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El FMI ya proyecta casi 32% de inflación para 2019 en Argentina: más precisamente 31,7%. Así figura en la página de principal del organismo (https://www.imf.org/en/Countries/ARG), donde figuran por país las proyecciones económicas para este año (ver imagen). El pronóstico anterior, de fines del año pasado, preveía una inflación en 2019 de sólo 20,3%. Es decir que el organismo ajustó su pronóstico en más de 11 puntos adicionales de inflación.
  El dato de inflación era el único dato “optimista” en las proyecciones del Fondo para Argentina. De hecho era inferior incluso al 23% de inflación que incluyó Nicolás Dujovne en el Presupuesto 2019, y que por su puesto también quedó desbordado por la aceleración inflacionaria en los primeros tres meses del año. Por algo hace unos días el ministro de Hacienda dijo que ya no tenían pronósticos, pero que confiaba en que la inflación este año fuera menor a la de 2018 (cuando llegó al 47,6%). El nuevo pronóstico oficial es ahora el del FMI: casi 32%, que igualmente podría quedarse corto frente a las proyecciones que manejan por estas semanas varias consultoras privadas, que rondan el 35% “con riesgo al alza” si hubiera nuevos saltos del dólar.
   El FMI mantiene, a su vez, el pronóstico de que la economía caerá 1,6% en 2019, por segundo año consecutivo después de la caída de 2,6% el año pasado. En el Ministerio de Economía son más optimistas y confían en que la caída podría ser menor: 0,5%. De cualquier manera, lo interesante es que el Fondo ajusta su pronóstico con más inflación, pero mantiene su proyección de caída de economía. Los técnicos del organismo están pensando en una economía de muy alta inflación con recesión en gran parte del año electoral.
  En sus proyecciones hacia el cuarto trimestre de 2019 la economía “crecería” 4% respecto al cuarto trimestre de 2018 (en comparación con el fondo del pozo), pero aún así estaría en nivel de actividad por debajo del nivel previo a la crisis cambiaria del año pasado. Es decir que en octubre (el mes de la elección) no se llegaría a recuperar el nivel de actividad y de empleo previo a la crisis.
   El Fondo para este año prevé, además, una caída del consumo privado del 4,5% y un derrumbe de la inversión de casi el 10%, en ambos casos por segundo año consecutivo.