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Se vienen meses de escasez de dólares y “stress cambiario”. El ministro Sergio Massa deberá administrar los dólares que logró acumular en septiembre con el “dólar soja” – U$S 5.000 millones-  y los U$S 700 millones de préstamos del BID .

El esquema de Massa combina un dólar oficial que incrementó el ritmo del crawling peg a 6,5% mensual en el arranque de octubre, súper- tasa de interés de 75% nominal anual (107% efectiva anual) de las Leliqs (por encima de la inflación esperada por el REM para los próximos 12 meses-94% anual-) y un fortalecimiento del cepo a los importadores con el sistema SIRA (el nuevo sistema para la aprobación de importaciones).

A la escasez estacional de divisas en el último trimestre del año, se suman las proyecciones de una mala campaña de trigo. Según las estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, la producción de trigo bajará de 23 millones de toneladas en 2021/22 a sólo 15 millones de toneladas en 2022/23.

La “cosecha fina” de trigo suele permitir un puente en la oferta de divisas hasta el mes de abril (cuando comienza la cosecha gruesa de sojera) y cierta “tranquilidad” en el mercado de cambios.

Por eso, existe un riesgo elevado de incumplir el objetivo de acumular reservas y  las expectativas de devaluación se incrementan.

ADMINISTRAR LA ESCASEZ

Analicemos la demanda de divisas para los próximos meses, las reservas netas que tiene el BCRA y las metas de acumulación de reservas con el FMI.

Actualmente, las reservas netas (descontando el swap Chino, encajes de depósitos en dólares y préstamos de Banco de Basilea) se ubican en U$S 6.650 millones. La meta fijada por el FMI para fin de año ( que fue modificada tras la última revisión del FMI) es de U$S 6.575 millones.

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Es decir, el BCRA no debería perder más de U$S 85 millones en lo que resta del año para cumplir la meta de reservas en diciembre.

Post “dólar soja” el BCRA registró ventas de dólares por U$S 295 millones, a razón de U$S 21 millones diarios. Claramente, el BCRA tiene que romper con esta tendencia.

Por el lado de la demanda de divisas tenemos al menos 3 factores que afectan a la acumulación de reservas para los próximos meses:

  • Pagos de deuda (FMI, organismos internacionales y pagos de intereses deuda pública en dólares)
  • Demanda de dólar ahorro y dólar tarjeta
  • Regularización de la deuda comercial que acumularon los importadores en los últimos meses (más de U$S 8.000 millones).

En el cuadro, se observa que en el cuatrimestre noviembre 2022 a febrero 2023, los pagos de deuda sin incluir el FMI (ya que se pagan con los desembolsos del organismo) totalizan U$S 2.065 millones.

Además, hay que tener en cuenta que pese a la implementación “dólar Qatar” (para compras con tarjetas de crédito que excedan los U$S 300 mensuales) con una carga impositiva de 100%, actualmente $322 por dólar, estimamos que las compras en exterior seguirán elevadas entorno a los U$S 550 millones mensuales (de los U$S 750 millones registradas en julio y agosto).

Adicionalmente, las compras de “dólar ahorro” (a una cotización hoy de $ 265) seguirán demandado cerca de U$S 250 millones mensuales. Así, la suma de las compras de “dólar ahorro” y “dólar tarjeta” implicarán una demanda potencial de U$S 800 millones mensuales.

El BCRA desde junio de 2022 implementó la comunicación “A” 7532 por la cual restringió el acceso a los importadores al mercado oficial de cambios (por 180 días) y forzó a los importadores a conseguir financiamiento de sus proveedores en el exterior por ese plazo.

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Así, los importadores acumularon una deuda comercial con el exterior de aproximadamente U$S 8.000 millones, que a partir de diciembre debería comenzar a regularizarse a razón de U$S 1.000/1.500 millones por mes.

En resumen, para los próximos 4 meses si sumamos la demanda de dólar ahorro y tarjeta (U$S 3.200 millones); deuda con importadores (U$S 3.000 millones si consideramos que se regulariza desde diciembre en un escenario de mínima) y deuda con acreedores privados y organismos internacionales (sin contar FMI) por U$S 2.065 millones, el BCRA tendría una demanda potencial de divisas por más de U$S 8.000 millones de dólares. Un escenario díficil de afrontar a menos de que se refuerce al máximo el cepo a las importaciones, con el impacto que eso traería aparejado sobre los precios, el nivel de actividad y la brecha cambiaria.