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Según los números del Ministerio de Economía, en septiembre se registró un déficit primario de $135.972 millones. Los ingresos totales ascendieron $ 717.716 millones y subieron 61,1% interanual. Mientras que el gasto primario totalizó $ 873.241 millones, aumentó a un ritmo del 42,5% interanual. Así, en los primeros nueve meses del año el déficit fiscal alcanzó 1,3% del PBI y el déficit financiero (incluyendo intereses de la deuda) fue de 2,5% del PBI. Aún queda un “colchón fiscal” para sobrecumplir con la meta fijada en el Presupuesto Nacional 2021 (déficit fiscal primario del 4,5% del PBI) y cerrar un punto porcentual por debajo de ese número, en 3,5% del PBI.

Los ingresos totales fueron impulsados por la recaudación impositiva, que mejoró 63,9%  interanual en términos nominales  y también los ingresos no tributarios (“impuesto a los altos patrimonios”).

Con el número del déficit de septiembre,  los primeros nueve meses cerraron con un déficit fiscal primario de $567.476 millones, equivalente a 1,3% del PBI. A solo 3 meses para que concluya el año, el rojo fiscal (primario) está 3,2 puntos porcentuales abajo de la meta establecida en el Presupuesto 2021 (4,5% del PBI) .

 El déficit financiero de los primeros 9 meses del año fue de $1.060.700 millones, equivalente a un 2,5% del PBI, y está en línea con la emisión monetaria del Banco Central en ese período para financiar al Tesoro.

Del lado de los ingresos totales, en septiembre, los impuestos vinculados con la actividad económica y el consumo interno subieron fuertemente .La recaudación del Impuesto al Valor Agregado se disparó 81,3% interanual y el “Impuesto al cheque” subió 80,4%  interanual. En tanto el Impuesto a las Ganancias creció  80,3% interanual, todos en términos nominales-.

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En tanto, los derechos de exportación aumentaron 74,3% interanual y los derechos de importación 90,6% interanual.

El gasto primario subió en septiembre un 42,5% interanual. Las partidas que continuaron con el ajuste en términos reales fueron: jubilaciones y pensiones, programas sociales (sin incluir a la AUH) y transferencias a las provincias. El resto de las partidas (subsidios económicos, salarios públicos y obra pública) le ganaron a la inflación acumulada en los 12 meses previos.

También hubo una fuerte disminución de las partidas del llamado “Gasto Covid-19”, por la eliminación del IFE y del ATP. Según la Oficina de Presupuesto de la Nación, en los primeros 9 meses de 2021, el “Gasto Covid”  totalizó gastos por $ 303.500 millones (equivalente al 0,7% del PBI). Mientas que el “Gasto Covid” del 2020 para los primeros 9 meses fue equivalente a 2,6% del PBI.

En septiembre, las prestaciones sociales (jubilaciones y gasto social), que explican el 60% del gasto operativo total, cayeron un 17,7% interanual en términos reales (descontando la inflación).

Producto de la suspensión de la ley de movilidad previsional en 2020, los aumentos discrecionales por decreto presidencial y la “nueva” fórmula jubilatoria que significó un aumento (nominal) hasta el mes de septiembre 36,2%, con una inflación acumulada los primeros 9 meses del año del 37%.

El rubro “otros programas sociales” (que no incluye a la AUH) registró una caída interanual de 59,7% – en términos reales-. En los primeros 9 meses del año se contrajo un 52%.

Vale señalar, que en 2020 esta partida, por la pandemia, se multiplicó por 5,5 veces, y en 2021 está reduciéndose a la mitad. Es decir, se continua con esta tendencia cerrará el 2021 con un aumento de 175%, respecto al año 2019.

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Mientras que el gasto en salarios públicos volvieron a crecer en términos reales. En septiembre pasado, crecieron 82,3% interanual (contra una inflación acumulada de 52,5%). Sin embargo, en los primeros 9 meses del año los salarios públicos continúan en rojo: cayeron 4,4% en términos reales, respecto al mismo período de 2020.

Las partidas que motorizaron el incremento en el gasto público en septiembre fueron: subsidios económicos, trasferencias a las provincias, intereses de la deuda y  gastos de capital (obra pública) .

Los “subsidios económicos” a las empresas de servicios públicos se mantuvieron constantes, en términos reales, en septiembre de 2021. Producto del “cuasi-congelamiento” tarifario. En especial, los subsidios a la energía subieron 60% en septiembre.

En los primeros 9 meses del año los subsidios económicos (energía principalmente, y en menor medida transporte) ascendieron a $ 937.500 millones. Es equivalente a 2,2% del PBI , un número similar al “peso” de los subsidios económicos durante el 2016 (ver gráfico).

En el Presupuesto 2022 se proyecta que los subsidios a la energía pasarían de 2,1% del PBI a solo 1,5% del PBI. Parte de ese “ahorro fiscal” se daría por el aumento y segmentación de tarifas de servicios públicos.

Los “gastos de capital” (obra pública) se dispararon 113,6% respecto del mismo mes de 2020, en términos nominales. Es claro que en un año electoral  el gasto en obra pública seguirá creciendo a un ritmo acelerado. En los primeros 9 meses del año, acumulan un incremento de 40,1% en términos reales (descontando la inflación). Sin embargo, la obra pública se recupera del piso histórico de 2020. En el segundo trimestre de 2021, recién había recuperado el nivel del segundo trimestre de 2019 (cuando ya se había aplicado un fuerte ajuste en la gestión Macri) y se encuentra muy por debajo del tercer trimestre de 2017: a precios del segundo trimestre de este año, $ 140.200 millones en el segundo trimestre 2021 vs. $ 233.500 millones en el tercer trimestre de 2017, cuando Macri ganó la elección legislativa.

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Las “Transferencias a las provincias” subieron 43,3% interanual en septiembre (en términos nominales). Es equivalente a una caída de 6,1%  en términos reales. En el acumulado de los primeros 9 meses de 2021, lsa transferencias a las provincias se se recortaron 38,8% en términos reales.

Por último, los pagos por intereses de la deuda subieron en septiembre 20,8% interanual, respecto al mismo período de 2020 en términos reales.

En resumen, los números fiscales lejos de tener un sendero “explosivo”, van muy en  línea con la meta del ministro Martín Guzmán, quien probablemente haya negociado en secreto con el FMI para este año un déficit fiscal de 3,5% del PBI. Esto es un punto porcentual por debajo de la meta del Presupuesto Nacional 2021 de 4,5%. Aun contemplando el “plan platita” (equivalente al 0,5% de PBI) para “fogonear” el consumo interno en la previa a la elección general, los números fiscales muestran que Guzmán mantiene un “colchón de caja” para poder cumplir con lo negociado con el FMI. El problema para Guzmán sería después del 14-N. Si se confirma la derrota aplastante del oficialismo en las PASO, ¿Cristina Fernández volverá a la carga con su denuncia de una “ajuste fiscal equivocado”? ¿Exigirá abiertamente la renuncia del ministro de Economía que lleva adelante la negociación con el FMI?