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Uno de factores más relevantes al momento de votar es la situación económica. Pese a que no siempre la gente “vota con el bolsillo”, es claro que los oficialismos tienen más para perder que ganar cuando la situación económica mala o si se está atravesando una crisis económica. De hecho, en la última elección, en 2019, probablemente hubo un mayor voto mirando a la situación económica que en elecciones anteriores. En este informe analizaremos un set de variables claves para saber cómo estará la economía al momento de votar y compararemos con las elecciones desde el año 2011 hasta la actualidad.

Crecimiento del PBI (Producto Bruto Interno)

Uno de los grandes problemas de la economía Aagentina, desde el año 2011, es que no crece. Entre 2011 y 2017, Argentina combino años de crecimiento y recesión. En los años electorales (impares)  aumentaba el PBI  y en los años pares, no electorales, la economía entraba en recesión. Sin embargo, desde 2018 se rompió con ese comportamiento y se ingresó en una crisis que aún no se pudo revertir.

Como vemos en el gráfico, en las últimas elecciones (desde 2011) si tomamos la variación del tercer trimestre (momento de la elección) contra mismo periodo del año anterior, el PBI creció en todos los caso a excepción de 2019. En 2021 tomando la proyección del REM (Relevamiento de Expectativas de Mercado – BCRA) el crecimiento sería de solo 0,5% respecto del mismo trimestre de 2020.

Es decir, el año 2021, pese a que probablemente la rebote un 6% respecto de 2020 por el efecto del arrastre estadístico, la economía no estará muy por arriba de lo registrado en el tercer trimestre de 2020.

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Vale señalar que el año 2011, cuando el oficialismo obtuvo el 54% de los votos en la elección presidencial el PBI crecía al 6,4% en los meses del proceso electoral.

Inflación

La velocidad de la inflación en las elecciones entre 2011 y 2017 viajaba a una velocidad “crucero” de 25% anual. Sin embargo, desde 2018 la inflación se disparó al 50%, salvo en 2020 que, por el cierre de actividades a causa de la crisis covid se desaceleró al 36% anual.

Por ello, si evaluamos con el impacto en el poder adquisitivo en la elección de 2021  -se parece más a la elección presidencial de 2019- ya que la tasa de inflación ya no es del 2% mensual sino que está por arriba del 3% por varios meses (desde octubre de 2020) y al momento de la elección seguirá rondando el 49% interanual. Además, la dinámica de precios tiene una “inercia inflacionaria” difícil de quebrar sin un programa macroeconómico creíble de  mediano plazo.

Salario real y Confianza del Consumidor

Para analizar la evolución del salario real tomamos como referencia la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), que es un índice que se utiliza para actualizar la fórmula de ajuste de las jubilaciones y pensiones.

Los números muestran que, por ejemplo, el salario RIPTE  a pesos constantes de junio de 2021 en octubre de 2011 era de casi 100.300 pesos. Mientras que en la elección de 2013 era un 7,2% mayor (107.490 pesos). El salario real en 2015 era muy similar al de 2013. A precios de junio de este año sería de 107.339 pesos.

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Sin embargo, en 2019 la inflación que llegó a romper el “techo” de 57% interanual en mayo de ese año, combinado con la recesión, llevó al salario real (RIPTE) a sólo 87.900 pesos. Es decir, una caída de 18,1% respecto a las elecciones de los años 2015 y 2013 en términos reales (descontando la inflación).

En tanto, para el año 2021 estimamos que para el mes de las elecciones legislativas el salario RIPTE seguirá por debajo de los 87.500 pesos (a precios de jun/21).

En pocas palabras, estaremos en el nivel de salario (RIPTE) más bajo desde la elección de 2011.

Otro indicador importante que refleja el “humor” de los consumidores es el índice de confianza del consumidor ( Universidad Di Tella). Este índice se elabora todos los meses en base a una encuesta nacional desde el año 2001 (son 1200 casos representativos del país) donde se pregunta sobre la situación macroeconómica, situación personal y la predisposición a comprar un bien durable.

Si tomamos la serie de las últimas elecciones desde 2011 el Índice de Confianza del Consumidor en 2021 estará en el “piso” más bajo. Y sólo existen registros por debajo de los actuales al inicio de año 2019 y en el año 2002, tras la crisis post- quiebre de la convertibilidad.

Esto muestra no solo el nivel de deterioro en el nivel de consumo interno y también el pesimismo en las expectativas a futuro.

Dólar Real y Brecha Cambiaria

Una de las “recetas” típicas del año electoral es que el Gobierno “atrase al dólar oficial” como medida antinflacionaria. Así, intentar contener las presiones inflacionarias en los meses previos a las elecciones. Y generar un “veranito” en el consumo interno que potencie los votos del oficialismo.

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Para poder “atrasar” al dólar hay que tener un “colchón” de competitividad (precio) previo o una gran cantidad de reservas para vender en el mercado de cambios.

Si observamos las últimas elecciones hubo momentos de dólar híper-atrasado, como en 2015 y 2017, otros de crisis cambiaria en la que el dólar estaba sin un ancla y era competitivo pero incontrolable (año 2019). Otros años, como 2011 y 2013, con dólar a mitad de camino.

En 2015 el “dólar real” (a precios actuales) al momento de la elección estaba en $76,1, un dólar oficial muy barato. Mientras que en el año 2017, sin cepo, el dólar real estaba a $89,4 .

En tanto en 2011 el dólar al momento de la votación cotizaba a $ 114,1 a los precios actuales. Y en el año 2013 , durante las elecciones legislativas el dólar estaba en un nivel de $100,5 a precios de julio/2021.

Según nuestros cálculos, al momento de la elección, teniendo en cuenta que el dólar oficial seguirá corriendo por detrás de la inflación, estará en un nivel de $108,6. Es decir, cerca de las cotizaciones de las elecciones 2011 y 2013. Ni muy atrasado, ni caro.

En tanto, la brecha cambiaria al momento de la elección 2021 estará en un máximo si continúa arriba de 90%. Ya que en el año 2013 era de 62% y en 2015 era de 67% en el mes de octubre. Mientras que en 2011 y 2017 no había controles de cambio.