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El ministro Sergio Massa logró finalmente que “desembarque” Gabriel Rubinstein en la Secretaria de Programación Macroeconómica. Es una señal positiva para el mercado ya que Rubinstein aporta un sesgo de mayor “racionalidad económica” para un momento de mucha incertidumbre. Igualmente, no hay mucho “festejo”. Ya no existe más tiempo que perder.

 El éxito de la gestión Massa y en parte su propia supervivencia como ministro de economía estará dada por la acumulación de dólares en el BCRA. Sin dólares en el BCRA (y sin confianza en el Gobierno), no hay con qué estabilizar la cuestión cambiaria y el escenario de “espiralización” de la crisis aumenta las probabilidades de ocurrencia.

Actualmente, las reservas netas del BCRA (descontando el swap Chino, encajes de depósitos en dólares, préstamos del FMI y préstamos de Banco de Basilea) están en el orden de los U$S U$S 1340 millones. Y si le restamos la tenencia de oro alcanza se vuelven negativas en U$S 2230 millones aproximadamente.

 A pesar de la racha de 9 días consecutivos de compras de dólares por U$S 282 millones en el BCRA (U$S 140 millones fueron el 22/8, por una baja drástica en las importaciones de combustibles, pero también por una liquidación excepcional de las cerealeras para esta época de U$S 240 millones por embarques de maíz pendientes de liquidación. El 23/8 fueron sólo U$S 5 millones), hasta ahora sólo recompró el 13% de lo vendido por el Central entre el 1/7 y el 9/8. Es decir, a este rtimo tardaría 60 días hábiles para volver al nivel de acumulación de reservas previa a la salida de Martín Guzmán del ministerio de Economía.

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La “foto” actual de las reservas no es buena. Hay un punto clave que es la dinámica del mercado de cambios para las próximas semanas y meses. La estacionalidad “juega en contra” del objetivo de acumular reservas en el último cuatrimestre del año.

Si observamos el gráfico de compras netas del BCRA está claro que los años que hubo “cepo cambiario”, el BCRA, en el último cuatrimestre del año,  vendió reservas por encima de los U$S 2000 millones (como ocurrió en los años 2013, 2015, 2020 y 2021). O acumuló marginalmente dólares: en 2012 (U$S 1.380 millones) y 2014 post devaluación de enero (U$S 515 millones).

Aún reeditando el año 2012 en términos de acumulación de dólares estaría lejos de cumplir con lo fijado en el acuerdo con el FMI. Por ello, aumenta la probabilidad de que el Gobierno tenga que solicitar  un “waiver” (perdón) con el FMI para evitar un incumplimiento.

Según el acuerdo con el FMI, la meta de acumulación de reservas netas es de U$S 6.425 millones (se está U$S 5.000 millones abajo), mientras que la meta anual a diciembre llega a  U$S 8.125 millones (casi U$S 7.000 milloness abajo).   

En el BCRA están confiados que con la baja en los pagos de importaciones de energía a partir de septiembre el mercado cambiario tendría una reducción de demanda de dólares y el BCRA podría revertir la “sangría” de divisas.  En agosto, de hecho, los pagos de importaciones de energía caerían –según Economía—a U$S 800 millones, frente a los U$S 2.300 millones que alcanzaron en julio.

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Sin embargo, la baja en la demanda de dólares para pagos de importaciones de energía coincide con la baja estacional de la liquidación de agro-dólares (gráficos). Es un juego que suma cero o se torna negativo.

Es clave que en las próximas semanas la acumulación de reservas acelere. Ya que sin dólares “crocantes” para hacer frente a una corrida y con la confianza en el Gobierno en mínimos, no hay muchas alternativas. Devalúa el Gobierno (devaluación administrada), devalúa el mercado (devaluación desordenada) o el equipo económico ensaya una “solución parcial” con un desdoblamiento en el mercado de cambios.

Para mantener el esquema actual y evitar una devaluación es necesario que los dólares “genuinos” generados por el agro se liquiden y aporten una mayor oferta en el mercado de cambios. El maquillaje de reservas con operaciones Repo con bancos o “artilugios contables” para mostrar un incremento en las reservas internacionales no solucionan el problema de fondo.

Un instrumento (parcial) entre corregir vía precio y via cantidades (cupos) para el agro, es el “dólar soja” .

El esquema de 70/30 para productores sojeros, que permite mantener el 70% de lo liquidado  en un depósito a la vista “atado” al  dólar oficial y adquirir divisas al precio del “dólar solidario” por el 30% restante. Aun no fue suficiente para que se incremente la oferta de dólares.

Es probable que el Gobierno tenga que ofrecer algún incentivo adicional para “destrabar” el mercado de cambios. Pero la negociaciones, en el plano técnico, con la mesa de enlace, siguen trabadas.