Contact Information

Después de un semestre con un fuerte ajuste de las cuentas fiscales, la segunda mitad del año arrancó con partidas del gasto público acelerando fuerte, en subsidios económicos, programas sociales y obra pública. Pero el Gobierno aún tiene todavia un “colchón fiscal” que se usará en los próximos 3 meses por las elecciones sin desbordar las metas de déficit fiscal fijadas para este año. Según datos del resultado fiscal de julio, publicado por el ministerio de Economía, los ingresos totales crecieron al 73,7% interanual. Mientras que el gasto primario lo hizo a un ritmo de 44,7% interanual. Así, en el acumulado de los primeros 7 meses del año, el déficit fiscal primario fue de 0,7% del PBI, tras acumular 6,5% del PBI en 2020.

En julio comenzó a acelerar el gasto público (+44,7% interanual). Mientras que los ingresos fiscales reforzados por el ingreso del impuesto a la riqueza y los impuestos vinculados al comercio exterior (especialmente, retenciones a las exportaciones) evitaron nivel de déficit fiscal sea muy elevado (0,2% del PBI en Julio) . El mes pasado el BCRA emitió $180.000 millones para asistir al Tesoro Nacional.

Si se excluye del gasto primario el llamado “gasto covid” (2020 y 2021), en julio la suba del gasto público sería de 72,0%  interanual. Es decir, equivalente a una suba de 13,3% en términos reales (descontando la inflación).

Las partidas del gasto que registraron mayores subas en julio fueron: subsidios económicos (+125,3% i.a.) , asignación universal por hijo (+87% i.a.) y obra pública (+91,6%).

Los números de las cuentas fiscales marcan que Guzmán aún no cedió mucho ante las presiones políticas y la urgencia electoral. Pese a vuelta de la expansión del gasto público, el ajuste (previo), potenciado por la inflación, dejó un “colchón fiscal” que el da margen de maniobra al Gobierno para sobrecumplir con el Presupuesto 2021, que contempla una meta de déficit primario de 4,5% del PBI.

Te puede interesar:   Montenegro con Martín Guzmán: dólar tras la elección, reservas y la bomba de Leliqs

Las prestaciones sociales (jubilaciones y gasto social), que explican el 60% del gasto operativo total, crecieron sólo al 23% interanual. Muy por debajo de la inflación acumulada en los últimos 12 meses (51,8%). En tanto, las jubilaciones y pensiones contributivas subieron 41,9% interanual. Es decir, tuvieron una caída en términos reales de 6,5% .

Con la nueva fórmula de movilidad previsional, las jubilaciones seguirán corriendo detrás de la inflación al menos hasta el mes de septiembre cuando se aplicará actualización trimestral (aumento de 12,3%) y quizás se le otorgue un nuevo bono para compensar la pérdida de poder adquisitivo sufrida en los últimos meses.

Asimismo, la Asignación Universal por Hijo subió 87,0% interanual en julio pasado. Sin embargo, eso se explica por la realización de pagos retroactivos ante la presentación de Declaraciones Juradas por educación pendientes. Es decir, es algo transitorio y puntual.

En julio, las “Transferencias a las provincias” bajaron 3,8% respecto de igual mes de 2020. En el acumulado de los primeros 7 meses el año registran una caída de 19,3%, en términos nominales. Pasaron de $198.700 millones en 2020 a $ 160.35 millones en 2021.

Los “subsidios económicos” a las empresas de servicios públicos se dispararon 125,3% interanual. Pasando de $66.112 millones  a $148.919  millones, debido al “congelamiento” tarifario. Es un número muy importante, equivalente a 0,35% del PBI.

Especialmente, se destacan los pagos del programa de Formulación y Ejecución de Políticas de Hidrocarburos (+1,518,1% interanual ), programa Plan Gas ($7.231,9 millones) y la asistencia a CAMMESA (+166% interanual) en el marco del congelamiento de tarifas eléctricas.

Así, en los primeros 7 meses del 2020 el gasto en subsidios económicos a las empresas de servicios públicos crecieron 79,7% interanual. Según nuestras estimaciones llegarán al equivalente de 3% del PBI en 2021.

Te puede interesar:   Montenegro con Matías Kulfas: dólar, cepo, FMI y reforma laboral

Este es uno de los gastos que en el caso que el Gobierno llegue a un acuerdo con el FMI, le solicitarán al equipo económico que se reduzca año a año el peso de los “subsidios económicos”. Para ello, el Gobierno deberá necesariamente realizar ajustes tarifarios (electricidad , transporte y gas) a partir del 2022.

Por su parte, los “gastos de capital” (obra pública) crecieron al 91,6% interanual. En el acumulado de los primeros 7 meses, aumentaron 125,4% , respecto al mismo período de 2020.

Por último, los pagos por intereses de la deuda se incrementaron un 92,4% interanual (nominal). En julio pasado fueron $ 64.585 millones en comparación con $ 33.566 millones en igual mes de 2020.

El mayor déficit primario está obligando al BCRA a continuar asistiendo al Tesoro Nacional. Así, en lo que va de 2021, hasta la tercera semana de agosto, el BCRA ya emitió $710.000 millones para asistir al Tesoro Nacional. En julio, fueron $ 180.000 millones. Pero en agosto, las transferencias del Central al Tesoro ya se elevaron a $ 200.000 millones.

El “trabajo sucio” (ajuste fiscal) de Guzmán le dejo algo de margen para poder hacer políticas expansivas al Gobierno en los últimos 3 meses antes de la elección general (sin pasar el límite fijado por el Presupuesto). Post elecciones hay partidas con dinámicas explosivas de mantener el esquema actual) .Como los “subsidios económicos” que son una mochila que crece año a año por el congelamiento de tarifas. Y “pesarán” aproximadamente 3% del PBI en 2021. Es insostenible que el Gobierno siga acumulando tamaño desequilibrio fiscal en esas partidas..

Amílcar Collante