Morgan, refleja la capacidad de repago de la deuda soberana, emitida por los gobiernos. En pocas palabra, es la sobretasa de interés que debe pagar un título argentino (o de otro país) sobre lo que paga un bono emitido por el Tesoro de EEUU (el llamado “riesgo cero”), que actualmente paga una tasa del 0,9% anual en dólares.

En parte es una medida de la desconfianza que tienen los inversores en el país. Lo paradójico del riesgo país de Argentina es que post- acuerdo de la deuda con bonistas privados en vez de bajar volvió a subir.

Paso de 1.100 puntos básicos cuando se cerró el canje de deuda a fines de agosto a 1370 a fin de año. En parte esto muestra que el endurecimiento del “cepo cambiario” y el Presupuesto Nacional que fijó una meta de déficit fiscal primario equivalente al 4,5% del PBI, aún no logra convencer a los inversores de comprar bonos argentinos. No hay un sendero de convergencia del déficit fiscal para 2021-2023, ni un plan económico integral y consistente.

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La propia estrategia del Gobierno para contener a los “dólares alternativos” es otro factor que mantiene elevado al riesgo soberano. Ya que al vender bonos en cartera de organismos públicos y el BCRA se incrementa la deuda con acreedores privados. Además, el Tesoro emitió en los últimos dos meses U$S 1.500 millones de los bonos del canje en dólares para que fondos de inversión con deuda en pesos no corrieran al dólar contado con liquidación y volvieran a disparar la brecha cambiaria. Todas estas variables son miradas con atención por los inversores financieros que todavía desconfían de la capacidad de repago y la sustentabilidad de la deuda pública.

En resumen

La estabilidad financiera es precaria. El Gobierno enfrenta una carrera contra reloj para cerrar a más tardar en marzo o en abril un acuerdo con el FMI, condición necesaria, pero no suficiente para reducir las expectativas de devaluación.

En el camino, el Banco Central deberá subir más la tasa de intererés (de los depositantes y de los créditos) para contener la dolarización y el Tesoro deberá mostrar los números de la reducción del déficit fiscal (con la eliminación del gasto Covid, la contención del gasto previsional y la mejora de la recaudación a la par de la recuperación de la actividad económica), para achicar la mega emisión monetaria del 2020.

Todo ese escenario está amenazado, además, por otro factor de incertidumbre: la magnitud de la segunda ola de Covid en el país, que ya se empieza a sentir con el fuerte aumento de contagios. Y si será necesario volver a cerrar actividades económicas durante el verano, antes de que se pueda cerrar un programa económico con el FMI y reducir las expectativas de otra crisis financiera.