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Hay 3 factores que dispararon la cotización de la soja: la debilidad del dólar a escala global, la recuperación de la economía China y el riesgo de la escasez de lluvias por el efecto de “La Niña”.

La cotización de la oleaginosa llegó a superar los 525 dólares por tonelada en el mercado de Chicago. Actualmente, se ubica cerca de 500 dólares por tonelada. Es el precio más alto registrado desde mayo de 2014. Esto impacta positivamente en la oferta potencial de dólares (a estas cotizaciones y producción estimada) y una recaudación “extra” ( incluyendo soja y maíz) para el fisco de $160.000 millones en el año electoral. 

La cotización de la soja – principal exportación del país- se ubica en torno a 500 dólares por tonelada. Y acumula una suba de 54%, respecto a enero de 2020. A priori, es una buena noticia para el país que está sufriendo una crisis de confianza y que debe revertir la escasez de dólares en el BCRA.  

Sabemos que la soja es un producto clave para la economía del país. No sólo aporta divisas del comercio exterior sino también un ingreso significativo a las cuentas fiscales vía retenciones. 

Analicemos los múltiples factores que explican el alza en la cotización de la oleaginosa. 

Por un lado, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) publicó su informe mensual de enero, en el que recortó la estimaciones para la campaña 2020/21 de soja para Argentina de 50 a 48 millones de toneladas. Es decir, una caída del 4% respecto de la estimación previa. Además, redujo de 113,5 a 112,5 millones de toneladas el volumen previsto para la cosecha 2020/21 en los Estados Unidos.  

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Asimismo, el informe estima para la cosecha de maíz una reducción de 1,5 millones de toneladas para ubicarla en 47,5 millones de toneladas, y para el trigo la merma fue de 0,5 millones toneladas hasta los 17,5 millones de toneladas. 

Los recortes en las estimaciones obedecen al clima seco de los últimos meses en amplias regiones del área agrícola nacional y al riesgo de bajas precipitaciones en las próximas semanas. 

Por otro lado, la debilidad del dólar a escala global tiene su contracara en precios internacionales de las materias primas elevados. En el gráfico se observa como cuando el índice Dollar Index, que compara la evolución del dólar estadounidense respecto de una canasta de monedas (euro, yen, libra esterlina, dólar canadiense, entre otros), se mueve “en espejo” respecto del precio internacional de la soja. Ante un debilitamiento del dólar se disparan los precios de las materias primas. 

En el punto más duro de la pandemia y el confinamiento a escala mundial, la incertidumbre llevó a un fortalecimiento del dólar. El índice Dollar Index llegó a un máximo de 102,9 en marzo de 2020. Posteriormente, tras los mega paquetes de estímulo monetario que inyectó la FED (Reserva Federal de Estados Unidos ) el dólar se comenzó a debilitar a escala mundial. En el mes de enero de 2021 hizo un mínimo , se ubicó por debajo de 90, durante el periodo de transición del poder de Trump al nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Biden. A mediados del mes de enero, la cotización de la soja llegó a un récord de 525 dólares. 

Igualmente, este “rebote” de los commodities se mantendrá solo si la “segunda ola” de la pandemia -que esta impactando fuertemente en Europa y Estados Unidos- se logra controlar o si hay avances concretos respecto a la efectividad de las vacunas contra el coronavirus y su aplicación.  

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Otro factor que influyó en el alza en la cotización de la soja fue la recuperación económica de China. Vale señalar que China previo a la crisis del coronavirus estuvo afectada por la “peste” porcina africana, que obligó a sacrificar a millones de cerdos.  

Según el informe de USDA, ya desde 2020 hay una recuperación en la producción de cerdos en China. El Gigante Asiático deberá aumentar la demanda de soja y maíz para el año 2021 para poder alimentar a los cerdos. 

Además, según las proyecciones del FMI, China creció  un 2,3% en 2020 pese a la pandemia de coronavirus .Y para el 2021 el crecimiento será de 8,1%.Esto potencia el efecto sobre el precio internacional de las materias primas. 

Por último, según el informe del Servicio Meteorológico Nacional, para el trimestre enero/21-marzo/21 “hay 95% de probabilidad de que se mantenga la fase Niña”. Es decir, se esperan para los próximos meses precipitaciones inferiores a lo normal.  La evolución de las lluvias serán determinantes para la campaña gruesa.  

Considerando la caída en la cosecha 2020/21 de soja estimada por USDA (-4%), con los “nuevos precios” (que subieron 54% en los últimos 12 meses) de casi 500 dólares por tonelada (promedio), se estima una recuperación sustancial del valor de cosecha sojera.  

Bajo el supuesto de reducción de un 10% adicional en la producción sojera (43,6 millones de toneladas) y manteniendo los precios actuales, en noviembre se estimaba que el valor de la cosecha de soja se ubicaría en u$S 21.800 millones. En el caso de mantener los precios actuales, la cosecha tendría un valor potencial de u$S 24.000 millones. Es decir unos U$S 2.000 millones más de lo que se estimaba en noviembre. En comparación con la cosecha 2019/2020 (en enero 2020, el precio era de 320 dólares por tonelada), serían casi U$S 8.000 millones extra. De mantenerse el escenario, estos dólares serán claves para estabilizar el frente cambiario y recomponer las reservas netas del BCRA en el año 2021. 

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El alza en los precios de la soja y el maíz tendrá un impacto en la recaudación tributaria vía retenciones a las exportaciones. De mantenerse las estimaciones de producción de UDSA y los actuales precios, entre las retenciones a la soja y maíz, el fisco tendría ingresos “extra” por $160.000 millones.