Contact Information

La segunda ola está golpeando más fuerte que nunca al país y todavía es imposible saber en qué magnitud se reducirán los contagios con la vuelta a Fase 1 por 9 días. Con un promedio diario de 33.000 contagios en los últimos 7 días antes de ingresar a la nueva fase de restricciones, habrá que depurar en los próximos días el efecto de los feriados en la estadística, pero es lógico que los números a partir de hoy sigan muy elevados y recién en los próximos días empiecen a descender. Aún así, la clave está en cuál será la magnitud de ese descenso, lo cual genera una cuota adicional de incertidumbre. Del resultado de las medidas de estos días depende cómo continuará la política sanitaria y también la económica.

En este contexto, surgen 4 datos que preocupan al Gobierno y que habrá que monitorerar de cerca en la spróximas semanas.

  1. LA INFLACIÓN SIGUE FUERA DE CONTROL

La semana pasada, se conoció el dato de inflación mayorista (INDEC) de abril, que alcanzó el 4,8% mensual (respecto de marzo) y acumula 61,3% interanual. El diferencial entre la tasa de inflación minorista (46,3%) y la inflación mayorista  (61,3%) es ahora de 15 puntos porcentuales.

Vale señalar, que gran parte de la canasta de bienes del índice de precios mayorista son bienes transables. Es decir, están “dolarizados” y deberían ir al ritmo del “dólar oficial”. A pesar del ello, en abril el “dólar oficial” aumentó 1,7% mientras que los precios mayoristas subieron 4,8%, respecto al mes de marzo.

Claramente, se observa que la inercia inflacionaria sigue siendo elevada .Y el “ancla” cambiaria es poco efectiva para contener a los precios (mayoristas y minoristas). Es decir, en los próximos meses no hay que esperar una desaceleración muy significativa de la tasa mensual de inflación, y la inflación internual rondará el 50%, al menos, hasta agosto/septiembre.

Te puede interesar:   El ajuste de Guzmán: por ahora afloja poco, pero se disparan los subsidios a tarifas

2. AL TESORO NACIONAL LE CUESTA MÁS RENOVAR LA DEUDA EN PESOS

El Tesoro Nacional en la última licitación dio un menú muy variado de opciones (Letras a tasa fija, variable y ajustables por inflación; bonos dólar-linked, a tasa fija y ajustables por inflación) para obtener un mayor fondeo en el mercado de deuda local. Sin embargo, sólo logró colocar 249.000 millones de los casi 306.500 millones de vencimientos que debía afrontar (81%)

Pese a que subió la tasa de interés en pesos,  ofrece instrumentos con cobertura frente a la devaluación del “dólar oficial” y contra la inflación. Cada vez le cuesta más al Tesoro Nacional  “refinanciar” la deuda en pesos.

En la primera licitación del mes de mayo el Tesoro logró colocar 53.700 millones de pesos. Con lo cual estaría renovando el 100% de los vencimientos del mes. Pero sin conseguir financiamiento neto positivo.

En el Presupuesto 2021, se fijó una regla de  60%/40% .Es decir, de los 4,5% del PBI de déficit fiscal primario, El 60% se financiaría con emisión monetaria y el 40% restante con la emisión de deuda en pesos. El punto es que para llegar a ese porcentaje del 40% (equivalente a aproximadamente $ 680.000 millones de financiamiento neto en pesos) es necesario que en las licitaciones el Tesoro logre colocar más deuda de la que vence. Hasta abril acumula financiamiento neto por $149.200 millones (un 22% del total esperado para 2021).

Además, en los próximos 4 meses (junio a septiembre de 2021) el Tesoro Nacional enfrentará vencimientos por 1,46 billones de pesos. Es un monto equivalente al 58% de la base monetaria actual.

Te puede interesar:   Crédito al consumo: el gran ausente en esta elección, a diferencia de otros años

Si simulamos el escenario con una renovación promedio de 85% en los próximos 7 meses, el Tesoro Nacional necesitaría una asistencia adicional por $ 280.0000 millones para cubrir las obligaciones de deuda en pesos. A la que debemos sumar 525.000 millones para cubrir el déficit fiscal que iba a ser financiado con deuda y pasa a ser financiado con emisión. Y agregar la asistencia directa al Tesoro Nacional para cubrir el déficit fiscal operativo (estimada en otro 1 billón de pesos).

3. EL BCRA AUMENTA LA INTERVENCION SOBRE LOS “DÓLARES ALTERNATIVOS”, PERO SIGUEN SUBIENDO

El BCRA siguió con estrategia del  “rulo” para contener a los “dólares alternativos”. La operatoria del Central consiste en comprar dólares del superávit comercial en el mercado oficial de cambios a $94, con el endurecimiento del cepo a los importadores y los precios de la súper soja.

Simultáneamente, para mantener la brecha con los “dólares alternativos” (contado con liquidación y MEP) controlada, el Banco Central vende bonos en dólares contra pesos (a una cotización implícita que ronda los 158/163 pesos) y luego con dólares de las reservas recompra parte de esos bonos.

Sin embargo, mes a mes el BCRA destina cada vez más dólares para intervenir y los “dólares alternativos” continúan con una tendencia alcista desde fin de marzo .

Desde inicios de marzo, las cotizaciones de los dólares alternativos subieron 12%. El BCRA probablemente en el mes de mayo destine más de u$S 300 millones para evitar una mayor suba en las cotizaciones (vende a razón de u$s 15 millones diarios), un registro similar a enero, uno de los niveles de venta más altos desde que comenzó el año.

Te puede interesar:   Montenegro con Martín Guzmán: dólar tras la elección, reservas y la bomba de Leliqs

4. SI SE PROLONGAN LAS RESTRICCIONES, RIESGOS EN LA “BRECHA CAMBIARIA”

Las medidas de restricción crecientes a la movilidad obligaron al Gobierno a volver a las compensaciones económicas a las familias y empresas. Por ahora, como mostramos en otro informe, el “Gasto Covid” adicional que ha puesto en la calle el Gobierno frente a la segunda ola es muy austero, comparado con las erogasiones de 2020, y se más que compensa con los ingresos extraordinarios del fiscal este año (recaudación impuesto a la riqueza, ingresos por retenciones a la súper soja, y mejoras en la recaudación por el “impuesto inflacionario”). Pero existe el riesgo de que los contagios no tengan un descenso abrupto (como esperan en el Gobierno) y necesariamente se deban extender distinto tipo de restricciones durante por lo menos 2 meses. Eso multiplicará las presiones en la interna oficial por un mayor “gasto Covid” y más emisión monetaria del BCRA, además en meses previos a las elecciones. Sin un ancla de expectativas en un acuerdo con el FMI o el compromiso de continuar con un sendero de reducción del déficit fiscal una vez pasado el tsunami del Covid, es probable que aumente la dolarización a los dólares alternativos, la brecha cambiaria y la expectativa de devaluación del dólar oficial después de las elecciones.

I