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El ministro de Economía, Martín Guzmán, hizo un ajuste fiscal muy fuerte en los primeros 4 meses del  año. Según datos del resultado fiscal de abril, publicado por el ministerio de Economía, los ingresos totales crecieron al 92,6% interanual. Mientras que el gasto primario lo hizo a un ritmo de solo 14% interanual. Es decir, la “brecha fiscal” se revirtió y en el acumulado de los primeros 4 meses del año el déficit fiscal primario fue de solo 0,2% del PBI (tras acumular 6,5% del PBI en 2020) y no incluyó los recursos recaudados por el “impuesto a la riqueza”.

Las partidas del gasto que más recortes sufrieron, en términos reales, fueron: los programas sociales, las jubilaciones y pensiones y los salarios públicos. A los que en los últimos meses se sumaron las “trasferencias a las provincias” que acumulan un recorte de 21,7% – nominal- en el primer cuatrimestre del año.

Las nuevas restricciones a la movilidad decretadas por el presidente Alberto Fernández en medio de otra disparada de los contagios de coronavirus (con 32.000 casos y 500 muertos diarios -promedio de últimos 7 días-  a nivel nacional). Tendrán un doble efecto sobre las cuentas fiscales. Por un lado, implican una ampliación del “Gasto Covid”, por el otro, una caída en los ingresos fiscales por el impacto de la “cuarentena de 9 días” (sólo 3 días hábiles, al menos por ahora) .

Guzmán no se cansó de decir que un mayor déficit fiscal y más emisión monetaria terminará impactando en una mayor brecha cambiaria y en más inflación. Por ello, hizo lo posible por eliminar  “Gasto covid” , cambiar la fórmula de ajuste de programas sociales y jubilaciones y pensiones e intento ajustar las tarifas de los servicios públicos .

Sin embargo, encontró el límite de su ajuste fiscal en la propia coalición de Gobierno. El “ala dura” del kirchnerismo -representados por Cristina y Máximo Kirchner- están preocupados por el fuerte deterioro del salario real, por cuarto año consecutivo, y la aceleración de la inflación en el año electoral. Le piden al ministro que empiece a “aflojar” partidas de gasto, ya que quedan pocos meses para las elecciones legislativas.

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Los números de las cuentas fiscales marcan que Guzmán aún no cedió mucho ante las presiones políticas. Pese a vuelta de la expansión del gasto público, El ajuste (previo), potenciado por la inflación, dejó un “colchón fiscal” que el da margen de maniobra al Gobierno para cumplir con el Presupuesto 2021 (déficit primario de 4,5% del PBI).

Veamos los números fiscales con las modificaciones presupuestarias de los primeros 5 meses del año.

Según la Oficina de Presupuesto de la Nación (OPC), en el primer cuatrimestre del año aumentó el llamado “Gasto Covid” en $79.500 millones de pesos por encima de lo presupuestado.

El incremento correspondió a $29.215 millones destinados a compra de vacunas contra el Covid-19 y gastos de logística y distribución Adicionalmente, se incrementó en $22.200 millones para el REPRO ll (Programa de Recuperación Productiva II) y otra partida por $10.500 millones para saldar pagos pendientes del ATP del año 2020.

Por otra parte, en el mes de abril se realizó el pago de un bono de 15.000 pesos para los beneficiarios titulares de AUH y Monotributistas (categorías “A” y “B”) que cobren Asignación Familiar -solo para el AMBA- con un costo fiscal de 14.000 millones  (según lo informado por la  OPC).

Además, se deben incluir el costo fiscal fuera del Presupuesto a la reducción del impuesto a las ganancias a la cuarta categoría (empleados) por $47.600 millones, aunque la AFIP anunció que devolverá los saldos retenidos a los beneficiarios entre enero y mayo en 5 cuotas a partir de julio. Debemos agregar la extensión del beneficio de la tarjeta alimentaria para las madres y padres con hijos de hasta 14 años , que tiene un costo de 160.000 millones de pesos más a lo presupuestado ($ 90.000 millones en el Prespuesto 2021).

Con la “nueva cuarentena” -de 9 días – el Gobierno extendió también el REPRO ll a más sectores y esta medida implicará un costo “extra” de $8.800 millones.

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Las cifras de los incrementos en el gasto público son importantes. Sin embargo, lucen pequeños hasta ahora en relación al Gasto Covid del año pasado: el programa IFE (ingreso familiar de emergencia), que pretendían restablecer Cristina y Kicillof, a pesos de hoy sería el equivalente a $ 126.000 millones por cada mes que se pagara.

Por último, se debe sumar el incremento en los “subsidios económicos” producto del cuasi-congelamiento tarifario, que alcanzará unos  $260.000 millones de pesos “extra” en 2021. Pero esta partida no era contemplado como parte del “Gasto Covid” el año pasado, que sumó 3,5 puntos del PBI.

Si se suman todos los incrementos de las partidas totalizan $582.300 millones de pesos. Es un monto equivalente al 1,55% del PBI. Pero si se saca el impacto del incremento de subsidios económicos, se tiene un “Gasto covid” de sólo 0,8% del PBI. Si no se considera el impacto de la modificación de ganancias, el “Gasto covid” real es de 0,7% del PBI.

Por el lado de los ingresos también hubo cambios y también debemos incorporar el efecto positivo del precio internacional de la “super soja” -que cotiza por encima de los 560 dólares por tonelada – , el “impuesto a la riqueza”, el incremento del impuesto a las ganancias de sociedades y el efecto de un mayor crecimiento al esperado.

En concepto de retenciones a las exportaciones (especialmente soja, maíz y trigo) el Gobierno tendrá un incremento -respecto al Presupuesto 2021- de aproximadamente $260.000 millones de pesos. Producto del “boom” en el precio internacional de los commodities vinculados al agro.  Prácticamente, es equivalente al costo adicional de mantener “cuasi-congeladas las tarifas de servicios públicos”.

-ver gráfico –

Además, la recaudación crecerá $150.000 millones adicionales por el mayor crecimiento económico (la meta de crecimiento en el presupuesto era 5,5% para 2021). A lo que se suma el efecto una tasa de inflación más elevada (29% vs 47,3% anual según el REM del BCRA).

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Asimismo, según la Oficina de Presupuesto de la Nación, la modificación en el impuesto a las Ganancias de Sociedades implicará una recaudación extra en 2021 (anticipo de 2022) de $57.800 millones de pesos.

Por último, el “impuesto a la riqueza” ya recaudó $223.000 millones de pesos en lo que va del año. Y también debemos considerar una caída en la recaudación del orden de los $100.000 millones por el impacto de la cuarentena de 9 días.

El total de ingresos extra alcanzaría los 590.800 millones de pesos. Es decir, si neteamos del total de las partidas del gasto adicional a lo fijado en el Presupuesto con el incremento extraordinario en los ingresos fiscales, quedaría un ingreso remanente de $8.500 millones adicionales.

En otras palabras, por el momento, no hay un desborde del déficit fiscal (primario) por encima de lo establecido en el presupuesto 2021. El ajuste de Guzmán dejó un “colchón” fiscal que por ahora permite algún margen de maniobra.

Además, es muy probable que el Gobierno utilice a los Derechos Especiales de Giro (DEGs) distribuidos por el FMI a escala global para “achicar contablemente” el déficit fiscal primario. Así, los 4.300 millones de dólares que recibirá Argentina, muy probablemente se reflejarán en las cuentas fiscales como un “ingreso extraordinario” del Tesoro Nacional en 2021. Ese ingeniería contable reduciría el déficit fiscal en aproximadamente 1,15% del PBI. Algo similar se hizo en 2009, cuando también el FMI hizo un reparto de DEG tras la crisis financiera internacional. Así, el déficit fiscal primario podría quedar en 3,3% del PBI por debajo de la meta establecida en Presupuesto 2021 (4,5% del PBI). Pero todavía hay un largo camino todavía por delante de pandemia en un año electoral, y es muy probable que las presiones por un mayor gasto social dentro del propio oficialismo sean cada vez mayores.

Amílcar Collante