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Según los números del Ministerio de Economía, en abril se registró un déficit primario de $ 79.184 millones. Los ingresos totales ascendieron $ 1.085.581 millones y subieron 77,9% interanual. Mientras que el gasto primario totalizó en $ 1.164.766 millones, con un aumento del 87,4% interanual. El déficit fiscal primario cerró en $ 79.185 millones (0,11% del PBI). Sin embargo, si no incluimos la “trampita” de ingresos en concepto de “rentas de la propiedad” ($126.460 millones), el “agujero fiscal” primario hubiese alcanzado los $205.643 millones.

Las cuentas fiscales muestran una dinámica del gasto público (+87,4% interanual) preocupante, ninguna partida relevante (en participación sobre el gasto total) está ajustando en términos reales.  Esto pese al “fogonazo” inflacionario del arranque del año (+23,1% en el primer cuatrimestre y  58% en los últimos 12 meses).

En pocas palabras, por ahora no hay “efecto licuación” del lado del gasto. Y se generan dudas sobre la posibilidad de cumplir con el programa del FMI. Especialmente, preocupa la dinámica para la segunda parte de 2022, cuando los ingresos fiscales caen, el gasto público se dispara y se amplía la “brecha fiscal”.

Según informó el Ministerio de Economía, al primer cuatrimestre del año se acumula un déficit primario de $271.920 millones y un déficit financiero de $605.906 millones.

En abril pasado, por segundo mes consecutivo los ingresos fiscales tuvieron la “ayuda” del rubro “Otras rentas de la propiedad del Tesoro Nacional” que aportó “ingresos contables” por $126.460 millones (se dispararon +2.858% interanual). Sin contar esos ingresos  el déficit fiscal primario hubiese sido de $205.643 millones (18 veces el déficit fiscal primario de abril de 2021).

Vale señalar que una parte de esas “rentas” corresponden a los rendimientos generados por las operaciones del Fondo de Garantía y Sostenibilidad (FGS) de Anses (en abril por $8.341 millones). Y el resto ($126.640 millones) deriva de las colocaciones de deuda que salen al mercado a una cotización sobre la par. Así, el Gobierno contabiliza como ingresos fiscales a la diferencia entre el valor nominal y el valor efectivo de esos bonos. Y logra “artificialmente” achicar el déficit primario.

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El rubro “Rentas de la propiedad del Tesoro Nacional” durante los años 2016 a 2021 promedió un 4,8% de los Ingresos Tributarios Totales. Mientras que en el mes de marzo de 2022 subió al 18% y en abril alcanzó a representar 14% de los ingresos tributarios.

Debido a las críticas que sufrió este cálculo contable de las “rentas de la propiedad”, el Gobierno se ha autoimpuesto que no podrá tomar como ingreso de “rentas de la propiedad” un monto superior al 0,3% del PBI. Este número es equivalente a lo que se destinó a ese rubro en 2021.

En abril pasado, los ingresos totales fueron impulsados por la recaudación impositiva, que mejoraron 60,3% interanual en términos nominales, por encima de la inflación que a abril acumuló 58% interanual.

En abril, el déficit fiscal primario fue de $79.185 millones. Se multiplicó por 7 veces respecto al mismo mes de 2021. Mientras que el déficit financiero (incluido los intereses de la deuda) ascendió a $146.315 millones (equivalente a 0,2% del PBI).

Los ingresos vinculados a la evolución de la actividad económica, como el IVA (+68,3% interanual) e impuesto a los créditos y débitos (+65%) reflejaron un incremento por encima de la inflación.

Mientras que el Impuesto a las Ganancias registró una disparada de incremento de 90,6% interanual .Contrariamente, los derechos de exportación subieron solo 14% interanual.

Los ingresos asociados a Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social se dispararon +71,1% interanual, más de 13 puntos porcentuales por encima de la inflación acumulada en los 12 meses previos.

Las partidas del gasto de mayor relevancia crecieron por encima de la inflación acumulada en el primer cuatrimestre de 2022 fueron: prestaciones sociales, jubilaciones y pensiones, subsidios energéticos, transferencias a provincias,  salarios, gastos de capital (obra pública) y otros gastos sociales. La única partida que registró una caída en términos reales fue la AUH(Asignación Universal por Hijo)

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En abril, las prestaciones sociales (jubilaciones y gasto social), que explican el 55% del gasto operativo total, se incrementaron 15,4% interanual en términos reales (descontando la inflación). En tanto, el rubro “Jubilaciones y pensiones” reflejó un aumentó de 5,4% -en términos reales-  en abril pasado (crecieron 66,6% interanual en términos nominales). En el acumulado del primer cuatrimestre de 2022 se incrementaron 5,1% en términos reales.

El rubro “otros programas sociales” (que no incluye a la AUH) –rubro que incluían en 2021 partidas del llamado “Gasto Covid”- reflejó en abril un incremento de 89,6% en términos reales, respecto al mismo mes de 2021.

En 2020 la partida “otros programas sociales” se multiplicó por 5 veces, y en 2021 se redujo a mitad. Consecuentemente, esta partida es un 1,1% del PBI superior al año 2019 (0,6% PBI en 2019 vs 1,7% en 2021) . Sin embargo, en  2022 lejos de ajustarse está incrementándose por encima de la inflación.

El gasto en salarios públicos creció, en abril pasado, 84,7% interanual. Dicho comportamiento se explica porque hasta mediados del año pasado, el gasto salarial del sector público se había atrasado fuertemente frente a la inflación.

Los subsidios energéticos, que el Gobierno se comprometió en reducir un 0,6% del PBI, crecieron 132,8% interanual en abril. En el acumulado del primer cuatrimestre del año subieron 72,4% interanual en términos reales (descontando la inflación). Y aún restan los meses de invierno que profundizarán el agujero fiscal con precios internacionales de la energía disparados.

En 2021, los subsidios económicos (energía principalmente, y en menor medida transporte) ascendieron a $ 1.398.000 millones, equivalente a 3% del PBI, de los cuales 2,5% del PBI correspondieron a subsidios energéticos. En lo que va de 2022 los subsidios económicos ya alcanzaron el 0,8% del PBI (ver gráfico).

El  efecto del conflicto Rusia-Ucrania en los precios internacionales de la energía ya se refleja en los subsidios a la energía. Luce muy difícil que se pueda llegar al número de recorte propuesto por el FMI.

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Los “gastos de capital” (obra pública) crecieron en abril 85,7% respecto del mismo mes de 2021, en términos nominales. Es decir, 17,5 puntos porcentuales en términos reales. Y  en el acumulado del primer cuatrimestre de 2022 subieron 13,3% (en términos reales), respecto al mismo periodo de 2021.

Las “Transferencias a las provincias”, en abril, se dispararon 132,6% (en términos nominales). Es equivalente a un aumento de 47,2% en términos reales. En el acumulado del primer cuatrimestre de 2022 subieron 21,3% en términos reales (descontando la inflación).

Por último, los pagos por intereses de la deuda aumentaron en abril 47,3% interanual, respecto al mismo período de 2021 en términos nominales. Así, en el primer cuatrimestre de 2022 se pagaron más de $173.000 millones de pesos más que en mismo período de 2021.

En resumen, los números fiscales emiten luces amarillas. Casi no hay partida del gasto que crezca por detrás de la inflación. No hay “efecto licuación”. En los próximos meses es posible que la actividad económica y especialmente el consumo se “planche” tras el fogonazo inflacionario. Esto puede complicar más los números del lado de los ingresos tributarios y ya sabemos que el Gobierno no podrá acudir a la “contabilidad creativa” de las “rentas de la propiedad” para achicar el déficit fiscal. Es esperable un incremento la “brecha fiscal” en mayo y junio, con el impacto del Bono de Emergencia en dos cuotas con un costo total de unos $200.000 millones. Ya se está reflejando en la mayor emisión del BCRA para cubrir el “agujero fiscal”. Se complica el cumplimiento de la meta monetaria (1% del PBI de emisión) y de déficit fiscal operativo (2,5% del PBI) incluidas en el programa acordado con el FMI.

Amílcar Collante